UN TRAJE ESPECIAL – 3

“Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.” (Efesios 6.18, NVI)

armaduraDios ha preparado a sus hijos y a su iglesia para enfrentar los ataques del enemigo, que con alevosía pretende que el virus del pecado destruya la creación de Dios. No obstante, el Señor no nos ha dejado sin la necesaria protección para combatir los ataques del enemigo y los virus del mal. No tenemos por qué temer los ataques de Satanás ni sus intentos por neutralizarnos. Cuando estamos firmes, revestidos de toda la armadura de Dios, se hace realidad la promesa de Jesús a Pedro: “Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella”. El cristiano con el traje de Dios bien puesto, no debe temer el ataque furioso del reino de la muerte, ni de su virus mortal, a menos que, no considere el hecho que todo traje necesita un cuidado constante para evitar su deterioro y seguir todas las indicaciones para su correcto uso.

El seguidor de Jesús que no considere el hecho que todo traje necesita un cuidado constante para evitar su deterioro, entonces no aprovechará completamente las virtudes de su traje, algunas veces ni se dará cuenta el valor de mantenerlo totalmente operativo y esto lo llevará a considerar que no es necesario. Por eso, el apóstol Pablo exhorta: “Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos”, en palabras que se adecuen al contexto de lo que venimos enseñando sería: “Cuiden sus trajes constantemente, y esto se logra cuando aprendemos a vivir en oración”.Kneeling

La oración constante, es el cuidado que necesita el traje de Cristo para que se mantenga en perfectas condiciones y pueda cumplir eficientemente su tarea de protección contra los ataques del enemigo y su intento por hacer que el pecado se desarrolle hasta producir la mayor destrucción. “La fuerza adquirida por la oración a Dios nos preparará para nuestros deberes cotidianos. Las tentaciones a que estamos diariamente expuestos hacen de la oración una necesidad. Con el fin de ser mantenidos por el poder de Dios mediante la fe, los deseos de la mente debieran ascender continuamente en oración silenciosa. Cuando estamos rodeados por influencias destinadas a apartarnos de Dios, nuestras peticiones de ayuda y fuerza deben UN  TRser incansables”.[1]

Entonces, no basta tener el traje de Cristo, es imperativo tenerlo en óptimas condiciones. El cristiano que ora día a día, de rodillas en el rincón más íntimo de su hogar, o caminando mientras desarrolla sus actividades diarias, y mientras lo hace, va recordando a sus compañeros de fe, e inclusive a aquellos que le hacen escarnio, entonces le va sacando brillo a su traje, va conservando cada una de sus partes, y alcanza su potencial más alto. En esas condiciones, el enemigo no puede prevalecer, el virus no tiene como desarrollarse. A esto se añade que, estar con el traje en perfectas condiciones, es tener buena salud espiritual, y el cuerpo sano está alerta, nada lo sorprende ni lo toma desprevenido.

Mi aprecido(a) compañero(a) de fe, por su Espíritu Santo, Dios nos ha dado el cinturón, la coraza, el calzado, el escudo, el casco y la espada, es decir, todos los elementos necesarios para entrar en combate con una victoria asegurada. Si a todo esto agregamos la disposición de estar orando “en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos” y nos mantenemos alerta y perseveramos en oración por todos los santos, Satanás no puede esperar otra cosa que la retirada. Él no puede contra la verdad, la justicia, el evangelio de la paz, la fe, la salvación y la Palabra que Dios nos ha dado en Cristo.

orando en EE_EEPor eso, vayamos al rincón más privado de nuestro hogar, a solas, supliquemos a Dios: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu”.[2] “Tengan fervor y sinceridad. La oración ferviente es muy eficaz. Como Jacob, luchen en oración. Agonicen. En el huerto Jesús transpiró grandes gotas de sangre; deben hacer un esfuerzo. No abandonen su cámara hasta que se sientan fuertes en Dios; luego velen y, mientras velan y oran, podrán dominar los pecados que les asedian, y la gracia de Dios podrá manifestarse en ustedes; y lo hará”.[3]

¡Necesito orar más… y con más fuerza!… ¿Y tú? 

joe  firma 2

 

Desde mi rincón de poder…y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en la página web: www.poder1844.org, en el Facebook: http://www.facebook.com/poder1844, o en Twitter: https://twitter.com/joesaa (@joesaa)

 


[1] Elena G. de White, Mensajes para los jóvenes, ed. Aldo D. Orrego, Cuarta edición. (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009), 144.

[2] Salmo 51.10, NVI

[3]Elena G. de White, Mensajes para los jóvenes, ed. Aldo D. Orrego, Cuarta edición. (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009), 77.

UN TRAJE ESPECIAL – 2

Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza.” (Efesios 6.13, NVI)

armadura 2Los profesionales de salud, pasan por un protocolo minucioso de protección para atender a los infectados por el virus del ébola, y esto incluye un traje especial, diseñado para proveer la mayor seguridad frente a ese virus mortal. De la misma forma, todos necesitamos estar a salvos de las trampas del maligno y de su virus de muerte. Él Único que puede destruirlo, nos proveyó un traje especial, una armadura “para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza”, y nos dejó las debidas indicaciones, para evitar el contagio. Nuestro deber es seguir las indicaciones hasta el menor detalle, porque nuestra vida está en peligro. El menor descuido puede hacernos vulnerables a sus consecuencias dolorosas.

