LA VERDADERA SEGURIDAD

“Él será la seguridad de tus tiempos, te dará en abundancia salvación, sabiduría y conocimiento; el temor del SEÑOR será tu tesoro” (Isa 33:6 NVI)

PCcandadoLas personas de este siglo caminan por las calles en estado de alerta, saben que hay peligros en cada esquina y deben tomar las precauciones. En estos tiempos peligrosos, una necesidad imperiosa es tener y vivir en seguridad. A todo ello se añade otra preocupación, porque ya no hay temor solamente por los malhechores que rondan en las calles, sino por los que amenazan nuestras computadoras y tratan de ingresar a nuestras cuentas en el sistema computarizado de la universidad, el correo de la oficina, la suscripción al periódico, las cuentas en las redes sociales o las cuentas virtuales en los bancos, ya que todas ellas son aseguradas con contraseñas.

“Un estudio de Microsoft estimó que el usuario promedio de Internet tiene unas 6,5 claves en la web. Y todas son compartidas con al menos otras cuatro plataformas más. Eso son 10 cuentas. Pero el estudio concluyó que el promedio de los internautas tiene unas 25 cuentas que requieren de claves. Y que la media de los usuarios teclea unas 8 claves al día”.[1] Es decir, ya no andamos tensos solamente en las calles, ahora la tensión se ha trasladado a nuestras recamaras y oficinas, porque buscamos seguridad para nuestras conexiones en la web, y estas son a través de contraseñas, pero éstas se olvidan o no sabemos dónde guardarlas seguras. Por eso, cada vez son más los informes que recomiendan no escribir las claves, no tener la misma en varias cuentas, usar letras en minúsculas y mayúsculas, números y símbolos, todo una locura que engendra tensión. Frente a esto, hay numerosos consejos, uno de las recomendaciones más clásicas es escribirlas, y esto lo “recomienda la experta en tecnología del diario The New York Times Riva Richmond. Se suele pensar que esta es la estrategia más riesgosa, porque quien quiera que encuentre ese escrito tiene a un par de clicks de distancia el acceso a su cuenta bancaria, por ejemplo. Sin embargo, el gurú de Internet y experto en criptología Bruce Schneier argumenta que la gente tiene la capacidad de guardar ese tipo de objetos esenciales en lugares seguros. El número de personas que pierden su billetera, por ejemplo, un lugar donde podría guardar el mencionado papel, es estadísticamente muy bajo, analiza en su blog”.[2]

No obstante, la conclusión final de todo esto es que no hay nada seguro, aun así tomemos todas las precauciones, lo que menos deseamos, nos puede ocurrir en las calles o en nuestras modernas computadoras. Aunque a decir verdad, si existe algo bien seguro, que no falla, donde podemos descansar y dejar encendidos nuestros dispositivos móviles, esto es, y el profeta Isaías lo recalca: “el temor al Señor”.

imagenes-jesus-cristo-2Nuestra verdadera seguridad es en los brazos de nuestro Padre, en su presencia podemos vivir seguros, y la distancia que debes recorrer para sentirte seguro no es lo que mide desde tu casa hasta la comisaría, sino desde tus rodillas hasta el suelo, que es la distancia que recorres para hablar con la verdadera Seguridad. Por eso no encuentro versículo más acertado que este: “Él será la seguridad de tus tiempos, te dará en abundancia salvación, sabiduría y conocimiento; el temor del SEÑOR será tu tesoro”.

Mi apreciado amigo (a), todos los consejos en seguridad que recibas no están de más, considéralos y aplícalos, quizás ellos te eviten malos momentos o protejan tu integridad, pero lo que realmente puede hacer que vivas confiado y te salva la vida es aceptar a Cristo y vivir en su presencia. No necesitas correr tanto para encontrar ayuda, porque nuestro “socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra”, y lo encuentras en tu habitación, en tu oficina o en cualquier lugar cuando clamas por su ayuda. Con razón el rey David repetía: “Pero Dios es mi socorro; el Señor es quien me sostiene”,[3] ¿por qué no lo repetimos nosotros también?

