NUESTRO VERDADERO HOGAR

“En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar.” (Juan 14.2, NVI)

rodanteUnos 20 millones de estadounidenses viven en casas móviles, de acuerdo con los recientes datos presentados por el Censo de EE.UU. Las casas móviles representan el 6,4% del sector vivienda en EE.UU. Hay unos ocho millones y medio de ellas, ligeramente menos que en 2011, según los datos del censo. El número de habitantes no está registrado, pero se estima en torno a los 20 millones.

Según el Instituto de Casas Prefabricadas, cerca del 57% de los jefes de familias que viven en este tipo de viviendas está empleado a tiempo completo, mientras que un 23% está retirado. Pero el ingreso de estas familias está solo un poco por encima de la mitad del promedio nacional.

Virginia del Oeste tiene la tercera mayor proporción de tráileres en ese país. En las colinas cercanas al Río Shenandoah hay varios campamentos de casas rodantes, generalmente apartados de la vista detrás de las colinas o en recodos del camino.

Las 22 unidades del Parque de Casas Móviles Oak Heaven, a las afueras de Martinsburg están pulcramente ordenadas, con una separación de 15 metros entre ellas, anidadas frente a una iglesia bautista que se yergue en un extenso campo verde. Las casas de Oak Haven son verdaderos hogares que raramente se mueven, pero las primeras casas móviles eran fieles a su nombre y eran remolcadas frecuentemente.[1]

Sin embargo, estas casas móviles están relacionadas a la pobreza, porque su origen se remonta hasta la Gran Depresión de la década de 1930, que se inició en los Estados Unidos, y rápidamente se extendió a casi todos los países del mundo. Empujados por esta crisis es que la gente empezó a vivir en tráileres que eran diseñados para vacacionar por necesidad. Sobre este punto, Andrew Hurley, autor de Diners, Boliches y Parques de Tráileres, dice: “Los americanos que fueron afectados por esta crisis económica empezaron a hacer de estas pequeñas unidades móviles sus hogares”. Además añade: “Empezaron a estacionarlas en las afueras de las ciudades y ahí fue cuando empezaron a asociarse con la clase trabajadora y los más pobres”.

Producto de ello, se produjo una discriminación institucionalizada, cuando los préstamos hipotecarios federales les eran negados a dueños de casas móviles, mientras que las leyes de zonificación forzaban que ese tipo de comunidades se establecieran en las afueras de ciudades y pueblos. En definitiva, hasta hoy estas viviendas rodantes están relacionadas a las personas con necesidades y que no tienen un lugar apropiado para vivir. Aunque tomando esta ilustración, los que aceptamos las verdades de las Escrituras, creemos que nuestras viviendas también son temporales, que estamos de paso por esta tierra y que nos dirigimos a nuestro verdadero hogar, por eso el apóstol Juan, nos recuerda lo que dijo Jesús: “En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar”. Y al llegar a ese lugar, recibiremos un título de propiedad, para nunca más andar errantes.

rodante 2Es penoso ver a tantas personas sin hogar, sobreviviendo cada día. Esto me recuerda a una noche que paseaba por la plaza principal de una gran ciudad sudamericana, allí observé a varias personas que llegaban con cartones y plásticos y se ubicaban debajo de los techos de las casonas antiguas que rodeaban esta plaza. Estos indigentes acomodaban sus cartones para pasar la noche, porque no tenían un hogar donde reposar. Al día siguiente, muy de mañana, antes de que los guardias los desalojen, se levantaban, doblaban sus cartones y salían para sobrevivir un día más. Sin embargo, es más triste saber que muchas personas ignoran que también están de paso por este mundo, viven sin futuro, sin sentido, y desconocen que todo lo que les rodea será destruido. El apóstol Pedro nos dice: “Y ahora, por esa misma palabra, el cielo y la tierra están guardados para el fuego, reservados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos”.[2] Pero la esperanza es que, si entendemos que estamos de paso, que somos extranjeros en este mundo, muy pronto nuestros propios ojos verán el cumplimiento de estas promesas: “Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar. Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido.  Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir»”.[3]