El traje de Dios comprende de varias partes que nos protegerán contra los dardos envenenados del enemigo:

Nuestro cinturón es la verdad de Dios (Efesios 6.14a): El arma predilecta del enemigo de Dios es la mentira. ¿De qué maneras se protege el cristiano de las mentiras del diablo? El creyente se protege con la verdad de Dios. La verdad es la que nos permite movernos en el campo de batalla defendidos por todos los flancos (2 Co. 6:7). Ahora, para protegernos con la verdad, debemos ajustarnos el cinturón de seguridad alrededor de nuestra cintura, como hacemos cada vez que subimos a un automóvil (“ceñidos con el cinturón de la verdad”, Ef. 6:14a). Esto significa que debemos prepararnos para la acción.

Nuestra coraza es la justicia de Dios (Efesios 6.14b): Satanás está permanentemente acusándonos delante de Dios, delante de los demás y delante de nosotros mismos. Por otro lado, el enemigo utiliza el arma de la condenación (Ro. 8:1). Satanás nos condena por pecados ciertos, falsos o ya perdonados y olvidados por Dios. Es un especialista en sembrar dudas en nosotros en cuanto a la seguridad de nuestra salvación. Además, el enemigo nos pone las condiciones para caer en orgullo espiritual, cuando confiamos en nuestra propia bondad en lugar de la bondad y gracia del Señor. Frente a esto, el cristiano se protege con un corazón que está cubierto por la justicia de Dios. Un corazón protegido por la coraza de la justicia de Dios es un corazón que tiene motivos puros. Es decir, está lleno del amor y de la compasión de Dios, y sólo busca su gloria.armadura2

Nuestro calzado es el evangelio de Dios (Efesios 6.15): El enemigo ataca nuestros pies haciéndonos “meter la pata”, empujándonos para dar “el mal paso”, presentándonos dificultades que nos hagan “pisar la cáscara de banana” o deslizarnos al pecado. Para lograr esto, Satanás cuenta con varios recursos bastante efectivos. A veces utiliza las aflicciones, con las que nos hace zancadillas para hacernos caer (Jn. 16:33). Otras veces utiliza mentiras, con las que quiere torcer el rumbo de nuestro andar en el camino del Señor. En otras ocasiones se aprovecha de nuestra pasividad para inmovilizarnos y paralizar nuestro caminar. El creyente contrarresta estos ataques, cuando camina con sus pies espirituales protegidos con “la disposición de proclamar el evangelio de la paz” (Ef. 6:15). Los pies son un símbolo de nuestra capacidad de movernos, de actuar, de ir de un lugar a otro llevando el mensaje del reino, “el evangelio de la paz”.

Nuestro escudo es la fe de Dios (Efesios 6.16): El enemigo tiene un interés muy particular en atacar nuestra fe y confianza en Dios. Estos ataques no están dirigidos a un área particular de nuestra vida sino a toda nuestra vida, porque la fe en Dios tiene que ver con todo lo que somos y hacemos. Es por esto que necesitamos de un arma defensiva que nos cubra totalmente. Y esto es lo que hace el escudo de la fe. La fe es un escudo que nos protege de la cabeza a los pies (1 Ts. 5:8). La fe es un escudo lo suficientemente fuerte y sólido como para detener y apagar “todas las flechas encendidas del maligno” (Ef. 6:16). En definitiva, la fe es un escudo que detiene y resiste al enemigo, y no le permite salirse con la suya (1 P. 5:9a).

Nuestro casco es la salvación de Dios (Efesios 6.17a): Nuestra mente es sumamente vulnerable a los ataques del enemigo. De hecho, la mayor parte de su estrategia agresiva está orientada a nuestra mente. Cuando nuestra mente es pecaminosa, esto es indicio que se ha transformado en el campo de batalla del pecado y que el enemigo está utilizando nuestros propios pensamientos para agredirnos y derrotarnos. La mejor manera es cubrir nuestra cabeza (mente) con el casco de la salvación del pecado, que Dios ha provisto a través de Cristo (Is. 59:17). Es vital que frente al ataque a nuestra mente, cambiemos la mente carnal por la mente de Cristo, a través de la operación del Espíritu Santo en nuestras vidas (1 Co. 2:16). Ahora, para tener la mente de Cristo es necesario tener a Cristo en la mente.

