LA MEJOR AMISTAD (jueves, 30 de junio de 2011)

“No hace mucho me llamabas: “Padre mío, amigo de mi juventud” (Jeremías 3:4 NVI)

La amistad es el don más preciosos heredada por la humanidad. Tener amigos, es parte de la naturaleza sana de una persona. La amistad (del latín amicus; amigo, que deriva de amore, amar) es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tienen en la vida.

Quiere decir, que de una u otra forma nuestra vida se ve influenciada por alguna amistad. Y tú y yo también, ejercemos influencia en los amigos que tenemos. No obstante, el peligro de todo esto estriba en el hecho, que estas influencias pueden ser para bien o para mal, positivas o negativas. En otras palabras, detrás de prácticas buenas o decisiones acertadas hay un amigo que ha sido parte de eso. De la misma forma, un vicio mal sano, prácticas sucias y decisiones fatales, tienen que ver con malas amistades.

Por lo tanto, mi amigo, sé un buen amigo, que en ti hallen consuelo y bendición. Y cuídate de las amistades peligrosas. He visto tantos muchachos arruinando su vida, por vicios destructivos y prácticas sucias, cuyos amigos los instigaron para hacer eso. Escoge a Jesús, él puede ser el primer y mejor amigo que tengas. Él está listo para emprender la mejor aventura de tu vida, con él tu pie no tropezará y andarás seguro.

No dejes que la influencia de este mundo y sus agentes vestidos de “amistad”, te separen de Jesús. Si ya lo han hecho, escucha la voz restauradora de tu amigo celestial que te dice: “No hace mucho me llamabas: Padre mío, amigo de mi juventud”. No dejes pasar el tiempo para retomar tu amistad con él,  hoy es tu oportunidad, no la pierdas.

Con aprecio

Pr. Joe Saavedra

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NO CONFÍES (miércoles, 29 de junio de 2011)

“Aleja de tu corazón el enojo, y echa fuera de tu ser la maldad, porque confiar en la juventud y en la flor de la vida es un absurdo” (Eclesiastés 11:10 NVI)

Los jóvenes poseen una idea que puede ser fatal: “lo sé todo”. Y esto es peligroso, porque esa influencia, llevará a decisiones que pueden estropear su vida. Y hasta cierto punto puede ser natural, puesto que el joven por naturaleza es inquieto y despreocupado. No obstante, el peligro de tomar caminos errados está latente.

A todo esto, se suma el hecho de un enemigo que conoce perfectamente la naturaleza juvenil, y hace denotados esfuerzos para complicar aún más su existencia,  empujándolo a resolver las cosas muy rápidamente sin darle tiempo de tomar las cosas con calma o buscar un acertado consejo.

Por eso, apreciado amigo, no confíes en tus fuerzas, ni en tu fresca inteligencia. No seas necio como cierto joven que  mostrándome sus musculosos brazos me dijo: “no me pida confiar en Dios, yo confío en estos (brazos fuertes)”, y algunos meses después me buscó desesperado porque se había metido en un problema grave. Por eso, antes de tomar cualquier decisión, reflexiona, habla con Dios y busca el consejo de alguna persona más experimentada que tú.

Además, si pretendes tener lucidez para tomar las cosas con calma,  limpia de tu corazón cualquier enojo y toda forma de maldad, porque eso te va a complicar.  Asimismo empañará el discernimiento y sabiduría, necesarios para actuar con prudencia.

Esta mañana pídele al Señor, la fortaleza para no ceder a tus impulsos juveniles, y que tengas la bendición de su sabiduría y fortaleza frente a las tentaciones. Además, agradécele por tu juventud y la lozanía de tu vida.

Con aprecio

Pr. Joe Saavedra

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VICTORIA (martes 28 de junio de 2011)

“Mucho me han angustiado desde mi juventud, pero no han logrado vencerme” (Salmos 129:2 NVI)

Si hay algo que saca de sus casillas al enemigo y lo pone más nervioso, es un joven que se atreve a decirle ¡no!, a cualquiera de sus más elaboradas tentaciones. Un joven que decide ser diferente a cualquier precio, es una joya valiosa para el Señor. Sin embargo, ese estado hace que el diablo perfeccione aún más sus ruines engaños, de tal forma que haga casi imperceptible el daño que puede ocasionar.

Mi amigo, si tú eres parte de ese ejército de jóvenes que han decidido enfrentar el mal y no dejarse seducir por nada, toma las armaduras de Dios, porque la batalla va ser dura. El enemigo paga caro su derrota, e intentará una y otra vez llegar a ti y hacerte cambiar de opinión.

Recuerda que la juventud, es la etapa de la vida, donde debes tomar las mayores decisiones y a la vez librar las más duras batallas con los habitantes de las tinieblas. Pero, alégrate, no estás solo. Jesús es tu compañero de lucha, y él jamás perdió una batalla contra el mal. Inclusive, aseguró toda victoria en la cruz del Calvario, y las tinieblas tiemblan y huyen con solo verlo. Como ese hombre, que soñaba que andaba por la playa con Jesús. Aunque solo podía ver las huellas en la arena, el sabía que un par era de Jesús y el otro de él. Aunque cada vez que había tormenta, o la marea subía, un par de huellas desaparecía de la arena. Él quedó perplejo por eso y le increpó a Jesús porque lo abandonaba cuando había dificultades. La respuesta fue: “hijo, yo jamás te he abandonado, siempre estoy allí para librarte de todo mal. Y ese par de huellas que observas en la arena, son mías, porque en medio de la tempestad yo te llevo en mis brazos”.

