¿GLORIA O BLASFEMIA? (Lunes 31 de octubre de 2011)

“Sólo habían oído decir: «El que antes nos perseguía ahora predica la fe que procuraba destruir.» Y por causa mía glorificaban a Dios” (Gálatas 1:23-24 NVI)

La afirmación: Y por causa mía glorificaban a Dios”,  es contrastada con otra afirmación de Pablo a los romanos: “Por causa de ustedes se blasfema el nombre de Dios entre los gentiles”.[1] Entonces la pregunta en la cual girará la reflexión el día de hoy sería: Tu vida, mi vida, ¿glorifica el nombre de Dios o es motivo de blasfemia de los que nos rodean?

El llamado de Pablo es que permitamos que la gloria de Dios se manifieste en nuestra existencia, que en cada situación que tengamos que vivir la gente vea a un Salvador y quede atraída por la presencia de Dios porque Jesús afirmó: “Pero yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo”,[2]y todo empieza en tu ser y en mi ser, de allí debe reflejarse la atractiva gloria de Dios.

Por otro lado, si no permitimos ser fuentes de luz, nuestra vida puede tornarse guarida de blasfemias y oprobio a la causa de Dios. El concepto central de “blasfemia”, tanto en el Antiguo y Nuevo Testamento, afirma que es “toda expresión o acción injuriosa e irreverente contra Dios o sus representantes”,[3] Lockward, lo describe en otras palabras como “la falta de respeto, no sólo a Dios, sino a sus siervos”.[4] Además, esa condición puede ser “…simplemente un pensamiento no expresado”.[5] Entonces, ignorar las bendiciones de Dios, negar su gracia, rechazar su llamado o dejar se cumplir la misión puede considerarse una vida en blasfemia.

Mi amigo (a), reflejemos la gloria de Dios en nuestra vida, que Jesús sea elevado de nuestro ser  y así su nombre sea glorificado, y el apóstol Mateo te describe las acciones para lograr ese fin: “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo”.[6] ¡Qué la gloria de Dios deslumbre en donde te encuentras!…

Pr. Joe Saavedra

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[1] Romanos 2:24  NVI

[2] Juan 12:32 NVI

[3] Wilton M. Nelson and Juan Rojas Mayo, Nelson Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, electronic ed. (Nashville: Editorial Caribe, 2000, c1998).

[4] Alfonso Lockward, Nuevo Diccionario de La Biblia. (Miami: Editorial Unilit, 2003), 172.

[5] Wilton M. Nelson and Juan Rojas Mayo, Nelson Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, electronic ed. (Nashville: Editorial Caribe, 2000, c1998).

[6] Mateo 5:16 NVI

GLORIFICADO EN TI (viernes 28 de octubre de 2011)

“Sólo habían oído decir: «El que antes nos perseguía ahora predica la fe que procuraba destruir.» 4 Y por causa mía glorificaban a Dios” (Gálatas 1:23-24 NVI)

Nadie es caso perdido para Dios. No debemos imaginarnos a un opositor a la verdad o una vida de llena de pecado como incorregible. Tomemos el caso de Pablo, quién a pesar de ser muy instruido, muy religioso, de haber recibido la luz tan claramente, con numerosas oportunidades de seguir a Cristo, de haber escuchado los testimonios de Esteban y otros mártires, se empecinó en perseguir a los seguidores de Jesús y consentir su martirio y sacrificio. Si miramos sus acciones, Pablo estaría condenado y sin oportunidad de nada. Pero, este mismo Saulo, se convirtió en el más grande predicador del evangelio a los gentiles, dejando atrás una historia de cruel perseguidor.

¿Te has topado con algún maligno opositor de la verdad?, ¿has sido lastimado por alguna persona ensombrecida por el mal?, no contiendas con ellos, ni les reproches, deja que guarden toda su amargura y contiendas en su propio ser, en tanto tú aférrate a la Palabra de Dios y a la oración. Tengo la seguridad que no pasará mucho tiempo antes de que Dios, que está siendo blasfemado, sea glorificado en él.