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

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LA IGLESIA ESTÁ AFUERA

“Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: —Vete a tu casa, a los de tu familia, y diles todo lo que el Señor ha hecho por ti y cómo te ha tenido compasión” (Marcos 5:19 NVI)

perroEstuve leyendo la historia de un perro callejero y un veterinario de buen corazón. Este perro vivía en las calles, dormía en cualquier hueco sucio y comía en todos los basurales que encontraba. Este perro andaba sucio, flaco, lleno de sarna e infestado de garrapatas. Muchas veces fue rechazado por personas enfurecidas que le gritaban: ¡fuera perro sarnoso!, otras veces no puedo escapar de las pedradas que le lanzaron, por eso su cuerpo llevaba varias heridas infectadas que le producían mucho dolor. En definitiva, este perro solamente sobrevivía, sin esperanza, sin futuro. Hasta que un día, mientras andaba perdido, se encontró con un veterinario, que al verlo en esa condición, tuvo compasión por él. Se acercó, y era tanta la debilidad de este cachorro que ni escapar pudo, de tal forma que este hombre sin importarle sus ropas limpias, lo tomó en sus brazos, y lo llevó a su casa. Allí lo bañó, lo curó, le dio medicina, leche y buena comida, además lo adoptó como su propio perro. La vida de este perrito cambió, sanaron sus heridas y la sarna, las garrapatas murieron y fue ganando peso. A los pocos meses estaba gordito y con un pelaje brioso. Una mañana,  el veterinario se levantó para alimentarlo, pero se percató que la puerta había sido rota a mordiscos y se dio cuenta que el perro había vuelto a la calle. El hombre sacudió la cabeza en señal de tristeza y decepción, porque había hecho tanto por el cachorro y este había  huido. Sin embargo, a la mitad de la mañana escuchó unos ladridos afuera de su casa, y cuando fue a ver que sucedía, delante de la puerta estaba su perrito, al que había salvado la vida, pero no estaba solo, detrás de él habían cinco perros más, todos sucios, sarnosos y flacos. Este perro había regresado a la calle, pero no a ensuciarse de nuevo, sino a buscar a sus amigos que vivían como él una vez vivió, que sufrían como él una vez sufrió, y les dijo: “no pueden seguir viviendo así, yo encontré un Salvador, vamos, los llevaré a Él y serán sanados”.

En esto consiste el sentido de llegar a ser cristianos, de conocer a nuestro Salvador: “Qué nuestros amigos, que viven como un día nosotros vivimos, que sufren, como un día nosotros sufrimos, puedan conocer y aceptar al que nos salvó la vida”. No puede haber cristianismo, sin contarle a otros lo que Dios ha hecho por nosotros y tenerles compasión, porque con ese sentimiento, los llevaremos al Médico Divino para que encuentren sanidad para sus vidas. Con razón el apóstol generosidadSantiago decía que “la religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo”.[1] En palabras cortas: “No puede existir una iglesia, donde sus miembros vivan felices y sanos, mientras que afuera, sus amigos se mueren de hambre y de dolor”.

Esa es la historia de ese hombre de Gadara, que  de “noche y día andaba por los sepulcros y por las colinas, gritando y golpeándose con piedras”,[2] sucio, enfermo, herido y a expensas del enemigo. Pero se encontró con Jesús, el Salvador, el verdadero Médico, y fue liberado, recobró su salud, sus heridas se sanaron y su vida se llenó de esperanza. Sin embargo, la cosa no acabó allí, más bien comenzaba, porque Jesús le dio la tarea más importante de su vida, que le daría sentido a su cristianismo: “—Vete a tu casa, a los de tu familia, y diles todo lo que el Señor ha hecho por ti y cómo te ha tenido compasión”. CARRY

Mi amigo (a) cristiano (a), no tiene sentido una iglesia que vive encerrada entre sus paredes, una vida así no le agrada al Señor, aunque se celebren lo mayores cultos a su nombre. Lo que a Dios le agrada, es una iglesia que viva en las calles, buscando a los perdidos y con compasión decirles: “no pueden seguir viviendo así, yo encontré un Salvador, vamos, los llevaré a Él y serán sanados”.

