MENTE Y CORAZÓN

“Los envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto, sean astutos como serpientes y sencillos como palomas” (Mateo 10:16 NVI)

Un muchacho me hizo el siguiente comentario: “la advertencia dice que los falsos profetas engañarán si fuera posible a los escogidos, me considero uno de ellos, pero ¿cómo puedo hacer para no ser engañado?, ¿cómo puedo permanecer firme hasta el retorno de Cristo? Mientras pensaba en la respuesta varios textos vinieron a mi mente: “Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces”,[1] “Sé que después de mi partida entrarán en medio de ustedes lobos feroces que procurarán acabar con el rebaño. Aún de entre ustedes mismos se levantarán algunos que enseñarán falsedades para arrastrar a los discípulos que los sigan”.[2]Los falsos maestros, son comparados con lobos feroces, y los “escogidos” son las ovejas a las cuales quieren devorar, de esa forma acabar con el rebaño. Con razón, Cristo hizo un llamado a los escogidos, a los que pretendan permanecer firmes ante las mentiras: “Los envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto, sean astutos como serpientes y sencillos como palomas”.

Este llamado es a la acción, no a quedarse temblando por la presencia de lobos hambrientos. Considero que los escogidos serán engañados, porque las mentiras se asemejarán a las verdades y porque se quedan quietos sin tomar las previsiones para enfrentar el engaño. La oveja que acepta el llamado del Señor a enfrentar a los lobos, deberá considerar dos rasgos importantes: “sean astutos como serpientes y sencillos como palomas”. Con esas dos virtudes, el engaño puede ser repelido.

El adjetivo “astuto” viene de la palabra griega “phronimos”,que también podría significar “Sabio, prudente, sensato, juicioso, precavido”.[3] Esta palabra tiene relación con el aspecto cognoscitivo del ser humano, es decir, con el conocimiento y discernimiento. Y un cristiano, se hace sabio cuando estudia la Palabra de Dios, con razón el apóstol Pablo dijo: “Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús… a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra”.[4] Hay sabiduría y discernimiento cuando estudiamos la Biblia, cuando dejamos que el poder de la Palabra nos capacite y nos prepare para dar batalla a las mentiras.

Asimismo, el adjetivo “sencillo”, viene de la palabra griega “akeraios”, y literalmente significa “no mezclado”. En un sentido figurado entonces podría traducirse como sin mancha, inocente, inofensivo,[5]puro.[6] A diferencia del primer rasgo que apunta al conocimiento, este segundo, abarca el comportamiento del “escogido”, su relación con el mundo, una vida que no tiene reproche alguno. Los “corderos” que desean una vida limpia, cada día corren a Él “para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada”,[7] entonces “los escogidos” que encuentran limpieza en el Señor “brillan como estrellas en el firmamento, manteniendo en alto la palabra de vida”.[8] Los rasgos de su carácter reflejan humildad, mansedumbre y confianza en su Salvador.

Elena de White escribió lo siguiente: “El pueblo de Dios debe estar bien despierto, no confiando en su propia sabiduría, sino totalmente en la sabiduría de su Líder. Deben apartar días para el ayuno y la oración…”. “Nos acercamos a la crisis más importante que jamás ha venido sobre el mundo. Si no estamos completamente despiertos y velando, ella aparecerá sigilosamente como ladrón. Satanás se está preparando para trabajar en secreto mediante sus agentes humanos…”. “Debemos conocer las razones de nuestra fe. La importancia y la solemnidad de las escenas que se abren delante de nosotros lo demanda, y por ninguna razón debe estimularse el espíritu de queja y desaliento…”. “Muchos sostienen la verdad sólo con la punta de los dedos. Han tenido gran luz y muchos privilegios. En este respecto han sido exaltados hasta los cielos como Capernaúm. En el tiempo de prueba que se acerca, se convertirán en apóstatas a menos que desechen su orgullo y confianza propia, a menos que pasen por una total transformación de carácter”.[9]

Mi amigo (a), somos llamados a ser “ovejas” que enfrentan lobos. La mentira tiene que enfrentarse a la verdad, las tinieblas a la luz.  Los escogidos saldrán airosos  de todo engaño, cuando se hagan sabios en las “verdades” de la Biblia. Además, “aquellos son los que están saliendo de la gran tribulación; han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero”.[10] Conocimiento de la Biblia y pureza de vida, rasgos básicos de un escogido que no será engañado, porque “los miembros del pueblo remanente que purifican sus almas mediante la obediencia a la verdad, se fortalecen en el proceso probatorio y manifiestan la belleza de la santidad en medio de la apostasía circundante”.[11]