Nuestra espada es la palabra de Dios (Efesios 6.17b): Satanás pone en duda la Palabra de Dios. Se nos presenta una y otra vez preguntándonos: “¿De veras que Dios dijo esto?” Así ocurrió y ocurre desde los días de Adán y Eva: “¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?” (Gn. 3:1). Satanás tuerce y distorsiona la Palabra de Dios, como hizo con Jesús en sus tentaciones del desierto (Mt. 4:1–11). En otros casos, el enemigo roba y retiene la Palabra de Dios para que no produzca aquello para lo cual fue enviada (Mt. 13:19), o enseña de manera equivocada la Palabra de Dios para que produzca un resultado contrario al esperado (1 Ti. 4:1).Sin embargo, el cristiano fiel reprende al enemigo con la Palabra de Dios, tal como hizo Jesús en el desierto. El creyente testifica de la Palabra de Dios frente al enemigo mismo, es decir, le refriega la Palabra de Dios en el rostro (Ap. 12:11) y declara contra el enemigo la Palabra de Dios con todas sus fuerzas.[1]

armaduraMi apreciado(a) compañero(a) de fe, Dios ha preparado a sus hijos y a su iglesia para enfrentar los ataques del enemigo. El Señor no nos ha dejado sin la necesaria protección para combatir los ataques del enemigo y los virus del mal. No tenemos por qué temer los ataques de Satanás ni sus intentos por neutralizarnos. Cuando estamos firmes, revestidos de toda la armadura de Dios, se hace realidad la promesa de Jesús a Pedro: “Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella”.[2] El cristiano con el traje de Dios bien puesto, no debe temer el ataque furioso del reino de la muerte, ni de su virus mortal, a menos que…/////.

joe  firma 2

 

Desde mi rincón de poder…y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en la página web: www.poder1844.org, en el Facebook: http://www.facebook.com/poder1844, o en Twitter: https://twitter.com/joesaa (@joesaa)

 


 

[1] Pablo A. Deiros, Sanidad Cristiana Integral, 1a ed., Formación Ministerial (Buenos Aires: Publicaciones Proforme, 2008), 248–251.

[2] Mateo 16.18, NVI

UN TRAJE ESPECIAL – 1

“Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor. Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo.” (Efesios 6.10–11, NVI)

ebolaEl brote del ébola ya ha provocado la muerte de más de 3.400 personas en África Occidental, la mayoría en Guinea, Sierra Leona y Liberia. A pesar de los esfuerzos de los científicos más capacitados para encontrar una cura, se propaga temerariamente a todo el mundo. Definitivamente esta enfermedad está causando miedo y muerte a donde va llegando, cómo el último caso más sonado de la enfermera española, que fue contagiada cuando atendió a un misionero español repatriado desde Sierra Leona infectado con ébola y que luego murió. La paciente está empeorando, todo el hospital donde se produjo el contagio parece un desierto, se escuchan lágrimas, todos están muy asustados, porque ayer una quinta persona, amiga y colega de la enfermera, fue ingresada en el Hospital Carlos III de Madrid con un poco de fiebre.

Dicen los profesionales médicos, cómo el profesor Peter Piot, el científico que identificó el ébola en 1976, que no le sorprendió que la auxiliar de enfermería española se contagiara con el virus en Madrid, y que estemos preparados porque espera que ocurran más contagios entre el personal médico, incluso en países desarrollados con modernos sistemas de salud.[1] Nadie puede parar al ébola.

De la misma forma, ningún humano puede frenar los ataques de Satanás, ni de su creación más efectiva, el pecado, que como un virus, contagia, enferma, desgracia la vida y produce muerte. ébola 3Sin embargo, el Señor nos dejó indicaciones vitales para frenar su invasión, y poder sobrevivir a sus consecuencias nefastas. Una de ellas es: “Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo”, cómo todos los profesionales médicos que atienden a un paciente con ébola, que se colocan un traje especial que los protege de ese virus mortal, puesto que éste puede penetrar ropa protectora común.

El traje comprende de varias partes que deben cubrir toda la piel para evitar contacto con el exterior. Puede generar hasta 40 grados Celsius en su interior y toma aproximadamente cinco minutos ponérselo y unos 15 quitárselo. Todo este traje de protección comprende:[2]

1- Máscara médica: cubre la boca de gotas de sangre o fluidos corporales. Si el trabajador utiliza un respirador, debe romper la máscara para colocárselo.ébola.jpg 2

2- Filtro de respiración: se lleva un respirador para proteger al usuario de tos del paciente. Según las pautas de la organización Médicos Sin Frontera (MSF), el respirador se debe poner de segundo, luego de ponerse el overol.

3- Overol: estos trajes son similares a los utilizados para manejar materiales peligrosos (hazmat) o en ambientes tóxicos. El supervisor del equipo que utilice estos trajes debe comprobar que los trajes no estén dañados.

4- Delantal: es de un material impermeable y se coloca encima como una capa final de ropa protectora.

5- Botas: son de goma y los pantalones se colocan dentro de ellas. Si no hay botas disponibles, los trabajadores deben usar calzados cerrados y resistentes a los fluidos.

6- Gorro quirúrgico: el gorro cubre la cabeza y el cuello. Ofrece un nivel adicional de protección a los trabajadores médicos, dado que impide que se toquen cualquier parte de su rostro mientras atienden a una persona.

7- Lentes protectores: protegen los ojos de salpicaduras y tienen una cobertura anti empañamiento.

8- Traje base: un traje quirúrgico tradicional, que absorbe líquidos y se limpia con facilidad. Se utiliza debajo del overol. Normalmente está metido dentro de las botas de goma para asegurar que no se expone la piel.