Cambiando de perspectiva, quizá tu historia sea parecida al de Pablo o al de otro personaje que Dios sacó de las tinieblas, probablemente anduviste perdido, blasfemando el nombre de Dios o arruinando tu vida, y sin que tú te dieras cuenta muchos estuvieron orando por ti, y un día Dios te encontró, te llamó y te sacó del pozo, ahora la gente puede glorificar a Dios a través tuyo. Si Dios pudo con Pablo, contigo mismo y con otros, ¿acaso no podría salvar otras vidas que van hacia el precipicio?, por supuesto que sí, ese es el milagro del evangelio, transformar perseguidores en vidas que glorifiquen a Dios.

Mi amigo (a), cada uno tiene su historia, y ninguna está a la deriva sin oportunidad, y si a través de un perseguidor  mucha gente glorifica a Dios, cuanto más podría hacer a través de nosotros que no hemos pasado los límites de la degradación y la apostasía. ¡Glorifiquemos a Dios a través de nuestra vida!… y si alguno no da ni “un centavito” por ti, dile que eres pecador “pero que Jesús vino a buscar y salvar  lo que se había perdido”,[1]  además Jesús mismo lo afirma: “Y yo no he venido a llamar a justos sino a pecadores”[2]

¡Feliz sábado!… hasta el lunes si Dios lo permite…

Pr. Joe Saavedra

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[1] A fin de conocerle, 27 de agosto

[2] Marcos 2:17 NVI

COLABORADORES DEL CIELO (jueves 27 de octubre de 2011)

“Sin embargo, Dios me había apartado desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia. Cuando él tuvo a bien revelarme a su Hijo para que yo lo predicara entre los gentiles…” (Gálatas 1:15-16 NVI)

Qué motivación es saber que Dios nos elige y nos separa para ser colaboradores en la salvación de las personas que viven sin esperanza. El solo hecho de saber que Rey del universo nos llama, debería ser un honor y un compromiso que deberíamos honrar y sacarle hasta el más mínimo provecho.

El acto de elegir de Dios es la “selección mediante el cual Dios toma a un individuo o grupo de personas de entre un conjunto más grande con un fin o destino conforme a sus propios designios”.[1] El vocablo que más se usa en el AT para describir este acto es el verbo bāḥar, que expresa la idea de escoger deliberadamente a alguien o algo después de considerar cuidadosamente las alternativas.[2] Esto quiere decir que Dios no toma a la ligera las elecciones, y considera cuidadosamente cada prospecto de vida. ¡Qué privilegio es saber que la elección es entre muchos y que justamente fuimos nosotros los separados!

Por otro lado, en la afirmación de Pablo de que había sido apartado desde el vientre de su madre, podemos entender una verdad importante: Dios no toma las cosas a la ligera, todo lo que hace es parte de un plan, donde cada detalle es tomado en cuenta milimétricamente. Esto nos dice, apreciado amigo (a), que tu vida y la mía no transcurre entre casualidades y eventos del momento, más bien somos parte de la agenda soberana de Dios, donde cada experiencia vivida tiene un motivo y una dirección.

¿Y por qué Dios nos elige?, la verdad no lo puedo saber, pero sé que por su gracia incomprensible,  él nos separa como representantes suyos entre los hombres y Cristo “no elige a los ángeles que nunca cayeron, sino a los seres humanos, hombres de pasiones iguales a las de aquellos a quienes tratan de salvar”,[3] así como “Cristo mismo se revistió de la humanidad, para poder alcanzar a la humanidad”.[4]

Mi amigo (a), como “colaboradores de Dios” ¿qué vamos hacer hoy?, cumplir nuestra misión o escapar de ella… ¡Qué tengas un buen día!…

Pr. Joe Saavedra

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[1] J.D. Douglas, Nuevo Diccionario Bíblico : Primera Edición (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 2000).

[2] Ibid.

[3] El Deseado de Todas las Gentes, 253, 254

[4] Ibid.