¿Te imaginas comiendo un rico potaje, con mucha fruta y jugos refrescantes, mientras afuera, cerca de tu puerta hay gente que no tiene que comer y se mueren de sed?, ¿te imaginas abrigadito entre tus limpios edredones, dispuesto a tener un placentero sueño, cuando afuera tus amigos se mueren de frío y viven entre pesadillas?, ¿te imaginas a una iglesia que vive feliz y seguro entre sus cuatro paredes, alabando a un Salvador que ni se encuentra allí porque Él está buscando a los perdidos? Mi amigo (a), ¿qué ha hecho Dios por ti?, entonces, ¡busca a tus amigos, llévalos al Salvador y que ellos también puedan contar las maravillas de su vida nueva! Si haces eso, serás un cristiano genuino, de otro modo no sabes lo que significa vivir el cristianismo.

Pr. Joe Saavedra

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[1] Santiago 1:27 NVI

[2] Marcos 5:5 NVI

LISTO PARA DERRUMBARSE

“¿Hasta cuándo atacarán todos ustedes a un hombre para derribarlo? Es como un muro inclinado, ¡como una cerca a punto de derrumbarse!” (Salmos 62:3 NVI)

Hace algunos día atrás, un amigo me contaba sus desaciertos, y en medio de la conversación esta frase resumía su pesar: “ya no puedo más… me siento como un edificio a punto de derrumbarse”.  ¿Te has sentido alguna vez así?, ¿ahora mismo estás cómo un edificio a punto de desplomarse?, ¿piensas que ya no hay más tierra firme y el siguiente paso es al vacío? caerse

Hace veinte días, en las afueras de la capital de Bangladesh, un edificio de ocho pisos que albergaba fábricas de ropa y un centro comercial se derrumbó dejando más de 1000 muertos y 2000 heridos. Esta desgracia es el mayor siniestro en la historia de ese país. Muchas fotos de este incidente han dado la vuelta al mundo, especialmente imágenes de desolación y muerte. Sin embargo, en medio de la tragedia, puede encontrarse esperanza, y donde todo parece perdido puede hallarse una salida, porque después de 17 días del derrumbe, una mujer fue hallada con vida entre los escombros del edificio, cuando todos pensaban que ya no había ningún sobreviviente. El periódico “Daily Star” dijo que la mujer, llamada Reshma, quedó atrapada en el sótano del edificio de ocho pisos, pero logró sobrevivir muchos días y ser rescatada porque los rescatistas lograron oír los gritos de la mujer y paralizar la operación. Las imágenes de televisión mostraron a los rescatistas reunidos cerca del lugar donde fue encontrada. El jefe de bomberos de Bangladesh, Ahmed Ali, dijo a la agencia de noticias AFP que “fue localizada en una brecha entre una viga y una columna” y “pudo haber tenido reservas de agua o bebido del agua que hemos bombeado en el edificio”.

Esta noticia fatal con un final feliz, puede ser una motivación para que entiendas que, aunque te encuentres cómo “un edificio a punto de derrumbarse”, sin salidas a tus problemas, o ya te desplomaste, y piensas que ya es tarde de todo, en medio de los escombros puedes encontrar la salida, y en medio de la muerte, una resurrección. El versículo 3 del salmos 62, ilustra a una persona “atacada” por todos los flancos, aturdida por el peso de las dificultades o las malas decisiones, que “es como un muro inclinado, ¡como una cerca a punto de derrumbarse!”. Sin embargo, todo el ese salmo ensalza a un Dios de reconstrucciones, de milagros inimaginables. El rey David “profesa su dependencia de Dios, y sólo de Dios, para todo bien (v. 1): «Solamente en Dios descansa (o espera en silencio) mi alma. Por muchas que sean las dificultades o los peligros que me salgan al encuentro, y aunque Dios esté enojado conmigo y sufra yo alguna decepción en las esperanzas que tengo puestas en Él, mi alma—no obstante—espera a Dios en silencio; no digo nada en contra de lo que Él hace, sino que aguardo tranquilamente lo que Él hará; yo sé que de Él viene mi salvación y, por tanto, aguardo pacientemente hasta que llegue lo que Él ha de hacer, pues su tiempo es el mejor tiempo»”.[1]