0505035Mi amigo(a), solo quería recordarte que estamos de paso, que nuestras casas son temporales, que muy pronto podremos recibir una herencia como hijos de Dios, que es un lugar eterno, propio y con la mayor bendición de morar a lado del Creador de todo. No te quedes amarrado al itinerario del mundo, no te comportes como un habitante más de este mundo de pecado, ni practiques sus costumbres, más bien levanta la cabeza, allí en el horizonte, muy cerca está nuestra patria, nuestra ciudadanía, nuestro hogar. Nuestra ciudad, no se compara a ninguna ciudad del mundo, y ni siquiera las descripciones del apóstol Juan, nos puede mostrar la realidad de su belleza, será mejor contemplarlo con nuestro propios ojos, pero mientras llegamos imaginémoslo: “La calle principal de la ciudad era de oro puro, como cristal transparente. No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo. La ciudad no necesita ni sol ni luna que la alumbren, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Las naciones caminarán a la luz de la ciudad, y los reyes de la tierra le entregarán sus espléndidas riquezas. Sus puertas estarán abiertas todo el día, pues allí no habrá noche. Y llevarán a ella todas las riquezas y el honor de las naciones”.[4] ¡Prepárate!////

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[2] 2 Pedro 3:7 NVI

[3] Apocalipsis 21.1–4

[4] Apocalipsis 21.21–27 NVI

HASTA LOS BURRITOS

“El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo; ¡pero Israel no conoce, mi pueblo no entiende!” (Isaías 1.3, NVI)

burro_durmiendo-640x640x80Hace pocos días leí una pequeña noticia sobre esos animalitos que son el soporte de los agricultores en el campo, pues son el vehículo de carga para todo tipo de terreno, me refiero a los “burritos”. Estos trabajan duro y sin quejarse, quizás por eso ya es famosa esta frase: “Trabajo como burro”. Entonces cada trabajador que se siente así añora unas merecidas vacaciones.

Pero la noticia decía que en Kenia, no solo las personas que trabajan se toman unas vacaciones, sino también los burros.[1] No es broma, allí en este país del este africano estos fieles asistentes en las labores del campo, se toman unas vacaciones hacia fin de año y, como los humanos, siempre vuelven al sitio de labores al final del descanso.

Según cuentan los pobladores de varias localidades del sur de ese país, todos los años unos 3.000 ejemplares abandonan a sus propietarios para aparearse y “engordar” antes de que llegue la temporada de sequía. El fenómeno se produce entre julio y diciembre con la población cuadrúpeda de pequeños poblados como Kilonito, Indupa, Singiraine, Iloshon, Inaudot, Elonchekut Supat, y Emirishoi, de acuerdo con la reseña que hace el diario The Star de Kenia.

Para un país de vocación agrícola muy dependiente de pequeñas parcelas privadas, la falta del burro podría ser una mala noticia que presagiaría complicaciones para el trabajo de los campesinos, sin embargo estos no se alarman porque saben que el burro ido eventualmente regresará para seguir acarreando. William Moile, un jefe local citado por el diario, cuenta que los burros “simplemente se niegan a escuchar a sus amos y parten a las llanuras a comer y a hacer fiesta” antes de volver a ayudar para la temporada seca. “Crecí aquí y durante los últimos 40 años nadie ha puesto en duda sus hábitos. Para nosotros es normal que las bestias de carga quieran descansar”, añade Moile con muy humana comprensión.burros1

Lo sorprendente de este trajín es que los burros saben el momento en que acaban sus vacaciones y regresan a su centro de labores, como dice Moile: “Ellos saben cuál es su calendario, así que nadie se molesta en ir a buscarlos”. Asimismo, John ole Karasi, uno de los agricultores locales consultado por el mismo periódico The Star, dice que no se preocupa por la suerte de sus 35 burros cuando llega la temporada “vacacional”, porque sabe que eventualmente las bestias regresarán por su propio pie, o para decirlo con mayor precisión, por su propia pata.

Es interesante notar que estos animalitos, con solo su instinto, saben lo que deben hacer, conocen el camino de regreso a su casa, conocen de donde son y a quién le pertenecen. Sin embargo, muchos seres humanos, con toda su inteligencia, con todos los aparatos sofisticados de ubicación que hoy existen, no saben dónde están, para donde van o porque existen. Andan perdidos, buscando una pista que les muestre el sentido de la vida. Asimismo, muchos cristianos, a pesar que saben de dónde son, a quién le pertenecen, para dónde van, tristemente viven perdidos, con un cristianismo falso, miran para el lado equivocado y andan en dirección a un precipicio de oscuridad y muerte.

Con razón El Todopoderoso, a través del profeta Isaías, sabiendo la condición espiritual del pueblo de Israel, los compara con bueyes y burros, pero la comparación es  triste, porque ni siquiera los llamados “pueblo de Dios” son mejores que esos animales, sino están por debajo de ellos, porque como Dios mismo lo dice, por lo menos “el buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo; ¡pero Israel no conoce, mi pueblo no entiende!”, y eso que  Él hizo todo por ellos, o en sus palabras: “Yo crié hijos hasta hacerlos hombres, pero ellos se rebelaron contra mí…”[2]

Mi amigo (a), tenemos que reflexionar y tomar decisiones de vida y salvación: ¿cuál es nuestra realidad?, ¿cómo estamos viviendo?, ¿estamos perdidos a pesar de conocer el camino?, ¿nos hemos revelado contra tu Dios?, quizás, ¿tenemos menos discernimiento que un burrito que no nos damos cuenta de las cosas que hacemos o cómo vivimos?eternidad

Gracias a Dios que todavía estamos a tiempo y el camino de retorno todavía es visible, por eso debemos pedir con urgencia  la presencia del Espíritu Vivificador, para que despierte nuestros sentidos dormidos y nuestra inteligencia entenebrecida encuentre claridad para tomar decisiones, en esta condición aceptaremos el llamado que Dios nos hace: “¡Lávense, límpiense! ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas! ¡Dejen de hacer el mal! ¡Aprendan a hacer el bien![3]…Venid, pues, dice Jehovah; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”.[4]

¿Qué decides?, ya queda poco tiempo.////

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CARA A CARA

“Ya no habrá maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad. Sus siervos lo adorarán; lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente” (Apocalipsis 22:3,4 NVI)

Imagínese por un momento que usted recibe una invitación para visitar la casa de gobierno de su país. Si tienes una familia, todos los miembros de ella están invitados. El mismo presidente de tu nación te ha pasado el convite, y te espera el próximo fin de semana. ¿Qué harías?, recuerda que te vas encontrar cara a cara con tu presidente, con la primera dama y los hijos de estos.  Y hablando de tu familia ¿se comportarían bien tus hijos? Creo que a partir de ese momento empezarían unos días de preparación y tensión por la espera.Saber-Esperar

En los Estados Unidos, el presidente y su familia, tienen la costumbre de invitar a ciudadanos de todos los niveles sociales a pasar una velada con ellos en la Casa Blanca, y muchos de los invitados se preocupan porque quieren dejar una buena impresión a la familia presidencial. Para aprender a estar cara a cara con el presidente de los Estados Unidos recurren a Crystal L. Bailey, una empleada del Departamento de Justicia que en las tardes dicta clases privadas de etiqueta, especialmente a los hijos de la élite de la capital de Estados Unidos.

Ya sea en casas, en restaurantes o incluso en hoteles como el pomposo Ritz Carlton, Bailey se dedica a enseñarles a los pequeños -que tienen desde 3 años en adelante- todas las reglas básicas de comportamiento para que dejen la mejor impresión (de ellos y de sus padres) si se topan con alguna figura relevante del mundo político y empresarial de Washington.