QUÉ BRILLE EN TI (miércoles 26 de octubre de 2011)

“Quiero que sepan, hermanos, que el evangelio que yo predico no es invención humana. No lo recibí ni lo aprendí de ningún ser humano, sino que me llegó por revelación de Jesucristo” (Gálatas 1:11-12 NVI)

El texto es claro, la revelación no viene de “parte de Jesucristo”, la revelación “es Jesucristo”. No significa simplemente que Cristo le dijo algo a Pablo,  sino que Cristo mismo se le reveló a Pablo. Esta afirmación es confirmada en los versículos 15 y 16 donde dice: “…cuando él tuvo a bien revelarme a su Hijo para que yo lo predicara entre los gentiles…”,[1] esto quiere decir que el misterio[2] es Cristo en el creyente y ¿quién puede entender esto?

Sin necesidad de comprender este misterio, debemos admirarnos y mostrar gratitud ante el hecho de que Cristo no se hace a un lado y que solamente se limita a enviarnos una serie de principios correctos a seguir, sino que imprime su vida en nosotros, toma posesión de nuestro ser cuando lo aceptamos, es decir manifiesta su vida en nuestro cuerpo mortal. Pablo lo explicó así a la iglesia de Corinto: “Pues a nosotros, los que vivimos, siempre se nos entrega a la muerte por causa de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo mortal”;[3] entonces, al consentir esta verdad podemos afirmar: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí”[4] (Gal 2:20 NVI).

Y ¿cómo puede Cristo morar en nosotros?, la respuesta está en el representante personal de cristo, el Espíritu Santo. Cristo lo envía, para que por su medio Él pueda habitar en nosotros hasta su retorno personal, y esto lo afirmó en las Escrituras: “el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes”.[5]

Mi amigo (a), ¡Cristo debería brillar en nosotros!, si no es así, entonces no hay predicación del evangelio. La vida misma de Pablo es la prueba de esta afirmación, porque Jesús fue revelado a Pablo para que pudiera predicarle a los gentiles, porque el apóstol no iba a predicar acerca de Cristo, sino a presentarles a Cristo mismo: “No nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor”.[6]

El gran anhelo de Dios es revelar a Cristo en cada persona, y que esto se refleje en nuestro carácter, en nuestras acciones y en nuestro empeño de cumplir la misión redentora, y esto es: “Jesús morando en los seres humanos”… ¡Deja a Cristo brillar en ti!…

Pr. Joe Saavedra

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[1] Gálatas 1:15-16 NVI

[2] Colosenses 1:25-27

[3] 2 Corintios 4:11 NVI

[4] Gálatas 2:20 NVI

[5] Juan 14:17 NVI

[6] 2 Corintios 4:5 NVI

APROBADO POR DIOS (Lunes 24 de octubre de 2011)

“¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10 NVI)

Existe la tendencia de redondear un poco la arista de la verdad, con tal de no perder el favor de una persona importante o poderosa. Esta inclinación e se hace evidente entre los ámbitos donde existe una relación de liderazgo, cómo organismos empresariales, gubernamentales, educativos, y también eclesiásticos. ¡Cuántos han ahogado sus convicciones, temiendo la pérdida de dinero o posición!

Pablo era consciente de la existencia de cristianos que prefieren poner a salvo sus intereses personales a costa de la verdad y justicia, y a ellos les recuerda su posición: “Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo”, porque él sabía que “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”,[1] y eso no es negociable, ni circunstancial. La verdad por delante, pase lo que pase, y esto a veces es sumamente difícil.

Por otro lado, enfrentar la mentira y la injusticia, no conlleva que seamos duros, descorteces o que ofendamos voluntariamente a alguno. Porque si Dios es bondadoso con todos, incluso con el ingrato y pecador, deberíamos seguir ese ejemplo. Porque lo que de impulsarnos a decir la verdad o desenmascarar el pecado es el espíritu de ganar un alma para el reino de los cielos.