HelpMeY el verso 2, menciona una verdad al que la quiere creer: “Sólo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector. ¡Jamás habré de caer!”.[2] El que espera en Jehová, y vive en dependencia de Él, aunque parezca que el derrumbe del edificio es inminente, que ya no hay más que una caída sin salida, ¡no caerá!, “porque Él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos”,[3] y “con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con piedra alguna”.[4] Y aunque pienses que ya es tarde, que ya te derrumbaste, “confía siempre en Él, pueblo mío; ábrele tu corazón cuando estés ante Él”,[5] pero no confíes “en la extorsión ni se hagan ilusiones con sus rapiñas; y aunque se multipliquen sus riquezas, no pongan el corazón en ellas”,[6] porque las salidas que ofrece este mundo, son ilusiones que decepcionan.

Mi amigo (a), nada está perdido, confía en Jehová, y no caerás, aunque todos digan lo contrario. Sométete a su voluntad, se obediente a sus ordenanzas, y cree esto aunque lo escuches otra vez: “Una cosa ha dicho Dios, y dos veces lo he escuchado: Que tú, oh Dios, eres poderoso; que tú, Señor, eres todo amor”,[7] porque “Dios nos habla una y otra vez, aunque no lo percibamos”,[8] y quizás hoy te esté hablando y no te das cuenta.

Pr. Joe Saavedra

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[1] Matthew Henry and Francisco Lacueva, Comentario Bı́blico de Matthew Henry (08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1999), 598.

[2] Salmos 62:2 NVI

[3] Salmos 91:11 NVI

[4] Salmos 91:12 NVI

[5] Salmos 62:8 NVI

[6] Salmos 62:10 NVI

[7]  Salmos 62:11-12 NVI

[8] Job 33:14 NVI

NO TE ACOMODES

“… en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos…” (Efesios 2:2-3 NVI)

Estuve leyendo las informaciones sobre la liberación de Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight, las tres mujeres que fueron secuestradas y encerradas por dark10 años en un barrio paupérrimo de Cleveland (EE UU). Los detalles que se van develando no dejan de horrorizar y conmover al mundo, y confirman lo traumático de experimentar un secuestro, especialmente cuando dura mucho tiempo. Entre los comentarios que leía, el Jesús Miranda Páez, me llamó la atención, especialmente el título de su artículo: “Una adaptación necesaria”. Este psicólogo exponía la idea de una presión psicológica que deja una profunda huella, especialmente porque, fue una situación bastante prolongada. “Esas mujeres han estado privadas de su red social, de sus amistades, familiares y figuras relevantes para cubrir sus necesidades psicológicas. Cabe pensar que habrán vivido momentos de desesperación que habrán podido poner en duda sus ganas de seguir viviendo; pero sobrevivieron…”,[1] porque “nuestro sistema cognitivo tiende a protegernos de una realidad que no queremos. En una situación anormal y que no hemos vivido antes tendemos a buscar algo en nuestro repertorio de conductas que nos pueda ayudar a satisfacer nuestras necesidades psicológicas. Pero al no encontrar nada que nos ayude a afrontar la situación, nuestro propio sistema cognitivo tiende a desarrollar lo que podríamos llamar conductas creativas para intentar protegernos de una realidad que no queremos, que no nos gusta… en resumen, nuestra mente tiende a aproximar la realidad que percibe a como nos gustaría que fuese”.[2] Es decir, las tres chicas secuestradas “pueden haber establecido una cierta relación con su secuestrador, donde juega la ambivalencia de la necesidad de tener contacto para sobrevivir y las ganas de recuperar la libertad. Digamos que necesariamente ha tenido que existir una acomodación a la situación para poder seguir adelante”.

