LA BENDICIÓN DE UNA FAMILIA

“Durante la noche Abram y sus siervos desplegaron sus fuerzas y los derrotaron, persiguiéndolos hasta Hobá, que está al norte de Damasco. Así recuperó todos los bienes, y también rescató a su sobrino Lot, junto con sus posesiones, las mujeres y la demás gente” (Génesis 14:15-16)

En el principio, Dios recalcó un principio que establecería una condición que haría al hombre vivir satisfecho: “No es bueno que el hombre esté solo…”,[1] y este principio no se aplica solamente a la compañía de dos personas que se aman y deciden pasar la vida juntos, sino a un grupo de personas que tengan fines comunes, que se amen incondicionalmente y que se esfuercen por alcanzar sus más apreciados sueños; a este grupo lo llamo “familia”.

Un hombre dichoso, es aquel que crece en medio de una familia que se apoyan y se aman sin condiciones. La familia, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural y fundamental de la sociedad, además un concepto general menciona que “es un grupo de personas ligadas por lazos de parentesco o matrimonio, que viven juntas bajo la autoridad de una de ellas, y que practican una economía común. Es una comunidad natural y afectiva de origen remoto, que ha servido para la perpetuación de la especie humana”.[2] Esto quiere decir que, tener una familia, convivir con ellos es una bendición, que debe ser reconocida y protegida.

Para Abram, como buen hebreo, la familia era muy importante y debía ser defendida aún con la vida. Durante años él trabajó por tener una familia unida y feliz, a pesar de las dificultades y los errores que cometieron sus integrantes. Por eso, cuando Lot, el sobrino que crió como a un hijo, se encontraba en peligro, él no escatimó esfuerzos para ayudarlo y ponerlo a salvo. Movilizó a más de trescientos hombres y salió a liberar a su sobrino que estaba cautivo por “los reyes Quedorlaómer de Elam, Tidal de Goyim, Amrafel de Sinar, y Arioc de Elasar”.[3] Y la historia cuenta que rescató a su sobrino y todas sus posesiones.

Mi amigo (a), si tienes una familia, eres un ser bendecido. No dejes de pasar el tiempo sin reconocer la familia valiosa que tienes, puedes utilizar palabras, gestos y hasta regalos para que cada uno de los integrantes de tu familia se sienta importante en tu vida. Por otro lado, si no tienes a tu familia cerca, entonces valora a tus verdaderos amigos y acerca más a tu familia Celestial. Este mundo, dirigido por Satanás, está acabando con la familia, confundiendo roles, sembrando resentimientos y poniendo mil problemas, hasta acorralar al ser humano y hacerle pensar que solo está mejor. Pero la soledad es la ruina del hombre. ¡Defendamos a nuestras familia!, demos todo con tal de verlos felices… Y si algún resentimiento o un dolor del pasado, te apartó de tu familia, hoy puede ser el día de perdonar y recuperar todo lo que has dejado atrás, como Abram con su sobrino Lot.

Pr. Joe Saavedra

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[1] Génesis 2:18 NVI

[2] Pablo Alberto Deiros, Diccionario Hispano-Americano de la Misión (Casilla, Argentina: COMIBAM Internacional, 1997).

[3] Génesis 14:9 NVI

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BABEL

Un día se dijeron unos a otros: «Vamos a hacer ladrillos, y a cocerlos al fuego.» Fue así como usaron ladrillos en vez de piedras, y asfalto en vez de mezcla. Luego dijeron: «Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. De ese modo nos haremos famosos y evitaremos ser dispersados por toda la tierra»” (Génesis 11:3-4 NVI)

En el mes de enero de años 2010, el municipio de Dubai (Emiratos Árabes) inauguró el edificio más alto del mundo y sus patrocinadores lo han definido como “un rascacielos de una construcción intrépida en el escenario mundial”. Los creadores del edificio Burj Dubai -que en lengua arábiga significa Torre Dubai- decidieron guardar un secreto hasta su inauguración: su altura final. Sólo se sabe que tiene más de 800 metros (2.625 pies), eclipsando desde hace tiempo a su más inmediata rival, la Taipei 101 en Taiwán. Según informó la agencia AP, la torre cuenta con 164 pisos y el mayor índice de ocupación que cualquier otra del mundo. Su terraza de observación, en el piso 124, es también un récord.