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en mi página web: www.poder1844.org


[1] Mateo 7:15 NVI

[2]  Hechos 20:29-30

[3] Tuggy, A. E. (2003). Lexico griego-español del Nuevo Testamento (998–999). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

[4]  2 Timoteo 3:15-17 NVI

[5] Tuggy, A. E. (2003). Lexico griego-español del Nuevo Testamento (29). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

[6] Swanson, J. (1997). Diccionario de idiomas bı́blicos: Griego (Nuevo testamento) (Edición electrónica.). Bellingham, WA: Logos Research Systems, Inc.

[7] Filipenses 2:15–16 NVI

[8] Ibid.

[9] Mensajes Selectos, T3, capitulo 57

[10] Apocalipsis  7:14 NVI

[11] ¡Maranata: El Señor viene! Capítulo: “La iglesia a punto de caer”

ENGAÑOS

“Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos” (Mateo 24:24 NVI)

Uno de los ataques más directos al pueblo de Dios, en estos días finales, es la mentira. Jesús advirtió que el blanco principal de los engaños serán los que pretenden mantenerse de parte de Dios a costa de todo. No es de extrañar, que las mentiras provengan de servidores del Diablo, porque “desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira!”.[1]En Dios no hay engaño, sin embargo la esencia misma de su enemigo es la mentira.

El verbo griego “planesai”, que deriva de “planao”, generalmente se traduce  cómo “engañar, sin embargo, bien puede ser traducido cómo “extraviar”, “descarriar” y “errar”.[2]Quiere decir que el objetivo de los agentes satánicos, a través de la mentira, es confundir, mostrar varios caminos, de tal forma que el siervo de Dios se extravíe, se equivoque de rumbo y se pierda. La mentira, no necesariamente será mostrada en oposición directa a la Palabra de Dios, de esa forma es desbaratada muy fácilmente. Más bien, la mentira que causa mayores estragos, es la que se parece mucho a la verdad. Esa clase de mentira, deslumbra, excita y maravilla. Y todo vale, aún grandes señales y maravillas.

La iglesia necesita pasar por la prueba “de la mentira”, allí se reconocerá a los escogidos. Sólo en el fuego se comprueba el oro. “El Señor está mirando con piedad, con compasión y con tierno anhelo a sus hijos tentados y probados. Se permitirá por un tiempo que los opresores triunfen sobre los que conocen los santos mandamientos de Dios. A todos se les da la misma oportunidad que se le concedió al primer gran rebelde para demostrar el espíritu que los mueve a la acción. Es el propósito de Dios que cada uno sea probado, para ver si será leal o desleal a las leyes que gobiernan el reino de Dios. En estos últimos Dios le permitirá a Satanás que revele su carácter como mentiroso, acusador y homicida. De esta manera el triunfo final de su pueblo resulta más evidente, más glorioso, más pleno y completo…”.[3] “Satanás hace esfuerzos determinados para dividir y esparcir al pueblo de Dios. Él hace surgir asuntos secundarios para distraer las mentes de los temas más importantes, que deben ocupar nuestra atención…”.[4]Estos son los momentos propicios para “levantar la cabeza” porque “estamos al borde de acontecimientos grandiosos y solemnes. Las profecías se están cumpliendo. El último gran conflicto será corto, pero terrible. Antiguas controversias serán revividas. Surgirán nuevas controversias. Tenemos una gran obra que hacer”.[5]

Mi amigo (a), ¿estás listo para enfrentar la mentira?, quizás estas preguntas se antepongan a tu respuesta: “¿y cómo sabré que cosa es mentira?, ¿cómo puedo permanecer firme?”.  ¡Buenas preguntas!

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en mi página web: www.poder1844.org


[1] Juan 8:44 NVI

[2] Strong, J. (2001). Enhanced Strong’s Lexicon. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

[3] Mensajes Selectos, T3, capitulo 57

[4] Ibid.

[5] Ibid.

CONFIEMOS EN EL SEÑOR

“Pero Sión dijo: «El SEÑOR me ha abandonado; el Señor se ha olvidado de mí». «¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré!” (Isaías 49:14–15 NVI).