En la meditación anterior, comparamos la experiencia de un secuestro a la condición en el que viven los seres humanos. El Diablo ha secuestrado al mundo y todo lo que hay en él. Por esta razón, no es extraño adolecer angustias, dolor, abusos, injusticias, desesperación y muerte. Entonces, si una persona secuestrada por mucho tiempo, tiende a  buscar la forma de sobrevivir acomodándose a su situación, quizás nosotros también que pasamos por un secuestro que está durando miles más de seis mil años, podríamos intentar sobrevivir, entrando en relación con nuestro secuestrador, servirle voluntariamente y acomodarnos a una vida pecaminosa. Por eso el apóstol Pablo nos recuerda que a pesar de las cadenas de pecado que nos atan, no podemos vivir en relación al mal, ni mucho menos acomodarnos al pecado, porque tenemos un Libertador, las palabras textuales son: “… en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos…”, pero ya no podemos vivir así, porque Dios “que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!”.[3]

handinworshipMi amigo (a), el llamado esta mañana es a no perder la fe, a no acomodarnos al pecado y no entrar en relación con el Enemigo de Dios, nuestro secuestrador. Es cierto que vivimos momentos traumáticos, cómo un secuestro, y eso que es “principio de dolores”, pero no debemos desanimarnos, ni perder la esperanza, porque en ese estado, viviremos como nuestro secuestrador quiere, “sucios y enredados con el pecado”. Recuerda que todo esto tiene un final, porque los secuestros también tienen relación a los rescates, y ya se viene uno de magnitudes cósmicas, ya viene El Salvador, eso dice Las Escrituras, y es cierto: “Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir”.[4]

¡No entremos en relación con nuestro secuestrador, ni nos acomodemos a sus exigencias, esto ya se acaba!

Pr. Joe Saavedra

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SECUESTRO

“De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor. —Todo esto te daré si te postras y me adoras” (Mateo 4:8-9 NVI)

25-Junio-2012-SecuestroUn secuestro es una de las experiencias más traumáticas que puede experimentar un ser humano. Los que han pasado por esa experiencia, manifiestan que pueden pasar los años pero que esos incidentes no se olvidan, y que recordarlos es pasar nuevamente por momentos de angustia.  Se entiende por “secuestro”, al “acto por el que se le priva de libertad de forma ilegal a una persona o grupo de personas, normalmente durante un tiempo determinado, y con el objetivo de conseguir un rescate u obtener cualquier tipo de crédito político, económico o mediático. Las personas que llevan a cabo un secuestro se conocen como secuestradores”.[1]  El secuestro, también puede ser conocido como “plagio”.

Revisando un poco sobre los secuestros más impactantes, puedo resaltar el secuestro Elisabeth, quién estuvo encerrada 24 años. Lo espeluznante de esto, es que el secuestrador fue su propio padre, conocido “el monstruo de Amstetten” (Austria), quién la encerró en un sótano de su casa, que había construido años antes con esa intención. Cuando la encerró, Elisabeth tenía 18 años, y la sometió a toda clase de abusos indescriptibles. Otro caso, fue el de Natascha Kampusch, quién fue secuestrada en 1998 con 10 años por el ingeniero Wolfgang Priklopil. El raptor había construido un zulo debajo del garaje de su casa unifamiliar, cerca de Viena, donde la niña vivió ocho años. Durante ese tiempo, Priklopil abusó de ella, la maltrató y la humilló. Otro secuestro escalofriante, fue el de la joven húngara de 27 años, encerrada durante 13 años por su padre, que la sometió a un infierno de malos tratos y repetidas violaciones, además de pegar a la madre, gravemente enferma. Los que al rescataron la describieron como “una niña de 12 años con canas”. Otra historia dramática proviene de Brasil, donde María Aparecida Rosa y a sus dos hijas sufrieron durante años las amenazas de Ary Hernández Castijo, un agricultor brasileño, detenido en 2008 acusado de haber mantenido encerrada durante 18 años a su esposa e hijas, de 14 y 6 años. Esto sucedió en Pedranópolis, a 563 kilómetros de São Paulo. Durante ese tiempo, las pequeñas apenas pudieron ir a la escuela mientras que su mujer estuvo recluida todo ese tiempo. esclavo-esclavitud