Sin embargo, no es la primera vez que el hombre pretende construir un edificio tan alto; la Biblia registra que “Babel”[1] fue el nombre del primer rascacielos que arquitectos humanos comenzaron a construir. Le pusieron ese nombre al edificio en alusión a una de las principales ciudades fundada por Nimrod en la tierra de Sinar (Sumer), la antigua tierra de Babilonia, llama Babel, cuya traducción del hebreo es ‘puerta de dios’. Aunque al dios que se refería era a Marduk, que la tradición babilónica lo cataloga como el fundador de la ciudad.[2] Y por allí que se va develando los motivos de la reacción de Dios para paralizar esa obra y dejarla inconclusa.

La Biblia, específicamente en Génesis 11:1-9, aparece la historia de la construcción de la ciudad y su elevada torre, donde se explica el nombre Babel por etimología popular basada en una raíz hebrea similar a bālal, que puede traducirse como ‘confusión’ o ‘mezcla’. Y este significado está en relación al verdadero motivo que propició la construcción de este edificio: “Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. De ese modo nos haremos famosos y evitaremos ser dispersados por toda la tierra”. Es decir, “desconfianza de Dios y confianza en la fuerza humana”, y esto engendra orgullo o soberbia

Varios estudiosos tienen diferentes opiniones sobre la construcción de este edificio y las causas de la intervención de Dios: “Algunos dicen que la torre de Babel tenía la pretensión de “llegar al cielo”, lo cual era una demostración de la soberbia humana… Otros señalan que el problema consistió en una desobediencia a la orden que Dios había dado de “llenar la tierra” y que los hombres prefirieron concentrarse en Babel… En la tradición rabínica la opinión más generalizada es que la torre de Babel tenía propósitos idolátricos y de rebeldía contra Dios, relacionándola con la persona de Nimrod, cuyo nombre se deriva de un término que significa “rebelión”, porque se caracterizó por esa actitud frente a Dios…y exigió ser adorado como Dios. Algunos eruditos consideran que la torre de Babel fue un zigurat, una construcción piramidal que los caldeos hacían para sus templos y que usaban también como observatorios de los astros”.[3]

En todos los casos, la idea central es que, Babel, se construyó por la soberbia del hombre y por la confianza puesta en dioses creados por manos humanas. En las mentes de esas personas, no había lugar para confiar de Dios y depender de su voluntad. Todos ellos eran descendientes de Noé, ya través de muchos años escucharon sobre el poder de Dios y lo que hizo en el diluvio, pero ni aún eso los llevó a depender de Dios, más bien creó en ellos un sentimiento de rechazo y la intención ingenua de escapar de su voluntad. No se atrevieron a confiar en el poder de Dios y vivir seguros, sino en sus frágiles y efímeras fuerzas. Todos ellos acabaron confundidos, sin saber para donde iban, no tenían sentido alguno.

Y tú ¿en quién haz depositado tu confianza?, ¿piensas que tus propias acciones te pueden librar del dolor y la muerte?, ¿consideras que tus decisiones humanas te llevarán por caminos seguros?, ¿qué estás construyendo para reemplazar la presencia de Dios en tu vida?, ¿tú “Babel” te va a librar de los juicios de Dios?

¡Construye tu vida en la roca que es Cristo!, esa es la única manera de llegar al cielo. ¡No vivas más en confusión!, la confianza en Dios es el camino seguro para hallar sentido y alegría de vivir. Hoy puede ser el día de parar con esas construcciones humanas, que se levantan en frágiles estructuras de humanismo e idolatría. ¡Hoy haz un compromiso con el Arquitecto del Cielo!…

Pr. Joe Saavedra

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[1] Génesis 11:9

[2] J.D. Douglas, Nuevo Diccionario Bíblico: Primera Edición (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 2000).

[3] Alfonso Lockward, Nuevo Diccionario de La Biblia. (Miami: Editorial Unilit, 2003), 134.