Puede llegar un momento en que el cristiano esté tan abrumado por las dificultades, tan aturdido por las dudas, que levante las vista al cielo y diga: “Señor, ¿estás allí?, ¿estás dirigiendo mi existencia?”. Esas preguntas son posibles, porque cada vez que nos acercamos al Día de liberación, también las pruebas serán mayores y la presión más fuerte. Con razón el apóstol Mateo exhortaba en relación a las horas finales de este mundo: “…el que se mantenga firme hasta el fin será salvo”.[1]

De la misma forma, la iglesia de Dios, será sacudida por todo tipo de “huracanes”,  ¿acaso no es la iglesia el blanco principal de Satanás?, la Biblia afirma que “… el dragón se enfureció contra la mujer, y se fue a hacer guerra contra el resto de sus descendientes, los cuales obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles al testimonio de Jesús”,[2]y añade a continuación que “… el dragón se plantó a la orilla del mar”,[3] porque no se moverá en su intento por destruir a la iglesia de Dios. Por esto, no nos sorprendamos al ver una iglesia con la mirada al cielo preguntándose: ¿estás aquí Señor?

Es allí, en medio de la tempestad, de la incertidumbre que dice: “El SEÑOR me ha abandonado; el Señor se ha olvidado de mí”, donde debemos escuchar claramente la respuesta de Dios: “¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré!”. Mi apreciado hermano de la iglesia de Dios: ¡el Señor no olvida a su pueblo!; amada iglesia de Dios: ¡tú socorro viene de Jehová!. Recuerda que “…el Señor ama a su iglesia, la cual no ha ser desorganizada ni dispersada en átomos independientes. No existe la menor lógica en esto ni hay la más mínima evidencia de que ocurrirá tal cosa”.[4] Y aunque “Satanás llevará a cabo sus milagros para engañar y establecerá su poder, por encima de todo lo demás. Puede parecer que la iglesia está por caer, pero no caerá. Ella permanece en pie, mientras los pecadores que hay en Sion son tamizados, mientras la paja es separada del trigo precioso. Es una prueba terrible, y sin embargo tiene que ocurrir. Nadie fuera de los que han estado venciendo mediante la sangre del Cordero y de la Palabra de su testimonio serán contados con los leales y los fieles, con los que no tienen mancha ni arruga de pecado, con los que no tienen engaño en sus bocas”.[5]

Es los momentos de prueba, en que no debemos perder la confianza en nuestro Dios. Si desconfiamos de la dirección divina, estamos listos para renegar de nuestra fe o llenarnos de incredulidad. Hay gozo y paz cuando esperamos en Jehová y nos tomamos de sus promesas. Tenía razón Elena de White cuando exclamó: “Me siento animada y gozosa al comprender que el Dios de Israel todavía está guiando a su pueblo y que permanecerá a su lado incluso hasta el fin”.[6]

Mi hermano (a), llenémonos de confianza en el Señor, esperemos con paciencia su intervención soberana, supliquemos como nunca su pronta liberación y aguardemos con optimismo el devenir de los acontecimientos finales. ¡Cristo viene por ti y por mí!, viene por su amada iglesia, quizás golpeada y sacudida, pero unida y vencedora. Tengamos presente que “la iglesia, que está por entrar en su más severo conflicto, será el objeto más querido para Dios en la tierra”.[7]

Los que creemos que somos parte de la iglesia de Dios, debemos unirnos en ayuno y oración, para ver una vez más, la intervención poderosa de  Dios en medio de los conflictos, porque Él no se olvida de su pueblo. Además, aunque las lágrimas nos quiten la visibilidad, que nuestros oídos estén bien abiertos para escuchar la voz de nuestro Padre que dice con autoridad: “El que da testimonio de estas cosas, dice: ‘Sí, vengo pronto’”,[8] y nuestra garganta declare: “Amén. ¡Ven, Señor Jesús!”.[9]

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en mi página web: www.poder1844.org


[1] Mateo 24:13 NVI

[2] Apocalipsis 12:17 NVI

[3] Apocalipsis 13:1 NVI

[4] ¡Maranata: El Señor viene!, capítulo: La iglesia a punto de caer

[5] Ibid.

[6] Ibid.

[7] Ibid

[8] Apocalipsis 22:20 NVI

[9] Ibid.

