REAVIVADOS POR LA PALABRA: “ES ENERGÍA”

“Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12 NVI)

No son pocas las personas  que piensan que leer la Biblia y estudiarla es una pérdida de tiempo, difícil de comprender o en todo caso piensan que es solamente un libro de prohibiciones. Ideas muy lejanas de la realidad. Ellas no se han encontrado con la belleza de la Palabra de Dios, no han probado la dulzura de sus promesas, ni han experimentado las bendiciones de sus enseñanzas. En el libro de Hebreos, encontramos un verso de oro, que resalta el poder de la Palabra de Dios y las bendiciones abundantes que experimentan aquellos que se atreven a leerla.

El verso dice: “Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón”. “Ciertamente”, expresa verdad y da énfasis al texto. Es la seguridad que todo lo que será expuesto lleva la bendición de lo alto. Y “ciertamente”, en los siguientes días, me gustaría resaltar las bendiciones al alcance del ser humano que le da un tiempo al estudio de la Biblia. No existe persona alguna que quede igual después de encontrarse con la Palabra de Dios. La meditación anterior resaltamos la primera bendición al alcance del ser humano: “está viva”; pero la bendición que estudiaremos hoy es también una necesidad que el hijo de Dios debería satisfacer.

“Es poderosa”. La versión Reina Valera 1960,  traduce esta la palabra cómo “eficaz”. Lo cierto es que esta palabra viene del griego “energes”, de la cual deriva una palabra castellana: “energía”. Esta palabra griega puede ser traducida cómo “eficaz, eficiente, activa[1] o poderosa”, pero literalmente su traducción podría ser: “energía”. Quiere decir que la Palabra de Dios es energía, es vitalidad, es fuerza. Y es la energía que cada cristiano debería tener para enfrentar con éxito las tentaciones de cada día, los continuos problemas y las artimañas pesadas del enemigo.

Para explicar mejor la idea anterior esta ilustración es oportuna: ¿Seguramente alguna vez haz ingerido una bebida rehidratante? Existen en el mercado en varias marcas, aunque su composición es muy parecida. Estas bebidas son conocidas también como isotónicas o deportivas. Se llama bebidas rehidratantes a las que poseen una gran capacidad de rehidratación, a través de sales minerales (electrolitos) que contienen. Incluyen en su composición bajas dosis de sodio, normalmente en forma de cloruro de sodio o bicarbonato sódico, azúcar o glucosa y, habitualmente, potasio y otros minerales. Estos componentes ayudan a la absorción del agua, que es vital para el buen funcionamiento del cuerpo humano y del ser vivo. Son muy eficaces cuando el deporte es intenso y se suda mucho. Es decir, cuando una persona trabaja intensamente o sus actividades diarias requieren mucho esfuerzo y pérdida de energía, necesita de una bebida rehidratante para poder recuperar la  energía perdida.  De la misma forma, cada hijo de Dios, expuesto a las tentaciones agobiantes, a la lucha espiritual intensa y los constantes ataques diabólicos, necesita su rehidratante espiritual, la Palabra de Dios, para poder recuperar  la energía y la fuerza perdida en las batallas cotidianas y poder continuar en la lucha.

Reiteradas veces se escucha esta frase: “no pude… la carne es débil”, y es la verdad, la carne es débil, es decir, nuestra fuerza  de voluntad y dominio propio, son demasiados débiles para hacer frente a un enemigo que parece no cansarse en su afán de vernos derrotados y rendidos; sin embargo, si la carne es débil, tenemos un rehidratante poderoso, que es capaz de renovar nuestras energías y llevarnos de victoria en victoria con fuerzas nuevas.

Mi amigo (a), nunca salgas de casa a enfrentar a las tentaciones o pelear las batallas espirituales sin haber tomado tu “rehidratante” espiritual, la Palabra de Dios; además, si ya estás en la lucha, y estás débil o ya estas a punto de rendirte, o quizás ya caíste, toma la Biblia, léela, escucha la voz de Dios y claramente repetirás como Pablo: “todo lo puedo en Cristo que me da la fuerza”,[2] ese momento la lucha habrá comenzado de nuevo y ese marcador en contra tuya habrá quedado en cero… ¡No dejes de tomar la energía de la Palabra de Dios!…

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en mi página web: www.poder1844.org


[1] James Swanson, Diccionario de Idiomas Bı́blicos: Griego (Nuevo Testamento), Edición electrónica. (Bellingham, WA: Logos Research Systems, Inc., 1997), GGK1921.

[2] Filipenses 4:13

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