 

REAVIVADOS POR LA PALABRA: “ES MUY CORTANTE”

“Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12 NVI)

En las anteriores meditaciones, resaltamos dos características de la Palabra de Dios, está viva y es poderosa. La Biblia no es un “fajo” de hojas escritas con letritas negras, ni un compendio de prohibiciones, las personas que la perciban así están totalmente desorientadas y se pierden de las bendiciones que conlleva leerla y estudiarla, porque la Palabra de Dios está viva, hay un poder transformador que se mueve entre sus páginas, y es la energía que necesita el ser humano para fortalecerse y poder enfrentar todas las pruebas que presenta este mundo de pecado. Sin embargo hay una tercera característica que no podemos dejar de mencionar.

“Es cortante…”, aunque la mejor traducción sería “es muy filudo”, porque viene de la palabra griega “tomoteros”, cuyo significado es de un objeto que tiene tanto filo que puede cortar de un solo golpe, como pasar un cuchillo filudo sobre una gelatina. Todo esto, trae la firme idea que la Palabra de Dios perfecciona, pule y corta. Nadie que se encuentre con la Palabra de Dios puede quedar igual, las imperfecciones, los vicios, las tendencias pecaminosas y los pecados acariciados pueden ser cortados de un solo tajo.

Seguramente, hemos escuchado las siguientes afirmaciones: “yo soy así… me tienen que entender” o “no voy a cambiar, así como soy me tienen que aguantar”, no obstante la persona que hace esas afirmaciones no ha entendido o todavía no se ha encontrado con la filuda espada de dos filos, porque nadie queda igual al encontrarse con el poder perfeccionador de la Biblia.

¿Qué vicio no puedes abandonar?, ¿qué tendencia no puedes vencer?, ¿qué pecado no consigues dejar?, ¿qué aspecto de tu carácter no puedes cambiar?, ¡Quizás sea momento de encontrarte con las Sagradas Escrituras! El poder de Dios, a través de las enseñanzas de la Biblia, puede cortar cualquier cadena que te ate al mal. Elena de White decía: “La Biblia entera es una revelación de la gloria de Dios en Cristo. Aceptada, creída y obedecida, constituye el gran instrumento para la transformación del carácter. Es el gran estímulo, la fuerza que constriñe, que vivifica las facultades físicas, mentales y espirituales y encauza debidamente la vida”.[1]

Mi amigo (a), no podemos seguir con “tumores” de pecados pegados al cuerpo, es necesario algunos cortes, algunos van a doler, otros van a sangrar, pero el final es vida plena y buena salud. La Biblia es el instrumento de corte que necesitamos, nada es tan fuerte que no pueda cortar, ni nada es tan profundo que no pueda “operar”. Toma una Biblia, léela, encuentra el poder liberador de Dios, hoy puedes comenzar con Génesis 9. Si ya estás leyendo la Biblia, verifica que todos tus sentidos están en sintonía con el cielo y que pretendes encontrar sanidad en la presencia de Dios. ¿Dónde se hará el corte de sanidad?, Dios lo sabe, tú lo sabes, en oración marca con el Cirujano Celestial el día y la hora de la cirugía sanadora… ¡Bendiciones!

Pr. Joe Saavedra

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[1] Mente, carácter y personalidad, Tomo 1, capítulo 11.

REAVIVADOS POR LA PALABRA: “ES ENERGÍA”

“Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12 NVI)

No son pocas las personas  que piensan que leer la Biblia y estudiarla es una pérdida de tiempo, difícil de comprender o en todo caso piensan que es solamente un libro de prohibiciones. Ideas muy lejanas de la realidad. Ellas no se han encontrado con la belleza de la Palabra de Dios, no han probado la dulzura de sus promesas, ni han experimentado las bendiciones de sus enseñanzas. En el libro de Hebreos, encontramos un verso de oro, que resalta el poder de la Palabra de Dios y las bendiciones abundantes que experimentan aquellos que se atreven a leerla.

El verso dice: “Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón”. “Ciertamente”, expresa verdad y da énfasis al texto. Es la seguridad que todo lo que será expuesto lleva la bendición de lo alto. Y “ciertamente”, en los siguientes días, me gustaría resaltar las bendiciones al alcance del ser humano que le da un tiempo al estudio de la Biblia. No existe persona alguna que quede igual después de encontrarse con la Palabra de Dios. La meditación anterior resaltamos la primera bendición al alcance del ser humano: “está viva”; pero la bendición que estudiaremos hoy es también una necesidad que el hijo de Dios debería satisfacer.