9- Guantes dobles: son necesarios al menos dos pares de guantes, colocados sobre las mangas del traje. Los trabajadores médicos deben cambiarse los guantes entre pacientes, y lavarse las manos cuidadosamente antes de ponerse un par nuevo. Los guantes de trabajo pesado (heavy duty) se usan siempre que los trabajadores necesiten manejar residuos infecciosos.

Ponerse y quitarse este traje requiere todo un proceso cuidadoso, el menor descuido puede ser fatal, cómo en el caso de la auxiliar de enfermería, donde todos sus colegas coinciden armadura2en que ella pudo no haber seguido todas las indicaciones del protocolo de protección, y el virus entró en contacto con su cuerpo en ese pequeño momento de descuido.

Mi apreciado(a) compañero de fe, todos necesitamos estar a salvos de las trampas del maligno y de su virus de muerte. Él Único que puede destruirlo, nos proveyó un traje especial, una armadura “para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza”,[3] y nos dejó las debidas indicaciones, para evitar el contagio. Nuestro deber es seguir las recomendaciones hasta el menor detalle, porque nuestra vida está en peligro. El menor descuido puede hacernos vulnerables a sus consecuencias, una de ellas es una vida sin sentido y sin esperanza.

Tú necesitas el traje, yo lo necesito, tenemos que saber un poco más de él, y en eso estamos.

Pr. Joe Saavedra

Desde mi rincón de poder…y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en la página web: www.poder1844.org, en el Facebook: http://www.facebook.com/poder1844, o en Twitter: https://twitter.com/joesaa (@joesaa)

 


 

[1] http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2014/10/141008_ultnot_espana_ebola_enfermera_entrevista_jp

[2] http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/10/141008_ebola_traje_seguridad_riesgo_egn

[3] Efesios 6.13 NVI

CREO EN LA BIBLIA – 2

“—Mi enseñanza no es mía—replicó Jesús—sino del que me envió. El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta.” (Juan 7.16–17, NVI)

ta biblia 2Al inicio de esta serie de reflexiones, cuyo objetivo es validar la importancia y trascendencia de La Biblia, se puso en cuestión su status—actual y futuro—. Es inevitable relacionar esta interrogante a la entidad y trascendencia histórica de la figura de Jesucristo, actor central de Las Escrituras. Jesús, al cumplir un papel prioritario y elemental dentro de la obra bíblica, es en sí mismo una prueba a favor o en contra de ella, mejor dicho, “la Biblia es profundamente cristológica, es decir que sus palabras conforman, en última instancia, la Palabra de Cristo. La validez de la una depende de la validez de la otra, y viceversa”,[1] entonces ¿qué crédito podemos dar a esta Palabra, y a las palabras de la Biblia?

La divinidad de Jesús, es la garantía que las palabras de las Escrituras son vida y verdad, porque se relacionan a las palabras de su Creador, la prueba se valoriza con el término “logos” que es “una designación del Señor Jesús empleada por Juan en el preámbulo de su Evangelio, y mencionada en Lucas 1:2. Este término, que aparece constantemente en el NT, y se traduce «palabra, dicho, discurso», se traduce en las diferentes revisiones de RV como «Verbo» en los pasajes a los que se refiere al Señor Jesucristo”,[2] y está en relación directa a: “(1) Su existencia eterna: «En el principio era el Verbo»; «todas las cosas por él fueron hechas» (Jn. 1:1, 3). (2) Su deidad esencial: «El Verbo era Dios.» (3) Su personalidad propia: «El Verbo era con Dios» (Jn. 1:1)”,[3] es decir, como Logos, el Señor Jesús es la sustancia y expresión de la mente de Dios con respecto al hombre; esta verdad, relaciona firmemente a las criaturas con su Creador, por esto, La Biblia, es la presentación simple y finita, de lo infinito e inalcanzable.

Sin embargo, en estos tiempos post-modernos, donde la filosofía griega, encabezado por Platón, ha puesto en duda el significado de “logos”, que “por lo general, se usa para la «razón» y refleja la convicción griega que la divinidad no puede entrar en contacto directo con la materia”,[4] rompiendo la relación “entre significado y significante, y las palabras ahora forman parte sólo de un juego de espejos, sin ninguna posibilidad de significado estable. Junto con la desmitificación del logos desaparece asimismo todo concepto de designiota biblia (diseño), incluso de autoría… Es claro que esta noción entra en conflicto directo con la Biblia”.[5] En palabras simples, si dudamos del origen, entonces dudamos de todo lo que sale de su seno o lo que tiene que ver con él.

Frente a esta duda debemos entender estos dos puntos: “En primer lugar… cualquier intento de disolver el pacto logocéntrico ha de plantearse en términos lógicos. El pensamiento y el discurso no pueden escaparse del influjo del logos, y sólo es posible confrontar a la Palabra desde las reglas de juego de la palabra. En segundo lugar, la verdad de la Palabra es igualmente indemostrable en términos empíricos”.[6] Entonces, o nos prestamos a escuchar la Palabra, o nos quedaremos al margen de su radio de acción. Por eso Cristo dijo esto, de tal forma que haga eco en el túnel del tiempo: “—Mi enseñanza no es mía… sino del que me envió. El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta”. Y a eso añadió: “Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida”.[7] (Juan 5.24, NVI)

Creer y aceptar a Jesús cómo un ser real, histórico, divino y en estrecha relación a sus criaturas, es la llave correcta que abre las puertas a la certeza del valor y origen de Las Escrituras, llevándonos por una avenida espaciosa de fe y convicción en el cumplimiento de cada frase que contiene. Creer en Jesús es creer en La Biblia.