DEPENDENCIA TOTAL

“Dependiendo de lo que el SEÑOR les indicara, los israelitas se ponían en marcha o acampaban; y todo el tiempo que la nube reposaba sobre el santuario, se quedaban allí” (Números 9:18 NVI)

Es interesante notar que los israelitas tenían una dependencia total en Jehová. El libro de números en el capítulo 9, entre los versículos 15 al 23, registra  que “cada vez que la nube se levantaba de la Tienda, los israelitas se ponían en marcha; y donde la nube se detenía, allí acampaban”.[1] Dios era su guía y dependían de su providencia. El término “depender”, viene hebreo “pě”, y otras versiones, como Reina Valera 1960 o Reina Valera Actualizada, lo traducen como “mandato”, porque literalmente resalta la idea de “algo que sale de la boca” de Jehová, y si Él manda, lo mejor es obedecer, porque el que “obedece mis decretos y cumple fielmente mis leyes. Tal persona es justa, y ciertamente vivirá. Lo afirma el SEÑOR omnipotente”.[2]

Con razón el concepto de “dependencia” tienen que ver con “subordinación de una persona o cosa respecto de otra u otras, por las que está regida o a las que está sometida”,[3] pero este sometimiento es voluntario, por amor y requiere obediencia. Jesús mismo lo dijo: “Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos”.[4] El ser humano que pretenda andar seguro debería depender de Dios, hacer de su Palabra la guía predilecta y ejercer obediencia a sus requerimientos. Dios conoce perfectamente las cosas, mejor que nosotros, su Poder es inmensamente superior al nuestro y su Sabiduría no tiene comparación sobre la tierra. No deberíamos hacer nada si “la nube no  se mueve”, o en la explicación de David: “Si el SEÑOR no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Si el SEÑOR no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes”.[5]

Mi amigo (a), el éxito y las bendiciones seguras, descansan en la dependencia de Dios, y ésta a la vez, en la obediencia a un Dios que no se equivoca. No permitas que la soberbia humana te haga confiar en tus fuerzas o en las de otro ser humano, recuerda que un ciego no puede guiar a otro. “Además, según todas las lecciones de la historia bíblica, es peligroso alabar o ensalzar a los hombres; pues si uno llega a perder de vista su total dependencia de Dios, y a confiar en su propia fortaleza, caerá seguramente. El hombre lucha con enemigos que son más fuertes que él. Es imposible que nosotros, con nuestra propia fortaleza, sostengamos el conflicto; y todo lo que aleje a nuestra mente de Dios, todo lo que induzca al ensalzamiento o a la dependencia de sí, prepara seguramente nuestra caída. El tenor de la Biblia está destinado a inculcarnos desconfianza en el poder humano y a fomentar nuestra confianza en el poder divino”.[6]

Tengamos claro esta idea: “Dios quiere que toda alma por la cual Cristo murió llegue a ser una parte de la vid, esté conectada con la cepa y reciba su alimento de ella. Dependemos de Dios en todo, y eso debiera mantenernos muy humildes; y debido a que dependemos tanto de él, debiéramos aumentar grandemente nuestro conocimiento de Dios. Dios quiere que alejemos de nosotros toda especie de egoísmo y vayamos a él no como dueños de nosotros mismos, sino como la posesión adquirida del Señor”.[7] A esto solo tenemos que decir “amén”.

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en mi página web: www.poder1844.org


[1] Números 9:17  NVI

[2] Ezequiel 18:9 NVI

[4] Juan 14:15 NVI

[5] Salmos 127.1 NVI

[6] Patriarcas y Profetas, 775.

[7] Mente, carácter y personalidad, T1, Capítulo 29.

BENDICIÓN

“El SEÑOR te bendiga y te guarde; el SEÑOR te mire con agrado y te extienda su amor; el SEÑOR te muestre su favor y te conceda la paz” (Números 6:24-26)

Muy temprano, mientras leía la Biblia, estas palabras me impresionaron. Fueron una fuerza motivadora que sacudió mi fragilidad humana. No esperé mucho y salí en busca de mis hijos, los reuní cerca de sus camas y les repetí con convicción: “El SEÑOR te bendiga y te guarde; el SEÑOR te mire con agrado y te extienda su amor; el SEÑOR te muestre su favor y te conceda la paz”. Los abracé y oramos pidiendo una vez más la bendición de Dios. Mientras salía de la habitación, uno de mis hijos con un brillo especial en sus ojos me levantó el pulgar en señal de victoria y sacudió su cabeza en forma afirmativa. La bendición sacerdotal había surgido efecto una vez más.