“Es poderosa”. La versión Reina Valera 1960,  traduce esta la palabra cómo “eficaz”. Lo cierto es que esta palabra viene del griego “energes”, de la cual deriva una palabra castellana: “energía”. Esta palabra griega puede ser traducida cómo “eficaz, eficiente, activa[1] o poderosa”, pero literalmente su traducción podría ser: “energía”. Quiere decir que la Palabra de Dios es energía, es vitalidad, es fuerza. Y es la energía que cada cristiano debería tener para enfrentar con éxito las tentaciones de cada día, los continuos problemas y las artimañas pesadas del enemigo.

Para explicar mejor la idea anterior esta ilustración es oportuna: ¿Seguramente alguna vez haz ingerido una bebida rehidratante? Existen en el mercado en varias marcas, aunque su composición es muy parecida. Estas bebidas son conocidas también como isotónicas o deportivas. Se llama bebidas rehidratantes a las que poseen una gran capacidad de rehidratación, a través de sales minerales (electrolitos) que contienen. Incluyen en su composición bajas dosis de sodio, normalmente en forma de cloruro de sodio o bicarbonato sódico, azúcar o glucosa y, habitualmente, potasio y otros minerales. Estos componentes ayudan a la absorción del agua, que es vital para el buen funcionamiento del cuerpo humano y del ser vivo. Son muy eficaces cuando el deporte es intenso y se suda mucho. Es decir, cuando una persona trabaja intensamente o sus actividades diarias requieren mucho esfuerzo y pérdida de energía, necesita de una bebida rehidratante para poder recuperar la  energía perdida.  De la misma forma, cada hijo de Dios, expuesto a las tentaciones agobiantes, a la lucha espiritual intensa y los constantes ataques diabólicos, necesita su rehidratante espiritual, la Palabra de Dios, para poder recuperar  la energía y la fuerza perdida en las batallas cotidianas y poder continuar en la lucha.

Reiteradas veces se escucha esta frase: “no pude… la carne es débil”, y es la verdad, la carne es débil, es decir, nuestra fuerza  de voluntad y dominio propio, son demasiados débiles para hacer frente a un enemigo que parece no cansarse en su afán de vernos derrotados y rendidos; sin embargo, si la carne es débil, tenemos un rehidratante poderoso, que es capaz de renovar nuestras energías y llevarnos de victoria en victoria con fuerzas nuevas.

Mi amigo (a), nunca salgas de casa a enfrentar a las tentaciones o pelear las batallas espirituales sin haber tomado tu “rehidratante” espiritual, la Palabra de Dios; además, si ya estás en la lucha, y estás débil o ya estas a punto de rendirte, o quizás ya caíste, toma la Biblia, léela, escucha la voz de Dios y claramente repetirás como Pablo: “todo lo puedo en Cristo que me da la fuerza”,[2] ese momento la lucha habrá comenzado de nuevo y ese marcador en contra tuya habrá quedado en cero… ¡No dejes de tomar la energía de la Palabra de Dios!…

Pr. Joe Saavedra

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[1] James Swanson, Diccionario de Idiomas Bı́blicos: Griego (Nuevo Testamento), Edición electrónica. (Bellingham, WA: Logos Research Systems, Inc., 1997), GGK1921.

[2] Filipenses 4:13

REAVIVADOS POR LA PALABRA: “ESTÁ VIVA”

“Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12 NVI)

No son pocas las personas  que piensan que leer la Biblia y estudiarla es una pérdida de tiempo, difícil de comprender o en todo caso piensan que es solamente un libro de prohibiciones. Ideas muy lejanas de la realidad. Ellas no se han encontrado con la belleza de la Palabra de Dios, no han probado la dulzura de sus promesas, ni han experimentado las bendiciones de sus enseñanzas. En el libro de Hebreos, encontramos un verso de oro, que resalta el poder de la Palabra de Dios y las bendiciones abundantes que experimentan aquellos que se atreven a leerla.