0902047Mi apreciado compañero(a) de fe, ¿Quiere decirse que creer en Jesús, es una acto de fe irracional, un salto en la oscuridad, un suicidio mental? No, muy al contrario, Cristo apela a nuestra conciencia moral y desafía nuestra cobardía intelectual. Al abrir la Biblia, notaremos que todas sus intenciones convergen naturalmente en Cristo. Este hecho es de por sí llamativo a la luz de la gran diversidad de autores, géneros literarios, y épocas históricas que la informan. Especialmente los cuatro evangelios, están allí como pilares de la relación tan estrecha entre el logos y los menesteres humanos. Justamente en sus líneas encontramos la cruel muerte de la cruz que da la medida de la ruindad humana, pues su juicio fue una farsa, y realzan la majestad de Cristo, de tal forma que un centurión exclamó: “Verdaderamente este hombre era justo”,[8] y quienes contemplaron sus últimas horas de agonía dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”.[9] Jesús es Dios, por lo tanto creo en su Palabra./////.

joe  firma 2

 

Desde mi rincón de poder…y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en la página web: www.poder1844.org, en el Facebook: http://www.facebook.com/poder1844, o en Twitter: https://twitter.com/joesaa (@joesaa)

 


[1] Stuart Park, La Biblia: Un Libro Para La Post-Modernidad (Barcelona: Publicaciones Andamio, 1988), 18.

[2] Samuel Vila Ventura, Nuevo diccionario biblico ilustrado (TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1985), 682–683.

[3] Ibid.

[4] Andrew F. Walls, «LOGOS», ed. Everett F. Harrison, Geoffrey W. Bromiley, y Carl F. H. Henry, Diccionario de Teología (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2006), 366.

[5] Ibid.

[6] Ibid, 19.

[7] Juan 5:24 NVI

[8] Lucas 23:47

[9] Mateo 27:54

SIN CAMBIO ES LO MISMO

“Ellos mismos cuentan de lo bien que ustedes nos recibieron, y de cómo se convirtieron a Dios dejando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero” (1 Tesalonicenses 1.9, NVI)

eternidadLa conversión, es un paso necesario en la vida de una persona que ha sido alcanzada por el evangelio de Cristo. Se entiende como el “cambio de un estado pecaminoso a uno de santidad, de un comportamiento de corrupción a uno de pureza, de un sometimiento a Satanás al dominio de Dios. Supone una profunda convicción de pecado, el arrepentimiento, la confesión de Jesús como Señor y la recepción del Espíritu Santo”.[1] Todo este concepto se puede entender en el significado de la misma palabra griega epistrophē: “volverse a”, que en las Escrituras “es el efecto que acompaña al nuevo nacimiento, un volverse hacia Dios”. [2] Un buen ejemplo lo encontramos en nuestro texto de estudio, que presenta a un grupo de tesalonicenses que cambiaron su forma de alabar y sus convicciones de fe, al aceptar a Jesús como su Salvador. Es decir, no hay cambio en la vida de una persona porque hace las mismas cosas, o de manera inversa, los cambios son visibles cuando se cambian las prácticas habituales.

No obstante, conversión, que se representa por el verbo hebreo šûḇ y el verbo griego epistrefō, conlleva un sentido de “volver o retornar” de un camino y tomar otro, tanto en el aspecto físico y espiritual.[3] Éste tiene que ver con el nuevo nacimiento, donde, la conversión es el aspecto objetivo y externo de él. Mediante la conversión, el pecador arrepentido le muestra al mundo la obra que Cristo realizó en su interior: la regeneración. “En resumen, el nuevo nacimiento tiene dos aspectos: uno subjetivo y otro objetivo. El subjetivo se conoce como la regeneración; sólo Dios puede constatarlo. Y, el objetivo, como hemos dicho, es la conversión: puede ser comprobado por Pensamientos-solitarios-a25664257todos”. Es decir, el cambio se produce dentro del ser humano y se manifiesta por fuera. Es un cambio completo, que no tiene nada que ver con apariencias, o simulaciones, menos con actuaciones o meras palabras. Las falsas y verdaderas conversiones están entremezcladas entre el pueblo de Dios y sus líderes, por eso el apóstol Pablo denuncia esta convivencia: “Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te metas!”.[4] Las verdaderas conversiones se manifiestan en obras de piedad innegables y duraderas, pero las falsas, tarde o temprano se descubren o Dios las desenmascara.

Por otro lado, hay otra aplicación que podemos considerar, como lección al significado del término conversión. No hay cambio al seguir el mismo camino, tenemos que “regresar, cambiar, volvernos” del camino que siempre recorremos. No pensemos que las cosas van a cambiar en nuestra vida, en nuestro liderazgo, en nuestras relaciones, en nuestros proyectos, si seguimos haciendo las mismas cosas. Si queremos cambios positivos, o queremos cosechar frutos deliciosos, tenemos que tener la valentía de reconocer que nuestras acciones habituales van a producir las mismas cosas o los mismos frutos pequeñitos. No hay cambios al seguir haciendo las mismas cosas.