Asimismo, la experiencia que pasó Jaycee Lee Dugard, una joven, de 33 años, es otra prueba de lo terrible que es un secuestro. Ella fue secuestrada en 1991 en los alrededores de su casa en el lago Tahoe, al este de San Francisco, y fue encerrada 18 años. Durante el tiempo que estuvo cautiva, Lee Dugard tuvo dos hijas de su presunto secuestrador, como Phillip Craig, que mantuvo a las tres escondidas en tiendas y cobertizos instalados en la parte trasera del jardín de su casa. Y un reciente caso que ha conmocionado a la población mundial es la liberación de tres jóvenes de Cleveland (Ohio), que estaban desaparecidas desde hace una década. Ellas “fueron halladas este lunes con vida y en aparente buen estado de salud en una vivienda muy cercana a donde se las vio por última vez. La policía ha confirmado la detención de tres hermanos relacionados con el caso. Una niña de seis años, al parecer hija de una de las cautivas, también fue encontrada en la casa donde se cree que estuvieron todo este tiempo encerradas”.[2]

Todas estas experiencias confirman que un secuestro está relacionado a abusos crueles, golpes, miedo, lágrimas, encierro y muerte. Con razón, la “experiencia de un secuestro” es la más traumática y desesperante que puede pasar un ser humano. Por esta razón puedo afirmar que la causa más importante por el cual un ser humano pasa por la experiencia de abusos crueles, miedos, lágrimas, injusticia y desesperación es porque este mundo ha sido secuestrado y el secuestrador es el Diablo. Él mismo lo afirma cuando se presentó delante de Jesús, en el desierto para tentarle:[3] “De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor. —Todo esto te daré si te postras y me adoras”. El mundo no le pertenece a Satanás, el mundo y sus habitantes, le pertenecen a Dios. Satanás ofrece el mundo como si fuera suyo, porque se apoderó de él, lo ha secuestrado.

No debe sorprendernos vivir en una sociedad que respira angustia, dolor, miedo, desesperación y muerte, porque las cadenas del mal son fuertes y aprisionan sin compasión. El apóstol Pablo, decía que  era un “embajador en cadenas”, y pedía  que oren por él para que lo proclame valerosamente y eficientemente,[4] porque las cadenas del pecado atrapan tanto que liberarse es una dura batalla. Elena de White comenta que “cuando Satanás pretendió llegar a ser el dueño de todo el mundo, y le pidió que lo adorara como Dios, Aquel a cuya palabra hubieran acudido en su ayuda legiones de ángeles se limitó a decir: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mat. 4: 10). Sólo comprendemos parcialmente la intensidad de este conflicto”.[5] Es decir, Satanás no es el dueño de este mundo, por lo tanto tiene el dominio por la fuerza. Y el Verdadero Dueño de este mundo, ¿hará algo por lo que le pertenece?, ¿cortará con el abuso del secuestrador? Buenas preguntas que allanan el camino para seguir escribiendo. Apocalipsis

Mi apreciado amigo (a), ten la certeza que todo el dolor, las angustias, los miedos y los abusos que experimentan los seres humanos, tienen un originador, quién ha secuestrado la alegría, la vida plena y la esperanza. Pero, todo esto tiene un final, porque los secuestros también tienen relación a los rescates, y ya se viene uno de magnitudes cósmicas, ¡prepárate!