El verso dice: “Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón”. “Ciertamente”, expresa verdad y da énfasis al texto. Es la seguridad que todo lo que será expuesto lleva la bendición de lo alto. Y “ciertamente”, en los siguientes días, me gustaría resaltar las bendiciones que están al alcance del ser humano que le da un tiempo al estudio de la Biblia. No existe persona alguna que quede igual después de encontrarse con la Palabra de Dios.

“Es viva”, encierra la primera bendición que recibe aquel que estudia la Biblia. Esta palabra proviene del griego ζάω (sao), que determina una acción presente que no tiene final y puede ser traducida como: “está viva”, “estar vivo”, “revivir”.[1] Esta palabra resalta el dinamismo de la Palabra de Dios, la vida que posee, el poder que se mueve entre sus hojas cuando te atreves a leerla. Definitivamente la Biblia está viva, y por lo tanto da vida, transforma, y se muestra soberana en las debilidades humanas. Quizás pueda aclarar este punto a través de una experiencia. Hace algunos años atrás, estaba realizando un ciclo de conferencias en cierto distrito de Lima, la capital del Perú. El local estaba lleno y en la primera noche, a media predicación entró un borracho, que no fue retirado del lugar porque se acomodó en un rincón y se quedó dormido. A la siguiente noche regresó se fue al mismo rincón y se durmió nuevamente. Eso pasó las siguientes noches, el borracho llegaba y se dormía. Después de cuatro noches, el mismo borracho llegó pero ya no estaba sucio, sino presentable y algo lúcido. Esa noche solo durmió algunos instantes y el resto de la noche se pasó mirando a cualquier lado. La última noche del ciclo este hombre llegó con una señora y dos niños, y cuando hice el llamado final, este señor se puso de pie y fue al frente. Al final, cuando tratamos de desanimarlo, porque considerábamos que no estaba listo, él nos demostró que estaba más preparado que otros candidatos. Este hombre fue bautizado, su rostro de agonía se transformó en uno lleno de vida y esperanza. Cuando me disponía a retirarme del local de conferencias, después del bautismo, una señora me alcanzó, era la señora que acompañaba a este hombre y me hizo la siguiente pregunta: “¿qué le hicieron a mi esposo?, este era un borracho sin esperanza, abusivo y cruel, muchas semanas nos dejaba sin alimento y dinero. Mis hijos le tenían terror. Yo ya estaba punto de escapar de casa con mis hijos… De repente una tarde llega, con ropa nueva para mí y los chicos, me da dinero, me pide perdón y me invita a un local a escuchar un mensaje… ¿qué le hicieron a mi esposo?

Te pregunto, ¿qué le hicieron a ese hombre?, por lo menos yo no le hice nada, ni tratamientos, ni terapias, ni nada. Pero tengo una respuesta certera: “la Palabra de Dios está viva”, el poder vivo y transformador llegó a la vida de ese borracho. Y ese mismo poder vivo ha cambiado la vida de millones de personas en el mundo, de mi vida y quizás hoy puede cambiar la tuya. ¿Por qué no le das una oportunidad?, ¡nada queda igual frente a ella!

Este martes que pasó, millones de cristianos en el mundo nos hemos comprometido a leer un capítulo de la Biblia diariamente, hoy leímos Génesis capítulo 4. No es un ritual, ni mucho menos un amuleto, sino la confianza de que la Palabra viva, va a restaurar nuestra vida muerta y estéril. ¡Atrévete a unirte a este grupo que desea reavivarse en la Palabra… comienza con un capítulo, quizás luego sean dos… y de repente un día no quieras despegarte de su presencia.

Pr. Joe Saavedra

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[1] Pedro Ortiz, V., S.J., Concordancia Manual y Diccionario Griego-Español del Nuevo Testamento (Miami: Sociedades Bíblicas Unidas, 2000).