“Este pasaje hermoso ha recibido el nombre de bendición sacerdotal, o bendición aarónica”,[1]y aunque no hay un indicio del momento exacto en que le sacerdote debía utilizar estas palabras, lo seguro es que los sacerdotes tenían que bendecir solemnemente al pueblo en el nombre del Señor, comúnmente “para la despedida del pueblo, al final del servicio diario”.[2] Esta bendición era la principal entre otras y en síntesis llevaba el deseo de colocar al pueblo en un estado de seguridad en Dios porque “estar bajo la omnipotente protección de Dios nuestro Salvador; disfrutar su favor como la sonrisa de un Padre amante o como los tibios rayos del sol; mientras que Él perdona misericordiosamente nuestros pecados, suple nuestras necesidades, consuela el corazón y nos prepara por su gracia para la gloria eterna; estas cosas forman la sustancia de esta bendición y la suma total de todas las bendiciones”.[3] Una iglesia que no descansa segura en las manos de su Señor, será fácilmente desviado del camino correcto. Una iglesia que no es bendecida, está lista a negar su fe.

Todos nosotros deberíamos buscar la bendición de Dios, única vía segura para vivir en paz y en prosperidad. Sin embargo existen algunos detalles que no se pueden pasar por alto. Por ejemplo, “la repetición del nombre ‘Jehová’ tres veces, expresa el gran misterio de la Divinidad: tres personas, más un solo Dios. Las expresiones en las cláusulas distintas corresponden a los tres oficios: del Padre, de ‘bendecir y guardarnos’; del Hijo, de mostrarnos la gracia; y del Espíritu Santo de ‘darnos paz’”.[4]Toda la divinidad trabajando en la bendición del ser humano, todo el Poder en favor del frágil ser humano, o cómo lo explicaba David en su salmo: “A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del SEÑOR, creador del cielo y de la tierra”.[5] Con razón esta bendición te hace sentir poderoso, porque es el Creador Soberano del universo quién te bendice.

Asimismo, si prestamos atención a los versículos que anteceden a la bendición aarónica, entraremos en cuenta que las recomendaciones giran en torno a la limpieza, porque “después de tratar de varias causas de contaminación y cómo responder para mantener la santidad del pueblo de Dios, encontramos esta bendición lindísima. Subraya la verdad de que sólo un pueblo santo puede gozar de las bendiciones de Dios, pero cuando el pueblo se mantiene limpio de contaminación, Jehovah se deleita en poner su nombre sobre ellos y bendecirlos”.[6] Es decir, la bendición no solo proviene del Dios Todopoderoso, sino también del Dios Santo, que ama al pecador pero que no pasa por alto el más mínimo pecado.

Mi amigo (a), no salgas de tu hogar sin la certeza de haber recibido la bendición de Dios. En ella hay seguridad, vida que agrada a Dios y prosperidad. Seguridad, porque la bendición viene de Dios Todopoderoso; vida que grada a Dios, porque la bendición va en relación a la limpieza de la vida; y prosperidad, porque ser bendecido por Dios es entrar en un “valle fértil y listo para la cosecha”. Que estas palabras: “El SEÑOR te bendiga y te guarde; el SEÑOR te mire con agrado y te extienda su amor; el SEÑOR te muestre su favor y te conceda la paz”, se repitan cada día en tu vida y que tus “pulgares” se levanten al cielo en señal de victoria.

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en mi página web: www.poder1844.org


[1] Gillis, C. (1991). El Antiguo Testamento: Un Comentario sobre su historia y literatura, Tomos I-V (Nm 6.22–27). El Paso, TX: Casa Bautista De Publicaciones.

[2] Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2003). Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 1: El Antiguo Testamento (126). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.

[3] Henry, M. (2003). Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo (134). Miami: Editorial Unilit.

[4] Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2003). Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 1: El Antiguo Testamento (126). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.

[5] Salmos 121:1,2 NVI

[6] Carro, D., Poe, J. T., Zorzoli, R. O., & Editorial Mundo Hispano (El Paso, T. (1993-). Comentario bı́blico mundo hispano Levitico, Numeros, y Deuteronomio (1. ed.) (181). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

¿A DÓNDE ESTÁS MIRANDO?