Pr. Joe Saavedra

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MANTÉNGANSE FIRMES

Pero ustedes, ¡manténganse firmes y no bajen la guardia, porque sus obras serán recompensadas!” (2 Crónicas h 15:7 NVI)

escalada1Esta parte de la historia de los reyes de Israel, cuenta que el rey “Abías murió y fue sepultado en la Ciudad de David, y su hijo Asá lo sucedió en el trono. Durante su reinado, el país disfrutó de diez años de paz. Asá hizo lo que era bueno y agradable ante el SEÑOR su Dios”.[1] Su reinado tuvo un tiempo de paz, en contraste a varios reyes que le precedieron y le sucedieron que hicieron lo malo delante de Dios, porque Él se atrevió a hacer lo que era bueno y agradable al SEÑOR, le obedeció en todo, por eso “se deshizo de los altares y santuarios paganos, destrozó las piedras sagradas, y derribó las imágenes de la diosa Aserá. Además, ordenó a los habitantes de Judá que acudieran al SEÑOR, Dios de sus antepasados, y que obedecieran su ley y sus mandamientos”.[2] El rey Asá aprendió que “si el SEÑOR no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles, si el SEÑOR no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes”,[3]  porque la pequeña “gran diferencia” de un hijo de Dios que desea vivir en paz, es estar a cuenta con Dios antes que emprender cualquier empresa.

En esa condición espiritual, Asá buscó la prosperidad de su pueblo, en medio de ese esfuerzo, comenzó a tener problemas, y el que le causó la mayor angustia fue Zera el rey etíope. Este gobernante cusita, “marchó contra ellos al frente de un ejército de un millón de soldados y trescientos carros de guerra, y llegó hasta Maresá”.[4] Asá estaba en problemas, a su mente vino el recuerdo del profeta Semaías que se presentó ante Roboán y los jefes de Judá que por miedo a Sisac se habían reunido en Jerusalén, y les dio un recado de parte de Jehová: “Como ustedes me abandonaron, ahora yo también los abandono, para que caigan en manos de Sisac”.[5] El rey de Judá, estaba en paz con Dios, tenía las cosas en orden con su Salvador, por eso salió seguro a enfrentar a Zera y su millón de soldados, porque sea cual fuere el resultado, él había hecho lo correcto. La historia bíblica cuenta que “Asá le salió al encuentro en el valle de Sefata, y tomó posiciones cerca de Maresá. Allí Asá invocó al SEÑOR su Dios y le dijo: «SEÑOR, sólo tú puedes ayudar al débil y al poderoso. ¡Ayúdanos, SEÑOR y Dios nuestro, porque en ti confiamos, y en tu nombre hemos venido contra esta multitud! ¡Tú, SEÑOR, eres nuestro Dios! ¡No permitas que ningún mortal se alce contra ti!»”.[6]

El resultado fue asombroso, porque “El SEÑOR derrotó a los cusitas cuando éstos lucharon contra Asá y Judá. Los cusitas huyeron, pero Asá y su ejército los persiguieron hasta Guerar. Allí cayeron los cusitas, y ni uno de ellos quedó con vida, porque el SEÑOR y su ejército los aniquilaron”.[7] Dios no abandona jamás al hijo que hace su voluntad, la respuesta divina llega en el momento oportuno. Sin embargo, el capítulo 15 de 2 Crónicas, cuenta que Dios le recordó a Asá que no debía “dormirse en sus laureles”, ni bajar la guardia en su dependencia y obediencia a Dios. Cuando el ejército judío, regresaban jubilosos para disfrutar su éxito, “es enviado un profeta a Asá y a su ejército, cuando volvían de la guerra victoriosos, no para felicitarles por su éxito, sino para exhortarles a cumplir con su deber; éste es el cometido de los ministros de Dios. Vino el Espíritu de Dios sobre el profeta (v. 1) tanto para ordenarle lo que había de decir, como para capacitarle a fin de que lo dijera con claridad y denuedo”.[8] orando en EE_EE