Demos una mirada a nuestros resultados, contemplemos a la gente al cual dirigimos, ya sea en casa, o en lugar que Dios nos ha puesto y comprobemos si es que las acciones que hacemos, las estrategias que utilizamos, las palabras que decimos están produciendo cambios en ellos o en los resultados, y si esos cambios complacen a Dios. Solamente los que entienden que sin cambios no hay otros resultados, tendrán el coraje de reconocer que transitan siempre por el mismo lugar y por consecuencia recibirán las mismas cosas.

vivalavidaju9Dios quiere que nuestras obras sean grandes, porque Él es grande y también sus bendiciones. No se complace con un cristianismo mediocre y falso, tampoco que seamos mayordomos, sobre los bienes que nos ha confiado, que se conforman con poco porque hacen cada día lo mismo, desperdiciando tantas oportunidades, tantos talentos que podrían utilizar para cumplir cabalmente la misión que ha sido encomendada.

Mi compañero(a) de fe, Dios nos ha confiado bienes, responsabilidades y talentos que debemos aprovechar para cumplir los deberes de su obra. “Satanás quiere que nadie contemple la necesidad de una completa entrega a Dios. Cuando el alma no hace esta entrega y no abandona el pecado; los apetitos y pasiones lucharán por el predominio y las tentaciones confundirán la conciencia, de manera que la verdadera conversión no se realiza”,[5] porque quién se aferra a las mismas prácticas, el que camina por el la misma ruta, quién práctica los mismo pecados, cosechará las mismas cosas, pondrá en su canasta de cosecha los mismo frutos pequeñitos y sin dulce, porque sin cambio es lo mismo.

 

joe  firma 2

 

Desde mi rincón de poder…y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en la página web: www.poder1844.org, en el Facebook: http://www.facebook.com/poder1844, o en Twitter: https://twitter.com/joesaa (@joesaa)

 


[1] Alfonso Lockward, Nuevo diccionario de la Biblia (Miami: Editorial Unilit, 1999), 244.

[2] Samuel Vila Ventura, Nuevo diccionario biblico ilustrado (TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1985), 179

[3] Wick Broomall, «CONVERSIÓN», ed. Everett F. Harrison, Geoffrey W. Bromiley, y Carl F. H. Henry, Diccionario de Teología (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2006), 125.

[4] 2 Timoteo 3.5, NVI

[5] Testimonio para la Iglesia, Tomo 6, pág. 98.

EL LÍDER QUE A DIOS LE AGRADA

“Entonces el señor mandó llamar al siervo. “¡Siervo malvado!—le increpó—. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?”” (Mateo 18.32–33, NVI)

jesus lider 2El mayor ejemplo de un liderazgo efectivo lo encontramos en la vida de Jesús. Él recibió el encargo de guiar a seres humanos, y se esforzó por cumplir cabalmente esa misión. En el capítulo 17 del libro de Juan encontramos varios aspectos básicos de un liderazgo cristiano efectivo que difiere grandemente en la forma de dirigir de un líder o jefe que no teme a Dios. Por lo menos resalto tres aspectos fundamentales:

(1) “Después de que Jesús dijo esto, dirigió la mirada al cielo y oró así: ‘Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti, ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado’”.[1] Jesús recibió autoridad sobre todo mortal y su autoridad era prestada. Asimismo, se le concedió la misión de dirigir a seres humanos que le pertenecían a Dios, su Padre. Él asumió esa tarea con la certeza que la autoridad que recibía era solo un encargo, cuyo objetivo apuntaba a dar vida eterna a sus dirigidos. De la misma forma, un verdadero líder cristiano entiende que la autoridad que se le concede es prestada, y que el objetivo de ese préstamo es buscar por todos los medios que sus dirigidos deseen encontrarse con su Salvador y recibir vida eterna. (2) “Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo”.[2] El deseo de Jesús era que sus discípulos estén donde él estaba, que gozaran de sus bendiciones y que sean testigos de su gloria. El verdadero líder cristiano goza de la compañía de sus dirigidos, los busca, no está tranquilo sino los ve, sino conversa y pasa tiempo con ellos. Asimismo, es feliz al disfrutar con sus dirigidos de las bendiciones que recibe y  es dichoso al repasar con ellos las orientaciones y las pruebas del amor de Dios.  (3) “Yo les he dado a conocer quién eres, y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo mismo esté en ellos”.[3] Jesús asumió como tarea principal dar a conocer a Dios, jesus liderespecialmente de su amor incondicional y esa tarea era continua. De la misma manera, el verdadero líder cristiano, tiene como principal tarea mostrar la fuente de su autoridad, resaltando su amor eterno y practicando ese amor. Y la práctica de ese amor, estriba en el respeto, la bondad, las orientaciones oportunas y las enseñanzas precisas.

