PARA ADELANTE Y PARA ARRIBA

“Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14 NVI)

esperarPSEstamos viviendo las horas finales de este año, y todo el mundo se está preparando para recibir un nuevo año. Por ejemplo, si hay una ciudad que se prepara con mucha expectativa para recibirlo, es Nueva York. Un poco más de 100 millones de telespectadores en los Estados Unidos y más de mil millones de personas en todo el planeta seguirán el descenso de la esfera en Times Square, una tradición con más de un siglo. Esta bola de cristal en Times Square es el centro de los festejos. Tiene más de 500 cristales que lucirán en el cielo para recibir al año nuevo. Una cuenta atrás, como siempre, marcará el final del año y el principio del siguiente. Otra ciudad con mucho movimiento en la nochevieja es Viena, la gente en esa ciudad recibe el año nuevo con música de fondo, la que se escuchará como es costumbre en la Sala Dorada del Musikverein. El bicentenario del nacimiento de Richard Wagner y Giuseppe Verdi comenzará el primero de enero en el célebre Concierto de Año Nuevo interpretado por la Filarmónica vienesa. Otro clásico del fin de año se llevará a cabo en Australia, donde cientos de técnicos están colocando todo en su lugar, para recibir la llegada del 2013, con el habitual espectáculo pirotécnico en Sidney. Y en la ciudad brasileña de Río de Janeiro esta Nochevieja será una de las más multitudinarias del mundo. En la playa de Copacabana se ha reforzado la seguridad. Se espera cerca de 2 millones de personas, la mayoría, como manda la tradición, irá vestida de blanco.

En mi país, muchas familias están limpiando sus casas, sacando todo lo viejo, que será quemado minutos antes del año nuevo. Y tengo la certeza, que muchos estarán preparando sus maletas para dar doce vueltas alrededor de su manzana a medianoche, o seleccionando doce deliciosas uvas para comerlas mientras se van los últimos minutos de este año. Además, millones de compatriotas estarán alistando alguna prenda amarilla, con los cuales recibirán el nuevo año. Cada uno de ellos, tienen sus creencias.

Lo curioso de todo esto, es que la gente está preocupada en la comida, en la fiesta, en la música, en la ropa, el las luces, en las tradiciones, es decir, tienen un cuidado extremo en todo lo externo y se olvidan que respiran, que tienen sentimientos, emociones, y necesidades que deben ser satisfechas. Sin embargo, los creyentes en Cristo, antes de pensar en lo externo, antes de preparar la casa, la ropa o cualquier tradición familiar, deberíamos separarnos del mundo y su algarabía, y mirar dentro de nosotros.

El apóstol Pablo, decía: “una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús”. Una cosa es importante, por encima de las demás, encontrarse con uno mismo, y decidir: olvidar, esforzarse y avanzar.

Un amigo me decía que le gustaría tener un borrador gigante que le permitiera borrar acciones equivocadas y decisiones tristes. Sé que muchos de nosotros nos gustaría también tener ese borrador, que desaparezca esas cosas que no hicimos bien. Pero, eso no es posible. Hay cosas que no podemos cambiar, pero si podemos olvidar. No vale la pena cargar con tristezas, si no está a tu alcance la solución de ellas, olvídalas. No tiene sentido vivir con resentimientos, antes de iniciar un nuevo año, decide perdonar y olvidarás todo. Es penoso, vivir practicando acciones pecaminosas, cuando Dios te promete olvidarse ellas, si tan solo confiesas y pides perdón. El pecado también puede enterrarse en el baúl del olvido, cuando buscas la reconciliación con Dios. Antes de iniciar este nuevo año, deja atrás lo que te lastima, lo que te hace vivir con miedo, lo que te hace miserable la vida. Hoy es el momento de olvidar.