«Los israelitas acamparán alrededor de la Tienda de reunión, mirando hacia ella, cada cual bajo el estandarte de su propia familia patriarcal” (Números 2:2 NVI)

Entrar a un supermercado para mí es una situación asombrosa. Quedo sorprendido por la cantidad de cosas que la gente compra. Las grandes urbes se han transformado en centros de compras, a tal punto que pueden ser catalogadas como “consumistas”. “El término sociedad de consumo”, proveniente de la economía, intenta describir una de las variables del capitalismo en expansión. Desde el punto de vista práctico, se trataría de un sistema que conduce a las personas a consumir bienes y servicios, y que lleva a producir grandes cambios en la subjetividad de las mismas, quienes quedan atrapadas en este sistema compulsivo de consumo”.[1]

El ser humano puede ser fácilmente atrapado por este mundo consumista, porque la sociedad en que vivimos produce una tensión marcada que lleva a la persona hacia un consumo desmedido, transformando su subjetividad, para convertirla en un personaje sin límites, con una permanente inestabilidad y la sensación de que, si no está imbuido en un constante consumo, quedará atrapado en un vacío aterrador. Para ese fin, su mayor arma es la publicidad. Se entiende por “publicidad” como una “forma de comunicación comercial que intenta incrementar el consumo de un producto o servicio a través de los medios de comunicación”.[2] Hoy en día,  la publicidad, especialmente la visual, es tan constante y profesional, que se ha vuelto tan poderosa que en algunas ocasiones consigue convencer al público de que un gasto es necesario cuando antes se consideraba un lujo. Por eso esta frase se ha vuelto popular: “todo entra por los ojos”. Hoy en día la publicidad visual atrapa y lleva a la acción (compra del producto).

Los israelitas acampaban en una forma interesante, todos colocaban sus tiendas en derredor del Tabernáculo, donde se encontraba la presencia de Dios. Cada día cuando despertaban, al estar las puertas de sus tiendas en dirección al Santuario, ellos quedaban contemplando el templo de Dios. Cada día, a todo momento sus miradas estaban puestas en el Santuario. No era raro, que cada israelita tenga ganas de correr a la presencia de Dios para encontrar socorro y limpieza de sus pecados.

Mi amigo (a), ¿dónde está puesta tu mirada?, ¿los colores, los olores y las luces de este mundo consumista te tienen atrapado? Es triste saber que hay tiempo para revisar los catálogos de diversos  productos que revisar la Biblia, que el tiempo alcanza para correr a comprar algún aparato nuevo o el último pantalón de moda que para visitar y orar por alguien. Recuerda una vez más: lo que contemplas muy seguido te va a llevar a una acción. Este día sería bueno que coloquemos “el campamento de nuestra existencia” mirando hacia el Tabernáculo de Dios, en él encontraras aliento y poder para enfrentar este mundo consumista. Elena de White decía: “Sería bueno que cada día dedicásemos una hora de reflexión a la contemplación de la vida de Cristo. Debiéramos tomarla punto por punto, y dejar que la imaginación se posesione de cada escena, especialmente de las finales. Y mientras nos espaciemos así en su gran sacrificio por nosotros, nuestra confianza en él será más constante, se reavivará nuestro amor, y quedaremos más imbuidos de su Espíritu”.[3] Cada mañana miremos hacia la “Tienda de reunión” y quedemos un buen rato en silencio para escuchar la voz de Dios.

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en mi página web: www.poder1844.org

CORRE Y ACABA LA CARRERA

“He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe” (2 Timoteo 4:7 NVI)

Tengo una preferencia especial por el atletismo, especialmente por las carreras. Estos días mientras retorno a casa, he podido tener tiempo para ver un poco de ese deporte, aprovechando las olimpiadas de Londres. Y tengo preferencia por las carreras, porque es emocionante ver el esfuerzo y la perseverancia de cada atleta por llegar a la meta, y porque cada uno de nosotros somos atletas y tenemos una carrera por delante, esto me hace latir más fuerte el corazón.  Observando las olimpiadas me topé con un atleta muy especial, al cual admiro y es una motivación cada vez que tengo una meta que alcanzar. El año  pasado, específicamente el 30 de agosto, escribí de él:

