BARANDA DE VIDA

“Cuando edifiques una casa nueva, construye una baranda alrededor de la azotea, no sea que alguien se caiga de allí y sobre tu familia recaiga la culpa de su muerte” (Deuteronomio 22:8 NVI)

Una baranda en un balcón, o alrededor de una escalera elevada, es necesaria para evitar caídas, que pueden causar contusiones, fracturas y hasta muerte. Las caídas se producen por descuido o pérdida del equilibrio. Cuantas veces una baranda ha evitado que caigamos y nos lastimemos. De igual forma, en la vida necesitamos algunas barandas que protejan nuestra vida de caídas fatales. Del mismo modo, al pasar por este mundo, nos vamos a encontrar con  baches, huecos profundos y precipicios peligrosos,  cualquier momento podemos caer. El rey David sabía de los peligros de este mundo por eso escribió: “Yo estuve a punto de caer, y poco me faltó para que resbalara”.[1]

En este texto la palabra “baranda” viene del hebreo mǎ∙ʿǎqě que está en relación a una barrera o un muro pequeño que protege de las caídas.[2] Estas barreras son vitales para mantener nuestra vida a salvo, sin golpes o heridas mortales. El sabio Salomón mencionó una de las principales barreras que mantienen al hombre sin caída: “Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse”,[3] y este comentario está en relación a la barrera que menciona al texto de reflexión de hoy.

Salomón compara al “dominio propio”, con las murallas que mantenían a salvo a una ciudad. Sin murallas una ciudad y sus habitantes estaban a merced de cualquier ejército invasor. La esclavitud, las lágrimas y la muerte estaban a una “muralla” de distancia de la gente que deseaba vivir seguro. Las murallas protegían, daban seguridad e identidad a la gente que estaba dentro de ellas. De igual forma, una vida segura, limpias y libre de caídas  mortales, está rodeada de murallas de “dominio propio”.

Entendemos como “dominio propio”, al “control sobre uno mismo”,[4] la palabra griega más común para este término es “enkrateia”, y también puede ser traducido como «templanza» o “autocontrol”.  Hace un mes atrás una señora me buscó y me hizo una pregunta complicada: “pastor, ¿es normal que los hombres casados tengan de vez en cuando una aventura amorosa?, porque mi esposo me ha dicho que los hombres son así, y las tentaciones son fuertes”. Mientras ordenaba mis ideas para dar una respuesta adecuada, me acordé de la “baranda” y “murallas” que protegen de las caídas. Por supuesto que el hombre es débil, con una tendencia pecaminosa, y que este mundo presenta tentaciones fuertes, pero Dios para mantenernos a salvos nos ha dejado una “barrera”, una “baranda”, como murallas para poder resistir lo que es irresistible: “dominio propio”, fuerza de voluntad, autocontrol. Los hombres sin dominio propio son débiles, pero con ese don son fuertes frente a las tentaciones.

Ningún ejército conquistará tu casa, ningún mal llegará a tu vida, si construyes una “baranda” alrededor tuyo. Y esa muralla de protección es fruto del Espíritu,[5]porque ese don viene del cielo. Dios ha colocado murallas para proteger tu vida, “porque el SEÑOR estará siempre a tu lado y te librará de caer en la trampa”.[6] Y la condición es esta: “Ya que has puesto al SEÑOR por tu refugio, al Altísimo por tu protección, ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar”.[7] Cómo dijo David, “Él es nuestro amparo, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.

Mi amigo (a), es fácil caer sin barandas de protección. Construye barreras alrededor de tu vida, protégete contra “ejércitos” de tentaciones con fuertes murallas, Dios está interesado en proporcionarte todo lo que necesitas. Con murallas alrededor de tu vida, “podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará”.[8]

Confirma tu deseo de levantar “murallas” alrededor de tu vida con una oración de compromiso, hazlo donde te encuentres y en este instante.

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

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[1] Salmos 73:2 NVI

[2] Swanson, J. (1997). Diccionario de los idiomas bíblicos con dominios semánticos: hebreo (Antiguo Testamento) (electronic ed. ). Oak Harbor: logotipos Investigación Systems, Inc.

[3] Proverbios 25:28 NVI

[4] Edman, V. (2006). DOMINIO PROPIO. In E. F. Harrison, G. W. Bromiley & C. F. H. Henry (Eds.), Diccionario de Teología (E. F. Harrison, G. W. Bromiley & C. F. H. Henry, Ed.) (192). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

[5] Gálatas 5:23

[6] Proverbios 3:26 NVI

[7] Salmos 91:9,10

[8] Salmos 91:7 NVI

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