Asimismo, una vida sin retos no tiene sentido. Un ser humano que no tiene objetivos al frente, vive aburrido, cansado y es una carga para los demás. Quizás este año viejo no lograste muchas cosas, quizás tus metas no se alcanzaron, de repente  tus cuentas acabaron en rojo, pero ya pasó, olvida los fracasos, ponte metas más altas y esfuérzate por alcanzarlas, el éxito está mas cerca si lo intentas otra vez. Si cargas tus fracasos, y los recuerdas constantemente, entonces debilitas tu vida, nublas tu visión del futuro y no tendrás ganas de intentarlo todo de nuevo. Recuerda que la batalla termina cuando tú lo decides, mientras te sigas esforzando, ya estás más cerca de las metas que tienes al frente.

Finalmente, ¡avanza! Si te das cuenta, todo sigue su curso, la mañana da la bienvenida a la tarde y éste saluda a la noche. Tu corazón sigue latiendo, no se detiene, tampoco tu respiración. Si ellos se detuvieran, sería fatal, habría muerte, sería el final de todo. De la misma forma, no te puedes detener en tu afán de ser mejor cada día, de soñar por un futuro mejor y por sobre todo, de avanzar hacia el encuentro con Jesús. ¡No te detengas ahora, mañana tampoco! No le permitas a tu vida un segundo de desánimo, porque él concibe ingratitud y renuncia. ¡No pares en tu afán de conquistar bendiciones!

“Es deber de toda persona que profesa ser cristiana mantener sus pensamientos bajo el control de la razón, y obligarse a ser animosa y feliz. No importa cuán amarga pueda ser la causa de su pena, debiera cultivar un espíritu de reposo y quietud en Dios. El descanso que está en Cristo Jesús, la paz de Cristo, ¡cuán preciosa es! ¡Cuán sanadora es su influencia, cuán suavizadora es al alma oprimida! No importa cuán oscura sea su perspectiva, albergue un espíritu de esperanza para bien. Mientras que el buen ánimo, una aceptación calmada y la paz contribuirán a la felicidad y salud de otros, serán también del mayor beneficio para uno mismo. La tristeza y el hablar de cosas poco gratas estimulan las escenas desagradables, las que a su vez hacen repercutir sobre uno mismo su efecto pernicioso. Dios desea que olvidemos todas estas cosas, que no miremos hacia abajo sino hacia arriba. ¡Hacia arriba!” [1]

Mi amigo (a), el pasado quedó en el pasado, no volverá más, no tiene sentido vivir en el pasado cuando nunca más vendrá. Miremos para el frente y hacia arriba. Al frente hay un mundo que conquistar y arriba hay una patria por alcanzar. Que las horas finales de este año, sean propicias para actuar como el apóstol Pablo que “no permitía que nada lo apartara del gran propósito de su vida. En medio de las numerosas actividades de la vida nunca perdió de vista su gran propósito: Proseguir rumbo a la meta, al premio de su supremo llamamiento”, por eso “que los grandes propósitos que indujeron a Pablo a proseguir rumbo a la meta frente a los problemas y dificultades, los induzcan a ustedes también a consagrarse plenamente al servicio de Dios. Todo lo que les llegue a la mano para hacer háganlo según sus fuerzas. Alegren la tarea con himnos de alabanza. Si quieren tener un registro limpio en los libros del cielo, nunca se quejen ni protesten. Sea ésta la oración cotidiana de cada uno de ustedes: “Señor: Ayúdame a hacer todo lo mejor posible. Enséñame a hacer mejor mi tarea. Dame energía y alegría. Ayúdame a introducir en mi servicio el ministerio amante del Salvador”.[2]

¡Feliz año nuevo!

Pr. Joe Saavedra

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[1] Alza tus ojos, 29 de marzo.

[2] Elena de White, carta 1 , del 31 de diciembre de 1903.

