NADA DE MENTIRA… UN POCO DE VERDAD (jueves 16 de febrero de 2012)

“Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada” (1 Corintios 13:2 NVI)

Rechazar la mentira, pero solo darle tiempo al estudio de la Biblia y no a la proclamación del mensaje de salvación, promueve la indiferencia, la apatía espiritual y la frialdad de la iglesia. Muchos están sentados por años en la iglesia, con una fe sin sentido, llenos de textos bíblicos en la cabeza, con cientos de capacitaciones y seminarios en su experiencia, pero fríos, cansados de la rutina… y aunque piensen que las cosas van bien, la verdad es que quizás están enmarcados en la reflexión del apóstol Pablo: “Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada…”.

No basta con rechazar la mentira, y conocer la verdad, porque el cristiano genuino debe repeler la mentira, estudiar la verdad y salir a proclamarla. La verdad es completa, cuando se recibe y se comparte. Podríamos entender perfectamente las profecías, o dominar las creencias fundamentales, tal vez tener bien organizada la iglesia o promover los programas más originales para llevar adelante la obra, pero si no tenemos amor por aquellos que viven sin esperanza, entonces no “somos nada”, en esa condición somos parte de las maquinaciones de los falsos maestros, que parte de su estrategia es llenarnos al extremo de presentarnos los estudios más originales de la Biblia, de dominar quizás los procedimientos hermenéuticos o saber a precisión el estudio de los idiomas originales, pero mientras no compartamos eso al mundo… ¡no somos nada!… ¿Hace cuánto tiempo te has sentado con alguien y le has abierto tu Biblia para presentarle la verdad?… ¿la afirmación de Pablo en 1 Corintios 13:2 caería bien a nuestra experiencia cristiana?…

Elena de White comenta: “El tercer ángel no proclama su mensaje en forma vacilante, ni susurrándolo. Clama con potente voz mientras vuela velozmente por el cielo. Esto demuestra que la obra de los siervos de Dios debe realizarse ferviente y rápidamente. Deben ser valientes testigos de la verdad. Sin nada que ensombrezca sus semblantes, con las cabezas levantadas, iluminados con los rayos del Sol de justicia que brilla sobre ellos, regocijándose de que la redención está cerca, salen proclamando el último mensaje de misericordia al mundo…”,[1] esa experiencia lo llevan a ser enrolados en dentro del ejército de Cristo y recibir la marca que los distinguen como genuinos representantes de Dios y verdaderos discípulos, “estos testigos de los últimos días son osados soldados de Jesucristo. Han gustado los poderes del mundo por venir. Sus pies no están en arenas movedizas sino sobre la roca sólida. No son alejados fácilmente de la fe una vez dada a los santos. Serán fortalecidos por su Dirigente para enfrentar las dificultades. Son mensajeros de justicia, representantes de Cristo que revelan los triunfos de la gracia”.[2]

Nada de mentira, empapados de verdad y los pies apurados por llevar las buenas nuevas… ¿estamos en este grupo?

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en mi página web: www.poder1844.org


[1] Reflejemos a Jesús, 29 de noviembre

[2] Ibid

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