CORAZÓN DISPUESTO

“¡Ojalá su corazón esté siempre dispuesto a temerme y a cumplir todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos siempre les vaya bien!” (Deuteronomio 5:29 NVI)

El corazón del hombre es traicionero, descontrolado y perverso. Las Sagradas Escrituras, mencionan las características más predominantes del corazón: malo, perverso, engañoso, insensible, inicuo, endurecido, terco, necio, entenebrecido, loco, incrédulo. Todo esto hace que no podamos confiar en él. White, formula: “¡Oh, cuán engañoso es el corazón humano! ¡Con cuánta facilidad armoniza con aquello que es malo! No hay nada más perjudicial para los intereses del alma, para su pureza, para su verdadera y santa concepción de Dios y de las cosas eternas y sagradas, que escuchar y exaltar constantemente aquello que no es de Dios”.[1]

Con razón Satanás quiere apoderarse de nuestro corazón, Él sabe que es terreno fértil para sembrar sus planes de odio y sufrimiento, cuyo final es destrucción y muerte. Con razón busca a toda costa tomar las riendas de nuestra vida, ofreciendo placer, euforia y experiencias inolvidables, a cambio del dominio de nuestro corazón y muchos hacen tratos con él. Sin embargo, si no puede tomar las riendas del corazón humano,  hará todo lo posible para que Dios no controle nuestra vida, porque sabe que un corazón sin el control divino, es una bomba que va estallar y va a causar mucho daño.

Hace un minutos un muchacho me decía por el chat: “¡pastor no puedo!, ¡sé qué las cosas que estoy haciendo han destruido a mis padres, han alejado a mi novia y sé que me están matando… pero no puedo dejar de hacerlos¡”, esto es un ejemplo práctico de las acciones de un corazón perverso que se jacta en hacer el mal. ¿Qué hacemos entonces? La solución es “entregarle el control de nuestra vida a Dios”, y esto es posible si cada mañana nos cercioramos en cumplir el anhelo de Dios: “¡Ojalá su corazón esté siempre dispuesto a temerme y a cumplir todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos siempre les vaya bien!”.

¿Y cómo podemos tener un corazón dispuesto? Elena de White nos puede ayudar en la respuesta: “Hay oportunidades y ventajas que están al alcance de todos para fortalecer las facultades morales y espirituales. La mente puede expandirse y ennoblecerse, y debería hacérsela espaciar en las cosas celestiales… A menos que se oriente en dirección al cielo se convertirá en fácil presa de las tentaciones de Satanás a iniciar proyectos y empresas mundanos que no tienen ninguna relación especial con Dios. Se empeñan en esta obra celo, devoción, energía incansable y deseo febril, y el diablo está cerca y se ríe al ver los esfuerzos humanos que luchan con tanta perseverancia por un objeto que nunca conseguirán, que elude su mano… Esquemas y proyectos inventados por Satanás entrampan las almas, y pobres y engañados seres humanos van directamente a su ruina con los ojos vendados….”[2]

Además añade: “Hay una salvaguardia contra los engaños y las trampas de Satanás, y es la verdad como está en Jesús. La verdad plantada en el corazón, alimentada por la vigilancia y la oración, nutrida por la gracia de Cristo, nos proporcionará discernimiento. La verdad debe morar en el corazón, y su poder debe experimentarse a pesar de todos los encantamientos engañosos de Satanás, y vuestra experiencia y la mía debe ser que la verdad pueda purificar, guiar y bendecir al alma…”.[3]

Mi amigo (a) ¡tengamos un corazón dispuesto de ser guiado por Dios!, un corazón dominado por el enemigo de Dios, va rumbo a la ruina y un corazón sin control alguno, va a la deriva y el final es muerte. Recordemos que “el enemigo está tras la huella de cada uno de nosotros, y si queremos resistir las tentaciones que nos asaltan desde adentro y desde afuera, debemos asegurarnos de que estamos del lado del Señor, que su verdad está en nuestros corazones, que vela sobre nuestras almas, lista para hacer sonar la alarma y hacernos actuar contra cualquier enemigo”.[4] ¿Tienes el corazón dispuesto?

Pr. Joe Saavedra

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[1] Mensajes Selectos, T2, cap: 8.

[2] A fin de conocerle 22 de octubre

[3] Ibid.

[4] Carta 17, 1886

¿CONFIAS EN TU CORAZÓN?