“Al leer las noticias y conocer la historia de Oscar Pistorius es para quedarse motivado. Este sudafricano, primer atleta paralímpico  admitido en una competencia con atletas “normales”, alcanzó su sueño al llegar a las semifinales de 400 metros planos en el mundial de Corea del Sur, aunque el resultado de la competición haya sido desfavorable. A Oscar Pistorius le amputaron sus dos piernas por debajo de las rodillas antes de cumplir su primer año de vida debido a que nació sin peronés. Actualmente corre con prótesis de fibra de carbono… Cuando los sorprendidos periodistas lo entrevistaron después de correr con atletas normales y con todos los miembros completos, Pistorius dijo: ‘Pero estoy muy emocionado, porque ha sido una gran experiencia venir aquí, a Daegu, no sólo desde el punto de vista de competencia, sino como un aprendizaje para mí. Tengo recuerdos que he ganado y se quedarán conmigo por el resto de mi vida. Esto ha sido una gran bendición’… A pesar que la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, en el año 2008, le prohibió competir con atletas normales, por considerar que sus prótesis de carbono le daban ciertas ventajas, pero él nunca se rindió y apeló ese fallo, finalmente el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS)  le autorizó a competir en los Juegos Olímpicos de Pekín. Para correr en la prueba de 400 metros debería haber obtenido la marca mínima que le exige la federación a todo deportista, pero no la consiguió. Y una vez más no se rindió, hasta que este año pudo competir con atletas normales en los Mundiales de Daegu (Corea del Sur) en 400 metros y en el relevo 4×400, y su meta sigue siendo los Juegos Olímpicos, esta vez en Londres 2012”.

Hoy, pude ver a Oscar Pistorius otra vez en un televisor, presentado como el primer atleta con las piernas amputadas que compite en los Juegos Olímpicos, y que mantiene vivo su sueño de pelear por una medalla, tras avanzar con Sudáfrica a la final de relevo de 4×400 pese a no completar la semifinal debido a la caída de uno de sus corredores. Parecía que su equipo, Sudáfrica, se quedaba afuera de la final cuando el segundo relevo, Ofentse Mogawane, tropezó con el keniano Vincent Kiilu y cayó en la pista sin haber podido hacer la entrega precisamente a Pistorius. Quizás hasta ese momento, Oscar ya no tendría nada de que lamentarse, pero considero que su fe y perseverancia le van a dar alegrías más grandes, porque las autoridades olímpicas dijeron que el keniano había causado el accidente y descalificaron a su equipo. Eso fue aprovechado por Sudáfrica, que  presentó una apelación y pidió que le permitiesen correr la final pese a no haber completado el relevo. La federación internacional de atletismo aceptó la apelación y Sudáfrica estará en la final del viernes. Los especialistas, consideran que Sudáfrica, medalla de plata en el mundial del año pasado, es candidata a la medalla de oro. No sería raro observar en pocas horas a Oscar subido en el podio con sus dos piernas ortopédicas levantando su medalla de oro, total hace poco dijo: “Entreno duro porque quiero irme a la cama cada noche sabiendo que entrené más duro que cualquiera de mis rivales”.

Mi amigo (a), la carrera que tenemos en esta vida es dura y asfixiante muchas veces, y la carrera de la fe también es así. Acabar la carrera y vencer, requiere dar todo de nosotros, esto es, mucho esfuerzo y perseverancia. Existen otras alternativas con las cuales podemos evitar el esfuerzo, por ejemplo: atajos muy atractivos, carreras sin exigencias, o simplemente detenerse bajo cualquier sombra y salirse de la carrera. Hoy pude meditar en la historia de Oscar, él tenía todas las excusas para quedarse paralizado, y reclamándole a la vida por las injusticias, ¡pero no!, él tenía que correr sus carreras y se levantó para hacerlo. No sé qué parte de tu vida está herida o amputada, no sé lo que te falta, pero de una cosa estoy seguro que “sí puedes hacerlo”, en nombre de Jesús, todo se puede. Solo levántate, y empieza a correr, y no te vayas a dormir sin tener la seguridad que diste todo de ti.

¡Corramos!, las metas en esta tierra se pueden alcanzar; la meta más grandiosa, encontrarnos con Jesús, también está a nuestro alcance, aunque en ésta no importa cómo lleguemos, solo que lleguemos, y que digamos como Pablo: “… he acabado la carrera…”.

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en mi página web: www.poder1844.org

Videos de Oscar Pistorius: