GUERRAS Y PASIONES

¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? (Santiago 4:1 NVI)

Corazon 4Las noticias internacionales dicen que Estados Unidos está listo para una posible acción militar contra Siria en los próximos días, con el fin de castigar el uso de armas químicas contra civiles, perpetrada, según inteligencia americana, por el presidente sirio, Bashar Assad y su gobierno.  A esta posible acción militar se están uniendo el Reino Unido y otros países occidentales. Sin embargo en el otro bando, los aliados de Siria, Rusia y China, dos potencias mundiales y pesos pesados en el Consejo de Seguridad de la ONU, rechazan tal ataque y amenazan represalias. En medio de esta coyuntura, muchos analistas internaciones, prevén una solución diplomática por las consecuencias negativas que traería un conflicto así, no obstante, otros, ya anuncian una tercera guerra mundial. ¿Qué se viene?, ¿cómo acabará este conflicto?, ¿el mundo presenciará otra guerra de magnitudes globales?

No sabemos que pasará, pero sí deberíamos saber, que los constantes conflictos bélicos, el perfeccionamiento de armas de destrucción masiva y el lenguaje intransigente de muchos países que poseen armas nucleares, son señales claras del inminente regreso de Jesús. Cuando le preguntaron de las señales de su venida, Él mismo respondió así: “Ustedes oirán de guerras y de rumores de guerras…”.[1] Sin embargo, estos roces militares, no deberían preocuparnos más que las guerras y los conflictos que suceden en tu vida y en la mía. Estas guerras entre superpotencias están fuera de nuestro alcance, no podemos hacer nada frente a ellas, pero si podemos vivir en paz y perdón con las personas que nos rodean.

Con razón el apóstol Santiago, se pregunta: “¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes?”, y el mismo responde esa inquietud con otra pregunta: “¿NoKONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?”. Y la verdad es que los conflictos surgen de los deseos sensuales o placeres internos (del griego “jēdonōn” del cual deriva el concepto “hedonismo”). El hedonismo, es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor y de las angustias, como objetivo o razón de ser de la vida. Cómo dicen Walvoord y Zuck, “el hedonismo, la filosofía del ‘playboy’ que convierte al placer en el fin principal de la humanidad, todavía batalla en el corazón de las personas”.[2] Con razón las personas no resuelven conflictos, y las provocan aún más, cuando no les importa nada, ni nadie, más que satisfacer y dar confort a su vida. Mientras una persona “llena de pasiones”, no tenga que hacer sacrificios por el bienestar de otros, todo está bien. Por eso los conflictos no encuentran solución, porque el egoísmo “hedonita” impera en la vida de los seres humanos.

Los versículos 2 y 3, del capítulo 4 de Santiago, complementan la respuesta de las verdaderas causas de las guerras y conflictos entre seres humanos: “Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones”. Es decir, “la guerra es fruto de los deseos ilícitos. La concupiscencia trae consigo el asesinato. La codicia resulta en la frustración de no cumplir los antojos tan ardientemente deseados. Todo conduce a ‘las guerras’ y ‘los pleitos’ que ‘combaten’ contra las personas que se mencionan en el v. 1. La última parte del v. 2, ‘No tienen, porque no piden’, se entiende mejor cuando se relaciona con el v. 3. Santiago no afirmó que la razón por la que los deseos no eran satisfechos era que las personas no pedían a Dios que los cumpliera. Simplemente revela que la fuente de conflicto está en la profundidad del codicioso corazón humano”.[3]

corazon 3Mi amigo (a), el ser humano no es libre, aunque lo crea o lo parezca, porque sus pasiones lo manejan y le hacen tomar decisiones. Las guerras, las separaciones, las peleas, los resentimientos, los odios, los conflictos, y toda situación que haga sufrir y llorar a las personas, tienen su origen en los corazones egoístas y codiciosos, que se dejan llevar por sus pasiones. Con razón el profeta Jeremías decía: “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?”.[4] Y la respuesta a esa pregunta sale de la boca soberana de nuestro Dios, cómo solución a las pasiones egoístas: “Yo, el SEÑOR, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras”.[5] La solución efectiva para nuestro corazón perverso, es dejarlo en las manos de su Creador, porque él no hizo un corazón malogrado, y Él solo puede repararlo. ¡Entreguemos nuestra vida a Dios nuevamente, entonces nuestro corazón producirá deseos de amar, personar y bendecir!

joe  firma 3

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

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[1] Mateo 24:6 NVI

[2] John F. Walvoord and Roy B. Zuck, El Conocimiento Bíblico, Un Comentario Expositivo: Nuevo Testamento, Tomo 4: Hebreos-Apocalipsis (Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C., 2006), 76.

[3] Ibid.

[4] Jeremías 17:9 NVI

[5] Jeremías 17:10 NVI

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