MEJOR ES DAR

“…así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”. (Mateo 20:28 NVI)

generosidadMillones de personas quizás todavía duermen, después de su fiesta navideña. Quizás muchos de ellos, amanezcan con el cuerpo adolorido y dolores intensos de cabeza, porque la comida fue abundante y el licor también.  Quizás, algunos tengan que limpiar sus casas de los papeles de regalos y tengan que ordenar el closet porque tienen unos zapatos más, y los niños correrán a buscar los nuevos juguetes que irán a parar al cesto con los otros que ya tienen. Me he dado cuenta, que estas fechas se han convertido en momentos de complacencia personal. Se busca la mejor cena, la mejor bebida, se espera el mejor regalo. Además, muchos ya deben estar preocupados porque tienen que pagar todo lo que sacaron al crédito, olvidando que hay angustia cuando se gasta más de lo que puede pagar, porque embriagados por el consumismo dijeron: “es noche buena y no importa adeudarse”. Es resumen, navidad se ha convertido en un momento para gastar y sentirse bien.

Sin embargo, estas fechas deberían alejar nuestros pensamientos de nosotros mismos, y acercarnos a los demás. Si nos damos cuenta, los súper mercados, las tiendas comerciales y la propia calle, estaban repletos de panetones, juguetes, luces y apetitosas ofertas. Millones y millones de artículos en la relación a estas fiestas han sido vendidos en el mundo.  Pero hay verdades que suenan más fuerte que los pirotécnicos de ayer: el dolor destroza vidas, la soledad va matando lentamente, la culpabilidad no encuentra paz y la venganza está esperando su oportunidad. Los millones de panetones que se comieron ayer, no son nada frente a los millones de personas que sufren, que viven solas, que son presas de la culpa y que tienen odio en su corazón. Y la tesis humana de la autocomplacencia se torna absurda, cuando hablan del nacimiento de Jesús, y no entienden que “el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”.

Entonces, celebrar el nacimiento de Jesús, no debería quedar solo en una cena o en regalos, sino en actos de servicio a los demás. No deberíamos medir nuestra felicidad en base a la cantidad de alimentos que ingerimos o los regalos que recibimos, sino en las veces que hicimos felices a las personas. Un brazo sincero, unas palabras de esperanza, una visita sorpresa, una carta de amor, un caricia oportuna o un beso inesperado podrían transformar la vida de una persona, y nosotros somos los llamados a ser esos canales de amor y servicio. Jesús vino a la tierra con una misión, mostrarles a los seres humanos un camino de esperanza a una nueva vida en paz y alegría. El Salvador vino a este mundo para  levantar el amor y enterrar las tristezas, también para preocuparse por las personas heridas y dejar a un lado el egoísmo.

Mi amigo (a), recordar que Jesús vino a esta tierra es transitar por el valle del servicio, es arrancarles una sonrisa a los demás y enseñarles que después de la noche oscura viene una mañana llena de luz. No solo estas fechas sino cada día deberíamos ser canales de esperanza. Y no necesitas tener tanto para servir, porque “los canales para hacer el bien son muchos, y están completamente abiertos. Sus graneros son grandes, demasiado grandes ya… Hay viudas para alimentar, huérfanos para ser tomados bajo la tutela de su hogar y con quienes compartir sus abundantes provisiones; hay almas que perecen por falta del pan de vida”.[1] El servicio es cuestión de decisión, de levantarse de dónde estamos y salir a buscar a las personas que necesitan ayuda. Si te atreves a ser un canal de esperanza  “de los cuales fluyan las bendiciones de Dios en dirección de los demás, el Señor los mantendrá bien provistos”.[2] Sé que en tu mesa ha sobrado pedazos de panetones, porciones de la rica cena que te serviste, quizás el regalo que recibiste, otro le daría un mejor uso, por eso, saca la cabeza a la calle y verás que lo que ha quedado de ayer será un banquete para otras personas. Y si nada ha sobrado en tu mesa, sé que en tu corazón hay amor, fe y paz, y con eso puedes invitar un banquete de esperanza.

¡Feliz día del servicio!

Pr. Joe Saavedra

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[1] Reflejemos a Jesús, 12 de septiembre.

[2] Cada día con Dios, 21 de octubre.

FIN DEL MUNDO

“Más tarde estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado: —¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?” (Mateo 24:3 NVI)

0508062X2Hoy, quizás millones de personas estén buscando refugio, porque es el día final de este mundo, según algunas interpretaciones del calendario maya. Muchos de ellos no son creyentes de los eventos finales, sino tienen miedo, cómo un amigo que me dijo: “no creo en eso del fin del mundo, pero por “si acaso” sucede me estoy preparando”. Otros lo toman a broma, cómo un caballero que al bajar de un taxi le extiende un billete a taxista para pagar el servicio, al recibir el cambio se da cuenta que le ha cobrado más de lo convenido, y mirando al taxista le dice: “quizás en otra ocasión me hubiese alterado, pero para que te voy a reclamar si mañana es el fin del mundo y donde podría guardar el dinero que me sobra”. Lo que si es serio, es que en los últimos meses la profecía maya ha tenido inquietos y preocupados a miles de  personas. Desde escritores de ‘best sellers’ y cineastas, hasta chamanes y gobiernos, todos están sacando partido de una profecía que nunca existió y que, sin embargo, ha calado tan hondo en algunos que ha obligado a otros a tomar precauciones ante una ola de suicidios que se espera no ocurra.

“Desde una perspectiva histórica, esta no es la primera ocasión que se predice el fin del mundo. En la Europa medieval, una lectura al pie de la letra del “Libro del Apocalipsis”, que profetizaba el regreso de Cristo después de mil años, hizo creer a muchos, en torno al año 1000, que el mundo llegaba a su fin. Pero lo cierto es que no fueron tantos como se creen. Los campesinos de la época (que era la población mayoritaria en aquel entonces) vivían con tantas dificultades y aislados que es muy poco probable que estuvieran enterados siquiera en qué año estaban. Por el siglo XVI, el médico y astrólogo francés Nostradamus hizo mucha fortuna con sus famosas “Centurias” en las que, supuestamente, profetizaba muchos acontecimientos de nuestro tiempo. La verdad es que, a lo largo de los siglos, cada quien las leyó e interpretó según sus conveniencias e intereses, y vio en ellas lo que quería ver. Y más cercana a nuestra época, la profecía apocalíptica del Efecto 2000 o Y2K, que debería causar un apagón informático masivo y global, solo originó (al igual que ahora) un filón de películas que llenaron todavía más las arcas de Hollywood. La lista de profecías apocalípticas (el fin del mundo, se entiende) es, por supuesto, más larga de lo que se cree. Alain Cirou, director de la Asociación Francesa de Astronomía, ha llegado a contabilizar hasta 183 de estas desde el inicio de la era cristiana”. [1]

Lo cierto de todo esto, es que para los mayas el 21 de diciembre era una fecha final para el inicio de la nueva era maya; sin embargo,  la interpretación errónea ha dado pie a tan variopintas teorías que han servido para que miles de turistas venidos de todos los rincones del mundo redescubran esta magnífica cultura precolombina mesoamericana y vuelquen su interés sobre ella. “Y quienes mejor han sabido cosechar réditos de ello han sido los países centroamericanos donde floreció esta civilización (Guatemala, México, Honduras, El Salvador y Belice). México, con extraordinarios restos arqueológicos de esa cultura como Chichén Itzá, Tulum, Uxmal y Palenque, ha reforzado la ruta maya con conciertos, exposiciones, conferencias, rituales, fuegos artificiales y hasta loterías que ha hecho crecer exponencialmente la afluencia de turistas a su territorio”.[2]

Por otro lado, la psicosis mundial del fin del mundo, ha motivado a muchas personas a idear escapatorias para salvarse de ese evento, como bunkers “anti fin del mundo”, la construcción de “arcas de Noé” modernos y hasta fiestas donde el licor, las drogas y el sexo darán la bienvenida al fin del mundo, como sus organizadores dicen: “aprovechemos nuestro último día”. Además, miles ya están alojados en algunos pueblos místicos, que podrían salvarse de la “catástrofe final”: Sirince (Turquía), Bugarach (Francia), Rtanj (Servia) o Alto Paraíso (Brasil).

Lo cierto de todo esto es que, definitivamente hoy no será el fin del mundo, pero ese día ya está cerca. La Biblia cuenta que los discípulos de Jesús se acercaron a él y le preguntaron sobre el final de la historia de esta tierra: “¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?”. Ellos relacionaron el fin del mundo con la venida de Cristo, y esa pregunta levanta otra: ¿Acaso Jesús ya no estaba con ellos, porqué tenían que preguntar sobre “su retorno”? Jesús mismo tiene la respuesta, cuando les mencionó esto: “No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté”.[3] Los discípulos estaban hablando de una segunda venida y Jesús también.

Toda duda debe quedar despejada, porque la tierra llegará a su fin cuando el Soberano Jesús retorne a la tierra por segunda vez con poder, gran gloria y rodeado de millones de ángeles ministradores. Él mismo lo afirmó mientras respondía las preguntas de sus discípulos, allí en el monte de los Olivos: “La señal del Hijo del hombre aparecerá en el cielo, y se angustiarán todas las razas de la tierra. Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y al sonido de la gran trompeta mandará a sus ángeles, y reunirán de los cuatro vientos a los elegidos, de un extremo al otro del cielo”.[4]

Mi amigo (a), ¿estás listo para el verdadero día del fin del mundo?, ¿estás listo para estar de pie cuando Cristo retorne a esta tierra? Satanás es el más feliz, cuando se inventan fechas y eventos sobre el final de esta tierra, él sabe que cada mentira debilita la fe y desvía la atención de su Palabra. Hoy debemos reafirmar o empezar nuestra preparación para ese día glorioso, cuando todo llegue a su final. Hoy exclamemos lleno de algarabía la esperanza en el retorno de Cristo, como el profeta Juan, cuando el Señor le reafirmó que volvería: “Ven, Señor Jesús”.[5]

Pr. Joe Saavedra

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TIEMPOS DIFÍCILES

“Ahora bien, ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles” (2 Timoteo 3:1 NVI)

id25723En este momento quizás sepas otros detalles de la matanza que sucedió el viernes pasado por la mañana, en el colegio de primaria Sandy Hook, en la localidad estadounidense de Newtown, estado de Connecticut. Ese día, Adam Lanza, un joven de 20 años disparó a muerte a 27 personas,  entre ellos 20 niños y 7 adultos, luego se quitó la vida. Unas horas antes, entró a la habitación de su madre y le disparó en la cabeza mientras ella dormía. Este suceso triste ha conmocionado a los americanos y al mundo entero. El propio presidente Barak Obama, a las pocas horas del incidente dio una entrevista y el mundo entero vio al hombre más poderoso de la tierra, llorar de tristeza.

Muchos reconocidos personajes, se refirieron al tema, uno de ellos el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, consideró que el tiroteo en Newtown es “símbolo, no de civilización, sino de decadencia y algo muy preocupante que la sociedad debe plantearse”. ¡Cuánta razón tiene ese hombre!, porque el presente nos revela que vivimos en un mundo en decadencia en todos los sentidos. Y quizás, no deberíamos sorprendernos por la matanza en el colegio de primaria Sandy Hook, porque las estadísticas en los Estados Unidos, revelan que están llegando al “tope” en la degradación del respeto al prójimo, y esos datos son una muestra de lo que esta pasando el mundo y esto si es preocupante. Veamos la siguiente cronología de muerte en centros de enseñanza y lugares públicos, solo este año:

2 de abril: Fallecen siete personas y tres resultan heridas en un tiroteo en la universidad privada de Oikos, al este de Oakland (California). Detuvieron a One Goh, de origen coreano, exalumno de la universidad que disparó porque estaba enfadado con una empleada y con los estudiantes porque se metían con él y no le trataban “con respeto”.

9 de junio: Un tiroteo registrado en el complejo residencial universitario Heights Drive 202, donde se alojan deportistas de la universidad en Auburn, Alabama (Estados Unidos), causa tres muertos y dos heridos.

20 de julio: Al menos 12 personas murieron y 58 resultaron heridas en un tiroteo en un cine en la localidad estadounidense de Aurora, cerca de Denver (Colorado), en la peor matanza indiscriminada en Estados Unidos desde 2007, hasta hoy. El asesino, James Holmes, fue capturado por la policía.

5 de agosto: Un hombre armado mata a seis personas durante una misa en un templo sij situado en Oak Creek, Wisconsin, antes de ser abatido a tiros por la policía.

13 de agosto: Mueren tres personas (un agente de policía, un civil y el atacante) y otras cuatro resultan heridas en un tiroteo ocurrido cerca de la Universidad Texas A&M en College Station.

24 de agosto: Dos personas pierden la vida y ocho resultan heridas durante un tiroteo fuera del edificio del Empire State de Nueva York en la temporada alta de verano.

28 de septiembre: Cinco personas mueren y otras cuatro resultan heridas por los disparos de un hombre, que luego se suicidó, en las proximidades de una empresa de Minneapolis (Minesota).

21 de octubre: Tres personas fallecen y otras cuatro resultan heridas en un tiroteo en un spa y salón de belleza cerca de un centro comercial a las afueras de Milwaukee, en Wisconsin. El presunto autor apareció muerto horas después.

11 de diciembre: Tres personas mueren, entre ellas el autor de los disparos, en un centro comercial a las afueras de Portland (Oregón).[1]

Esta cronología debe llevarnos a una profunda reflexión y a convencernos que vivimos en tiempos difíciles. Estos tiempos son peligrosos, y cumplen las profecías del fin del mundo, una de ellas dice: “Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará”.[2] Elena de White escribió sobre esto: “Estamos viviendo en una era de iniquidad. Los peligros de los últimos días aumentan a nuestro alrededor. Porque la iniquidad abunda, la caridad de muchos se enfría”.[3] El odio, la locura y la maldad, está apagando las últimas chispas de amor y decencia. Con razón en su último mensaje en la localidad de Newtown, el presidente Barack dijo: “Ya no podemos tolerar esto. Estas tragedias deben terminar y, para terminarlas, debemos cambiar”. Además reconoció que ninguna ley puede eliminar el mal ni prevenir la violencia. El presidente americano, quizás ignore que las cosas no van a cambiar para bien, sino lo contrario, la maldad va de menos a más. Ninguna ley puede cambiar el cumplimiento final de los tiempos, ni transformar el corazón humano. El cambio seguro no radica en ninguna estrategia humana, va más allá del entendimiento humano, se encuentra en las manos de Dios.

El mundo de maldad no tiene escapatoria, sin embargo, nosotros sí. Hay esperanza en Jesús, él va a traer liberación y revindicar el amor que todo lo puede. El profeta Daniel hace un comentario sobre esto y dice: “Habrá un período de angustia, como no lo ha habido jamás desde que las naciones existen…” pero, “serán salvados los de tu pueblo, cuyo nombre se halla anotado en el libro”[4] de la vida.

Mi amigo (a), “a medida que nos acercamos a los peligros de los últimos días, las tentaciones del enemigo se hacen cada vez más fuertes y persistentes. Satanás ha descendido con gran poder, sabiendo que tiene poco tiempo”,[5] y “es cierto que el misterio de la maldad ya está ejerciendo su poder; pero falta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene”,[6] y cuando pase esto, el mundo será tierra de nadie y es allí que el justo vivirá por su fe. Ya no es una profecía de larga data,  ver el mundo sumido en un odio extremo, sino “la matanza en el colegio de primaria Sandy Hook” es una prueba más que vivimos en tiempos de angustia, y esto debe terminar. ¡Sí Señor, ven a poner fin a todo esto!

Pr. Joe Saavedra

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[2] Mateo 24:12

[3] Conflicto y valor, Sábado 23 de enero

[4] Daniel 12:1 NVI

[5] Exaltad a Jesús, 29 de noviembre

[6] 2 Timoteo 2:7 NVI

¿LA GENTE YA LO SABE?

“Y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, se dio cuenta de que el SEÑOR había confirmado a Samuel como su profeta” (1 Samuel 3:20 NVI)

feflejoLa historia bíblica confirma que todo Israel sabía que Samuel era el profeta escogido por Dios. “Además, el SEÑOR siguió manifestándose en Siló; allí se revelaba a Samuel y le comunicaba su palabra”.[1] Me imagino que cuando el joven Samuel salía del templo, la gente lo reconocía y decía: “allí va el profeta de Dios”, luego se detenían para saludarlo y buscar su bendición. Ya de más edad, la admiración y respeto por el profeta, creció. Samuel sabía quién era, porque había aceptado el llamado de Dios, y su pueblo se había dado cuenta de ese llamado.

¿La gente sabe quiénes somos?, ¿las personas saben que hemos sido llamados “de las tinieblas a su luz admirable”?, ¿Nuestra vida refleja nuestro llamado? Estas preguntas me hacen recordar a unos jóvenes hermanos que los llamaban los “transformers”, porque literalmente se transformaban los sábados por la mañana. Ellos llegaban a la iglesia por la mañana con una mochila al hombro, y se dirigían  directamente hacia el baño. Su apariencia era igual a los jóvenes del mundo, ropa descarada, algunas joyas y tatuajes a la vista. Al salir del baño, no se los podía reconocer, porque vestían de corbata, se recogían el cabello y ocultaban las joyas. Definitivamente eran unos “transformers”, porque en la tarde volvían al baño, y salían como habían llegado. Aunque la ropa solo era una parte de las apariencias del sábado por la mañana, porque en la semana ellos vivían como el mundo vive, sin reglas, sin orden y sin fe.

Lo que necesitamos como cristianos, “es el poder de una vida más elevada, más pura y más noble. El mundo está observando para ver qué frutos llevan los que profesan ser cristianos. Tiene derecho a esperar abnegación y sacrificio de los que creen en la verdad avanzada. Está observando, listo para criticar aguda y severamente nuestras palabras y acciones. Cada persona que desempeñe una parte en la obra de Dios, es pesada en las balanzas del discernimiento humano. En la mente de todos aquellos con quienes debemos tratar, se están haciendo constantemente impresiones favorables o no de la religión de la Biblia”.[2]

Mi amigo (a), no podemos pasar por alto el hecho de que la gente nos observa, y eso nos da el deber de mostrar que somos servidores de Jesús. La historia de Samuel, confirma que todos se dieron cuenta que él era un profeta, y ¿nuestra historia?, ¿confirma que hemos sido llamados y separados por Dios? Elena de White dijo: “Debemos ser un pueblo diferente del mundo. Los ojos del mundo nos observan, y somos contemplados por muchos a quienes no conocemos. Hay algunos que conocen algo de las doctrinas que pretendemos creer, y éstos advierten el efecto de nuestra fe sobre nuestro carácter. Están esperando ver qué clase de influencia ejercemos, y cómo nos comportamos delante de un mundo sin fe. Los ángeles del cielo nos contemplan”.[3]

Pr. Joe Saavedra

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[1] 1 Samuel 3:21 NVI

[2] Consejos para los maestros, padres y alumnos acerca de la educación cristiana, capítulo: 43

[3] The Review and Herald, 18 de junio de 1889

UN BUEN EJEMPLO

“Y ahora, hija mía, no tengas miedo. Haré por ti todo lo que me pidas. Todo mi pueblo sabe que eres una mujer ejemplar” (Rut 3:11 NVI)

dar-el-ejemploNada puede reemplazar el ejemplo que damos. La influencia del ejemplo es tan fuerte, que ningún área del desarrollo humano se escapa de eso. Por ejemplo, los estudios de psicología educativa, mencionan que todo proceso educativo se encuentra constituido por una parte de comunicación verbal y otra de no verbal. Ambas igualmente importantes, pues una sirve de soporte a la otra y viceversa. Así surge el aprendizaje por imitación, una de las vías más utilizadas por el cerebro humano durante las primeras edades. El niño hace un permanente y exhaustivo trabajo de observación de lo que a su alrededor se encuentra, sea positivo o negativo, para luego repetir la información que ha absorbido; de ahí que el buen o mal ejemplo de los padres sea tan determinante.

Se entiende por ejemplo, a “aquello que sirve de modelo imitable o eludible, según se considere positivo o negativo”,[1] además “es la conducta que sirve de modelo para que otros asimilen una lección. Es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, su gran influencia en la transmisión de normas y valores, lo convierten en una de las claves de la formación de los hijos. Su efecto es tan arrollador, que puede echar al piso todas las buenas intenciones de un solo tiro”.[2]

Por tanto, poco o nada sirven las charlas y sermones que no van de la mano de actos acordes a lo que se predica. Quizás podamos atiborrar a las personas que nos rodean con palabras de esperanza, con profundas reflexiones de fidelidad, y quizás, hasta podamos quedar afónicos por ser enfáticos en mostrar la verdad, pero de nada sirve si nuestra vida no muestra esperanza, si no somos fieles, si vivimos con una doble vida. Con razón el apóstol Pablo, resaltaba el ejemplo del amor cuando decía: “Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada”.[3] Así es el ser humano que sus obras no confirman lo que predica: “nada”.

La vida de Ruth, es una clara muestra de una persona que predica con el ejemplo. Booz, confirma la influencia de Ruth sobre los demás, cuando se atrevió a decirle: “Todo mi pueblo sabe que eres una mujer ejemplar”. Ella no necesitaba hablar mucho, sus acciones delataban su fe y su forma de vivir. Así cómo esta mujer ejemplar, “los miembros de la iglesia de Cristo han de ser ejemplos de una vida de servicio, una vida de completa obediencia a nuestro gran Ejemplo”.[4] Y Jesús es “nuestro ejemplo, no sólo en su pureza sin mancha, sino también en su paciencia, amabilidad y disposición servicial. Su vida es una ilustración de la cortesía verdadera. Él tenía siempre una mirada bondadosa, y una palabra de consuelo para los menesterosos y los oprimidos. Su presencia hacía más pura la atmósfera del hogar. Su vida era como levadura que obraba, entre los elementos de la sociedad”.[5]

Mi amigo (a), somos llamados a predicar con el ejemplo. Y quién vive así, con una vida cristiana genuina, no anda con miedo, como Ruth quién vivía en paz y bendición. Recuerda este momento, que “cada acto de nuestra vida afecta a otros para bien o mal. Nuestra influencia tiende a elevar o a degradar; es sentida por otros, hace que los demás obren impulsados por ella y en un grado mayor o menor es reproducida por otros. Si mediante nuestro ejemplo ayudamos a otros a desarrollar buenos principios, les damos poder para el bien. A su vez ellos ejercen la misma influencia benéfica sobre otras personas y en esa forma cientos y miles son afectados por nuestra influencia inconsciente. Si por medio de nuestros actos fortalecemos o estimulamos los poderes malignos poseídos por los que nos rodean, compartimos su pecado y tendremos que rendir cuenta por el bien que habríamos podido hacerles y no les hicimos”.[6] ¡Qué responsabilidad tenemos!, por eso aceptemos el llamado de practicar lo que creemos, es decir, enseñar por el ejemplo.

Pr. Joe Saavedra

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