¿Y que debía decir el profeta con claridad y denuedo? Por lo menos tres puntos importantes: “El SEÑOR estará con ustedes, (1) siempre y cuando ustedes estén con él. (2) Si lo buscan, él dejará que ustedes lo hallen; pero (3) si lo abandonan, él los abandonará”.[9] Es decir “les dijo claramente en qué términos estaban con Dios. Que no piensen que, por haber obtenido la victoria, todo estaba bien para siempre. Constantemente han de obrar bien, para que les vaya bien siempre, no de otra manera”.[10] Pero la cosa no quedó allí, el profeta siguió exhortando a Asá y le expone “las consecuencias de abandonar a Dios y sus ordenanzas y que no hay otro modo de prevenir las desgracias, sino arrepintiéndose y volviéndose a Dios. Cuando Israel faltó a su deber, se vieron inundados por un diluvio de ateísmo, impiedad, irreligión y toda clase de irregularidades (v. 3), y continuamente perturbados con guerras y conflictos internos (vv. 5, 6). Pero cuando las calamidades les llevaron a Dios, vieron que no era en vano el buscarle (v. 4)”.[11] El rey de Judá y los líderes de Judá aprendieron que el futuro está seguro, si se mantenían firmes en el presente, porque el profeta terminó su mensaje llamándolos a continuar con la obra de reforma que habían iniciado: “Pero ustedes, ¡manténganse firmes y no bajen la guardia, porque sus obras serán recompensadas!”.

“Asa recibió el mensaje con una actitud positiva y dirigió a su pueblo en reformas religiosas. Prometieron buscar a Jehová de todo su corazón y todos cumplieron. Por lo tanto, hallaron y recibieron Su bendición, paz y prosperidad”,[12] con razón la historia cuenta que “Cuando Asá oyó este mensaje del profeta Azarías hijo de Oded, se animó a eliminar los detestables ídolos que había en todo el territorio de Judá y Benjamín, y en las ciudades que había conquistado en los montes de Efraín. Además, restauró el altar del SEÑOR que estaba frente al atrio del templo del SEÑOR. Después convocó a los habitantes de Judá y de Benjamín, como también a los de Efraín, Manasés y Simeón que vivían entre ellos… Luego hicieron un pacto, mediante el cual se comprometieron a buscar de todo corazón y con toda el alma al SEÑOR, Dios de sus antepasados”.[13]

De la misma manera, nosotros también, podemos tener la seguridad de un futuro exitoso en todos los aspectos, si hoy nos mantenemos firmes, si no descuidamos las fronteras de nuestra vida espiritual, para vigilar que ninguna obra que desagrade al Señor se infiltre en nuestros pensamientos y acciones. Mi amigo (a), sigamos en la lucha diaria por agradar al Señor y despreciar las obras del orgullo, la intemperancia y la inactividad espiritual. guerrero_luz2

Hoy debemos tomar la decisión de continuar firmes, de no bajar la guardia frente al pecado, como el rey Asá que obedeció, no bajó la guardia, no se quedó dormido en su puesto de vigilancia, continuó con la obra de reforma que había iniciado, e involucró a todo su pueblo.  Además, tengamos en cuenta que todo esfuerzo trae recompensa, total ¿acaso no dice Jesús, que “él que se mantenga firme hasta el fin será salvo”?[14]

Pr. Joe Saavedra

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[1] 2 Crónicas 14:1-2 NVI

[2]  2 Crónicas14:3-4 NVI

[3] Salmos 127:1 NVI

[4] 2 Crónicas 14:9 NVI

[5] 2 Crónicas 12:5 NVI

[6] 2 Crónicas 14:10,11 NVI

[7] 2 Crónicas 14:12,13 NVI

[8] Matthew Henry and Francisco Lacueva, Comentario Bíblico de Matthew Henry (08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1999), 454.

[9] 2 Crónicas 15:2 NVI

[10] Matthew Henry and Francisco Lacueva

[11] Ibid.

[12] Rafael Porter, Estudios Bíblicos ELA: Fidelidad Probada (1 y 2 Crónicas) (Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C., 1988), 86.

[13] 2 Crónicas 15:8-12 NVI

[14] Mateo 24:13 NVI