El Salvador, cuando estuvo en la tierra, puso en práctica los aspectos fundamentales del verdadero liderazgo, y para enseñarnos esas lecciones, contó algunas parábolas, donde a parte de otras enseñanzas, el asunto del liderazgo cristiano no podía quedar al margen, como el caso de ese rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos que le debían dinero. Uno de ellos le debía mucho, y era imposible que salde cuentas con su Señor. El rey lo apresó y puso en venta todo lo que tenía, incluyendo su esposa y sus hijos, para cubrir en algo su extensa deuda. El siervo suplicó por su vida y por la de su familia, y pidió que se le conceda un tiempo para y trabajar duro y cubrir su deuda. Cuenta la parábola que el rey tuvo compasión por ese hombre y le perdonó todo. Cuando éste salió a la calle, se encontró con uno de sus compañeros que le debía también un poco de dinero, y le cobró de mala forma,  lo humilló en presencia de sus hijos y hasta lo agarró del cuello y comenzó a estrangularlo. Cuando su colega le pidió un poco de tiempo para pagarle todo, éste siervo lo arrastró hacia las autoridad e hizo que lo metan a la cárcel. Lastimosamente, ese incidente llegó a los oídos del rey y éste quedó muy enfadado. Mandó a traer a ese siervo a su despacho: “¡Siervo malvado!—le increpó—. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?”. El final de este siervo injusto, fue la tortura hasta pagar lo último que debía, que por cierto fue su sentencia de muerte.

jesus lider 3De la misma manera, todos los líderes cristianos deben seguir el ejemplo de Jesús. Él ha dejado huellas claras, por donde un líder debe caminar. La huella más profunda y que inicia el camino del líder, es el amor incondicional y redentor,  que lleva al seguidor a ver la gloria de Dios y desear encontrarse con Él. Sin embargo, aparecen líderes que van por cualquier camino, menos por el que transitaron las sandalias de Cristo, cuyo fin no es tan esperanzador. Elena de White se dirigió a un líder que pisaba otras huellas con estas palabras: “Usted no se siente bajo ninguna obligación ante Dios de ser paciente y bondadoso y respetuoso hacia sus hermanos en el ministerio y hacia cada miembro de la iglesia. Ellos pierden la confianza en usted y entonces su influencia se ve truncada. Usted necesita la bondad, la cortesía, la mansedumbre y la humildad de Cristo. Tiene varias cualidades valiosas que pueden ser perfeccionadas para un servicio más elevado si son santificadas por Dios. Debe sentir la necesidad de acercarse a sus hermanos con bondad y cortesía, no con dureza y severidad. No se da cuenta del daño que causa con su espíritu cortante y dominante hacia ellos”.[4] Además añade: “A veces alguien a quien se ha conferido responsabilidad como dirigente, concibe la idea de que está en un puesto de suprema autoridad, y que todos sus hermanos, antes de avanzar, debe ir primeramente a pedirle permiso para hacer lo que creen que se debe hacer. Esa persona se encuentra en posición peligrosa. Ha perdido de vista la obra del verdadero dirigente del pueblo de Dios. En lugar de actuar como sabio consejero, asume las prerrogativas de un gobernante exigente. Se deshonra a Dios cada vez que se exhibe semejante autoridad y exaltación propia. Nadie que confíe en su propia fuerza ha de erigirse jamás en mente y juicio alguien a quien Dios está usando en su obra. Nadie debe trazar pautas y reglamentos humanos para gobernar arbitrariamente a sus colaboradores que tienen una experiencia viva en la verdad”.[5]

El otro día, tuve un altercado con mi hijo mayor, perdí los papeles y muy irritado levanté la voz. Mi hijo, con la sencillez de un muchacho, me dijo firme: “No te escucho nada”. jesus lider 5¡Qué lección de vida!, entendí que puedo hablar fuerte pero nadie me escucha.

Mis compañeros de fe y ministerio(a),  Dios nos ha confiado autoridad para velar por sus hijos menores. Todos tenemos un radio de acción donde nuestra autoridad debe ser ejercida, de la cual tendremos que rendir cuentas. Solamente el ejemplo de Jesús es el modelo que debemos imitar, donde el amor, el respeto y el perdón son los engranajes que mueven la maquinaria de un liderazgo cristiano que Dios aprueba. Donde te encuentres, quizás en tu oficina, el asiento de un avión, o tu pequeña sala,  detente un momento y pregúntate: ¿Soy el líder del cual Dios está complacido?… ¡Yo lo haré, tengo tanto que aprender¡/////.

joe  firma 2

 

Desde mi rincón de poder…y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en la página web: www.poder1844.org, en el Facebook: http://www.facebook.com/poder1844, o en Twitter: https://twitter.com/joesaa (@joesaa)

 

 

 


 

[1] Juan 17.1–2, NVI

[2] Juan 17.24, NVI

[3] Juan 17.26, NVI

[4] El otro poder, págs. 37,38.

[5] Testimonios para los Ministros, 491, 492.

¿CIUDAD FANTASMA?

“Me llevó en el Espíritu a una montaña grande y elevada, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios.” (Apocalipsis 21.10, NVI)

CHINA-PROPERTY-CONSTRUCTION-ORDOSKangbashi es una moderna y bonita ciudad china, donde muchas personas quisieran habitar. Tiene amplias avenidas, enormes edificios, parques impolutos y gigantescos centros comerciales y deportivos. Sin embargo, hay un gran detalle que no puede pasar por alto que contrasta con las superpobladas ciudades chinas: le falta la gente.