“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?” (Jeremías 17:9 NVI)

El “corazón”, en un sentido figurado,[1] es un lugar especial donde se encuentran los atributos de la personalidad (especialmente el pensamiento, la voluntad y el sentimiento). Es un  término que se usa como ilustración en las Escrituras para designar el centro mismo de la personalidad del hombre, es decir es el núcleo de la vida, el comando de control de todas las acciones humanas.

Dios nos pide el corazón, que le dejemos el control de nuestra vida, es decir, que le confiemos nuestros pensamientos, nuestra voluntad y nuestros engañosos sentimientos. Como un capitán se ofrece a tomar el timón de nuestro barco. Entregarle el corazón a Dios, es dejarle que tome el control de nuestra existencia en todos los sentidos, especialmente en nuestras decisiones, en nuestros pensamientos y en nuestros sentimientos volubles. Por su lado, Satanás, también hace denodados esfuerzos por tomar las riendas de nuestra vida y llevarnos por sus caminos.

Sin embargo, algunos piensan que pueden prescindir del dominio de uno de los antagonistas. Seguramente has escuchado esta frase: “Ni con Dios, ni con el Diablo”; un joven remató la idea con esta afirmación: “mejor me defiendo solo”. Que ingenuo y temerario es el hombre al pensar así. Su atrevimiento es muchas veces producto del desconocimiento de la naturaleza humana. El profeta Jeremías, es acertado al afirmar que nuestro corazón no tiene remedio, es tan engañoso, que no existe algún individuo sobre la tierra que pueda dominarlo y entenderlo. Un corazón sin control, es como una bala perdida, mejor dicho, como un misil perdido, ¡va a causar mucho daño!

El apóstol Pablo, tiene otra manera de explicar el asunto del corazón engañoso. Él lo explica así: “No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco…pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo sino el pecado que habita en mí. Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo… ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí”.[2] Pablo, lo mismo que Jeremías, están diciendo que el corazón no es digno de confianza, es traicionero y goza en la impiedad.

Las Sagradas Escrituras, mencionan algunas características del corazón que lo tornan peligroso. El corazón es: malo, perverso, engañoso, insensible, inicuo, endurecido, terco, necio, entenebrecido, loco, incrédulo.[3] Con razón Jeremías pregunta: “¿quién puede comprenderlo?”. Con semejante corazón, me atrevería a preguntar: “¿quién podría dominarlo?”. White, formula: “¡Oh, cuán engañoso es el corazón humano! ¡Con cuánta facilidad armoniza con aquello que es malo! No hay nada más perjudicial para los intereses del alma, para su pureza, para su verdadera y santa concepción de Dios y de las cosas eternas y sagradas, que escuchar y exaltar constantemente aquello que no es de Dios”.[4]

¿Le entregarías tu confianza a alguien malo, perverso, engañoso, insensible, inicuo, endurecido, terco, necio, entenebrecido, loco, incrédulo?, ¿dejarías las riendas de tu vida a alguien sumamente peligroso?… ¡Así es tu corazón!… ¿quién la controla?, o ¿vive sin ningún control?

Pr. Joe Saavedra

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[2] Romanos 7:15-20 NVI

[3] Maldad: Ge 6:5; 8:21; Sal 28:3; Ec 9:3; Je 3:17; 7:24; 11:8; 17:1; Heb 3:12 ♦ perverso: Sal 101:4; Pr 6:14; 11:20 ♦ inicuo: Pr 6:18 ♦ engañoso: Je 17:9 ♦ arrogante: Sal 101:5; Pr 16:5; 18:12; 21:4; Eze 28:2, 5, 17; Da 5:20 ♦ insensible (lit., grasa): Sal 17:10; 119:70; Is 6:10; Stg 5:5 ♦ endurecido, terco: Ex 4:21; 7:3; Je 11:8; 16:12; 18:12; Eze 11:19; 36:26; Zec 7:12; Mr 3:5; 6:52 ♦ necio: Pr 22:15; Ro 1:21 ♦ impíos: Job 36:13 ♦ entenebrecido: Ro 1:21 ♦ loco: Ec 9:3 ♦ incrédulo: Hos 10:2; Mr 16:14; Heb 3:12

[4] Mensajes Selectos, T2, cap: 8.