Por eso, respira hondo, mira al frente y comienza la lucha, a tu costado está el Rey de reyes y Señor de señores. Con esa seguridad, no hay derrota, más bien tus labios pronunciarán vez tras vez: “no han logrado vencerme”.

Con aprecio

Pr. Joe Saavedra

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MUNDO SALVAJE (Lunes, 27 de junio de 2011)

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Salmos119:9).

Muchos jóvenes me han hecho reiteradamente la misma pregunta: “¿cómo puedo mantenerme fiel?, es tan difícil pastor, hay tantas pruebas en mi camino que no puedo resistir”. Y seguramente tú también tienes esa inquietud en mente. Y te preocupas y te llenas de miedo, porque tienes el deseo de hacer las cosas bien. Y es entendible tus temores, porque este mundo es malo y cruel. Como dice parte de la canción Wild World: “…es un mundo salvaje… es difícil arreglárselas con solo una sonrisa… Espero que puedas hacer un montón buenos amigos allí afuera, pero solamente recuerda que hay mucho malo y ten cuidado…”

Así es el camino por el cual tenemos que transitar, salvaje y malo. Sin embargo, hay esperanza de salir airosos de las tentaciones más difíciles y crueles. Los peligros y las tendencias más difíciles de rechazar pueden quedar rezagados en tu vida, si consideras el consejo del Rey David, experimentado y golpeado por el mundo cruel y salvaje. Él asegura que la manera de poder limpiar un camino lleno de pecado y fracasos es: guardar la palabra de Dios.

Mi amigo, no encontrarás en ningún otro lugar, decisivos consejos y estrategias de victoria que en la Biblia. Comprende que al tomar las Sagradas Escrituras y estudiarla, su poder divino e invisible te tomará y te llevará a las mayores victorias. Y eso es posible al juntar dos acciones elementales de todo aquel que se aferra a la Biblia: Leer y obedecer. ¡Hoy comienza a obedecer, sin condición, lo que Dios te dice en su Palabra!… ¡la victoria es tuya!

Pr. Joe Saavedra

Desde mi rincón de poder

SEGURIDAD (24 de junio de 2011)

“Porque tú, oh Señor Jehovah, eres mi esperanza, mi seguridad desde mi juventud”  (Salmos 71:5 RVA)

Desde que nacemos nos aferramos a la seguridad. La naturaleza humana, al primer aviso de peligro, coloca a la persona en un estado de defensa y lo envuelve en temor. Como si dejara de caminar en suelo firme, para continuar en arenas movedizas. Para la pirámide de Maslow, la seguridad en el hombre ocupa el segundo nivel dentro de las necesidades de déficit.

Por eso el ser humano por naturaleza posee en su ser un reflejo de sobrevivencia que hace proteger su vida y lo lleva a reaccionar rápidamente ante el peligro, la escases o la amenaza de muerte. Nadie, ni tú ni yo, podemos decir que estamos fuera de esto. Siempre hay algo que nos produce miedo, que nos paraliza y activa nuestro centro de autoprotección.

Frente a todos nuestros temores y los peligros que este mundo nos presenta, no existe otro lugar a donde correr por seguridad, que los brazos de Jesús. No vas a encontrar algún rincón en el mundo, que te ofrezca paz real y duradera, que ese rincón donde te arrodillas y clamas por protección. Jehová es nuestra esperanza y nuestra seguridad.

Mi amigo, ser joven es pasar una etapa donde existen mayores peligros, miedos ocultos y lágrimas que nadie sabe. Si estas con miedo, y te cuesta mostrarte vulnerable, corre a Jesús, transforma tu habitación en el lugar más seguro y blindado de la tierra, y eso será así cuando te arrodilles y le entregues una vez más tu vida.  ¡Hazlo hoy, hazlo todos los días!

Con aprecio

Pr. Joe Saavedra

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CONSECUENCIAS (22 de junio de 2011)

“Has dictado contra mí penas amargas; me estás cobrando los pecados de mi juventud” (Job 13:26 NVI).

Hay un principio elemental de la vida que dice que todas las acciones tienen, inevitablemente, consecuencias. Y éstas pueden ser positivas o negativas. Para vida o para muerte.

Nadie puede atreverse a asegurar que las acciones que emprenda no afectarán a nadie. Porque el primer afectado será él mismo. Esto quiere decir que cada paso que des, traerá consigo una serie de situaciones. Además, que una consecuencia es causada por una acción, y la acción depende de decisiones. En otras palabras, una decisión lleva a la acción, y ésta a consecuencias inevitables.

Mi amigo, detente un momento, y toma un tiempo para pensar lo que haces. Deja que Jesús dirija tus pensamientos, déjale opinar y escúchalo. Solamente así, tus decisiones serán acertadas. Los pasos que emprendas traerán consigo acciones seguras, con bendecidas consecuencias.

De otro modo, dejando que tu ímpetu juvenil y tus alocados pensamientos te dirijan, tomarás las peores decisiones, tus acciones serán peligrosas y las consecuencias dolorosas. Y quizás, un día mires al cielo y le digas al Creador: “me estás cobrando mis pecados…”, cuando fuiste tú quién cavó su propia tumba.

Hoy puede ser un día decisivo, para cambiar el rumbo por donde estás transitando. Dios te puede dar la sabiduría, ¡pídele!

Con aprecio

Pr. Joe Saavedra

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