Esta ciudad, está en medio de las estepas de Mongolia interior, específicamente a unos 23km de Dongsheng, capital de Ordos,[1] en el norte de China, tiene una capacidad para albergar a un millón de personas pero tiene apenas 50.000, este vacío la ha convertido en una de las ciudades “fantasma” de China”.[2]

La historia dice que el interés por Ordos, apodada la “Texas china”, se disparó a principios de siglo con el descubrimiento de carbón, gas natural y las materias primas conocidas como “tierras raras”, cruciales para la industria. Gracias a esta riqueza, Ordos pasó a ser una de las regiones más prósperas con un Producto Interno Bruto (PIB) superior al de Corea del Sur. Con la bonanza, las autoridades decidieron en 2003 la construcción de una nueva ciudad, Kangbashi, a un costo que superó los US$160.000 millones. Se calculó que Kangbashi actuaría como una ciudad satélite que atraería a residentes capitalinos y captaría el masivo interés de otras regiones en un país que tiene más de 200 millones de migrantes internos. No obstante, pese a las abundantes reservas de agua, un bien escaso en la capital regional Dongsheng y otras bondades que posee, esta ciudad no ha logrado atraer a más personas, muchas casas y edificios están vacíos, sus calles lucen desiertas y hasta se comenta que todos sus habitantes se conocen.

La Biblia presenta a Jerusalén, la ciudad de Dios que desciende del cielo para alojarse en esta tierra. La descripción que nueva_jerusalenhace el profeta Juan de esta ciudad es impresionante y la convierten en única de su clase: “Resplandecía con la gloria de Dios… Tenía una muralla grande y alta, y doce puertas custodiadas por doce ángeles, en las que estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel… La muralla de la ciudad tenía doce cimientos, en los que estaban los nombres de los doce apóstoles del Cordero… La ciudad era cuadrada… y tenía dos mil doscientos kilómetros su longitud, su anchura y su altura eran iguales… la muralla… tenía sesenta y cinco metros… La muralla estaba hecha de jaspe, y la ciudad era de oro puro, semejante a cristal pulido. Los cimientos de la muralla de la ciudad estaban decorados con toda clase de piedras preciosas… La calle principal de la ciudad era de oro puro, como cristal transparente”.[3]

No hay duda que la nueva Jerusalén es una ciudad es divina, por su diseño, hermosura y esplendor. Hasta podríamos decir que es perfecta y nada le falta, pero tiene una similitud con Kangbashi, esta vacía. Sus calles resplandecientes están desiertas, las casas deshabitadas y el ambiente preparado para las alabanzas, las risas de los niños y los sonidos de los animales se encuentra pasivamente quieto. La ciudad estará completa cuando cumpla su propósito, cobijar a los hijos de Dios, y tú y yo estamos incluidos en ese grupo. Con razón el apóstol Juan, conocedor que el retorno de Cristo sería la señal del establecimiento de esta gran ciudad, exclama jubiloso: ¡Que así sea, ven Señor Jesús!

Saber-EsperarMi compañero(a) de fe, tenemos una herencia, tenemos un hogar que nos aguarda, no es una ciudad fantasma, ni se parece a ninguna manchada por el pecado, cuyos habitantes deambulan entre el caos y la incertidumbre. Más bien, la oscuridad que en todos los aspectos envuelve las urbes más habitadas del planeta contrasta con la ciudad de Dios porque en ella “ya no habrá noche. Nadie necesitará descansar ni deseará hacerlo. Nadie se cansará de hacer la voluntad de Dios ni de ofrecer alabanzas a su nombre. Siempre sentiremos la frescura de la mañana, y siempre estaremos lejos de su terminación… La luz del sol será sobrepujada por un resplandor que no causará daño, pero que sobrepasará inconmensurablemente al fulgor de nuestro sol al mediodía. La gloria de Dios y del Cordero inundará la Santa Ciudad con luz inextinguible. Los redimidos caminarán a la luz de un día perpetuo en el cual no habrá sol… Contemplamos la imagen de Dios reflejada, como en un espejo, en las obras de la naturaleza y en su trato con los hombres; pero entonces lo veremos cara a cara, sin un velo oscurecedor de por medio. Estaremos ante su presencia y contemplaremos la gloria de su rostro”.[4]

Deseo habitar esa ciudad y correr por sus calles resplandecientes con todos los que amo, libres, felices y seguros. ¿Qué piensas?/////.

joe  firma 2

 

Desde mi rincón de poder…y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en la página web: www.poder1844.org, en el Facebook: http://www.facebook.com/poder1844, o en Twitter: https://twitter.com/joesaa (@joesaa)

 


[1] Ordos es una de las 12 zonas de la región en el interior.

[2] http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/09/140908_economia_china_kangbashi_ciudad_fantasma_china_bd.shtml

[3] Apocalipsis 21.11-21 NVI

[4] Elena G. de White, La Historia De La Redención, trans. Gastón Clouzet and Alberto Novell, Primera edición (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009), 451-52.