Mi amigo(a), caminemos en la vida cristiana con el deseo de agradar a Dios y recibir su aprobación, porque un siervo de Cristo se caracteriza por su fidelidad sin condiciones. Muchas veces ser leal a Dios, dejando a un lado intereses propios es difícil, pero a pesar de las consecuencias  temporales que podemos cosechar, el Dios justo jamás no dejará con las manos vacías. La iglesia estará  lista para encontrarse con su Salvador cuando la verdad y la justicia no sean  negociables. Elena de White escribió que: “La mayor  necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres  que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no  teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea  tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de  la justicia aunque se desplomen los cielos”.[2]

¡La verdad y la justicia… aunque se desplomen los  cielos!… Que tengas un buen día…

Pr. Joe Saavedra

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[1]  Hechos 5:29 NVI

[2] La  Educación, 53,54

¿OTRO EVANGELIO? (Viernes 21 de octubre de 2011)

“Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo” (Gálatas 1:6-7 NVI)

El término “evangelio”, en su connotación actual tiene su origen en el NT, donde es usada más de setenta y cinco veces, y este hecho indica una connotación claramente cristiana. “Evangelio” significa “buenas noticias” (gr. evangelion). “En el griego de Homero se usaba el término para señalar al regalo que se le daba con alegría a la persona que traía buenas nuevas”. [1]  También a las buenas nuevas mismas, aunque “originalmente el anuncio de una victoria, pero aplicado posteriormente a otros mensajes que proporcionaban gozo”.[2]

En esta parte del libro de Gálatas, Pablo hace mención a “otro evangelio”, que está en contraposición al evangelio de Cristo, el evangelio verdadero. Así como Jesucristo es el poder único de Dios, y no existe otro nombre dado a los hombres en quién podemos ser salvos, así también solo puede haber un evangelio. Una ficción no es la realidad, y una máscara no puede ser la cara misma. Así que no puede haber otro evangelio, porque solo existe un original, y si existe es uno pervertido, una impostura, un fraude. Y todo esto coincide con la esencia de Dios mismo, su inmutabilidad. Entonces, si Dios no cambia, su evangelio no cambió, no cambia ni cambiará, así que el evangelio que Pablo predica a los Gálatas, era el predicado por Enoc, Noé, Abraham y muchos más, acaso no dice la Escritura: “De él dan testimonio todos los profetas, que todo el que cree en él recibe, por medio de su nombre, el perdón de los pecados”, esta es la esencia del evangelio verdadero”.[3]

Y Satanás está detrás de todo lo falso, él es el padre de la mentira. Y presenta cualquier evangelio barato o alucinante, porque cuando un cristiano desvía la vista de Cristo Jesús, el centro del verdadero evangelio, definitivamente romperá la relación con Dios, que es vida y poder. Cómo en el caso de los Gálatas que estaban siendo removidos de su comunión con Dios, para fiarse en un supuesto poder humano, que no era más que su propio poder.

Mi amigo(a), el enemigo te va a presentar cualquier evangelio falso, con tal que rompas tu comunión con Dios, y Él no necesita un grupo o predicador disidente para separarte del amor verdadero de Dios, sino que a través de imperceptibles actividades en que logra entretenerte ha logrado introducir en ti la mentira. ¿Cómo es esto pastor?, es así: Si estas más preocupado por  el programa de jóvenes del sábado, del tema del grupo pequeño, de terminar el balance en tu trabajo, de enviar ese pedido urgente o cualquier otra cosa que no dejó en tu agenda un lugar importante para hablar con Dios y escuchar su voz, entonces te has asimilado a un evangelio anticristiano, donde el poder no está en Jesús sino en cualquier cosa.

Deseo que a partir de este momento pongamos la vista en el evangelio verdadero y esto se aplica  cuando Cristo sea el centro de tu vida, de allí parte todas las grandes hazañas de un cristiano… ¡feliz sábado!…

Pr. Joe Saavedra

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[1] Alfonso Lockward, Nuevo Diccionario de La Biblia. (Miami: Editorial Unilit, 2003), 379.

[2] J.D. Douglas, Nuevo Diccionario Bíblico: Primera Edición (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 2000).

[3] Hechos 10:43 NVI