Esas reglas incluyen desde elementos básicos como un apretón de manos perfecto hasta temas un poco más complejos como los pasos para doblar una servilleta de tela o la etiqueta necesaria para tomar té y comer galletas en vajilla de porcelana. La sesión se llama una “Clase de Etiqueta para Jóvenes Diplomáticos: Una tarde de elegancia”.[1]

joaoEl curso comienza con una lección para presentarse: no sólo qué decir de ellos mismos, sino cómo convencer con la mirada, cómo mantener la postura y cómo apretar la mano con la intensidad perfecta, sin que sea demasiado fuerte ni demasiado suave. Todos se sientan y Miss Bailey distribuye unos cartones de bingo. Es hora de aprender, con un juego, los modales en la mesa: por qué es importante quitarse el sombrero a la hora de cenar, cómo doblar la servilleta de tela en el regazo o a qué volumen poner la música que ambientará la velada. Los niños reciben, entonces, una vajilla de porcelana, que deben ubicar adecuadamente sobre la mesa, con la cantidad ideal de cubiertos de plata y una servilleta que aprenden a doblar en forma de cono de helado. Luego, con la mesa puesta, reciben indicaciones sobre cómo servir el té sin hacer ruido, cómo tomar la taza sin levantar el meñique -algo que creen es señal de elegancia hasta que Crystal los corrige- y hasta cómo comenzar charlas triviales mientras disfrutan del té. “Uno no se imaginaría a los niños sentados alrededor de la mesa tomando té”, dice Crystal, “pero muchas de estas personas están en circunstancias únicas, así que es importante que tengan buena etiqueta”.[2]

Las clases de Bailey no son las únicas lecciones de etiqueta que se ofrece en Washington y sus lecciones tampoco son exclusivas para el mundo político y empresarial. En la capital de los Estados Unidos varios profesionales de etiqueta ofrecen sus servicios para enseñar a los ciudadanos a comportarse de la mejor manera cuando se van a encontrar a cara a cara con una personalidad importante.

0603066Si las personas se preparan con anticipación, gastan dinero y tiempo para estar listos para un encuentro con personas importantes, pero simples seres humanos, ¡cuanto más nosotros deberíamos prepararnos para encontrarnos cara a cara con el  gobernante más poderoso del Universo, Jesucristo! Él te hace una invitación no solo a cenar una noche, sino a vivir en su casa, y no solo te espera sino que viene a recogerte. Lee la invitación que te hace: “No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté”.[3]

Con razón el mismo Juan, autor del evangelio que lleva su nombre, y donde está escrito la invitación que leímos, en otro de sus libros, el Apocalipsis, reitera con más detalles la invitación que tenemos para ver cara a cara a nuestro Dios: “Luego el ángel me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero, y corría por el centro de la calle principal de la ciudad. A cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce cosechas al año, una por mes; y las hojas del árbol son para la salud de las naciones. Ya no habrá maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad. Sus siervos lo adorarán; lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente. Ya no habrá noche; no necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque el Señor Dios los alumbrará. Y reinarán por los siglos de los siglos. El ángel me dijo: «Estas palabras son verdaderas y dignas de confianza. El Señor, el Dios que inspira a los profetas, ha enviado a su ángel para mostrar a sus siervos lo que tiene que suceder sin demora»”.[4] ¡Amén!,  el día de la invitación está cerca, no demora, tenemos que estar listos.0508062X2

Mi amigo (a), la invitación del Señor está en tus manos, el día de verlo  cara a cara está cerca, ¿qué estás haciendo para que ese día no te llegue de sorpresa? Si lo humanos se preparan para ver a otros humanos, ¿cuánto más nosotros deberíamos prepararnos para que ese día sea de bendición y recompensas prometidas? Hagamos caso al apóstol Santiago que nos dice: “Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las temporadas de lluvia. Así también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca”.[5] Mi casa y yo hemos decido prepararnos ¿y tú?////.

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¡QUEREMOS PAZ!

“Mi pueblo habitará en un lugar de paz, en moradas seguras, en serenos lugares de reposo” (Isaías 32:18 NVI)

chico-tapandose-oidosEl mundo clama por paz. Las personas desean vivir en paz, caminar seguros y reposar en tranquilidad. Sin embargo, cada día esos deseos son más lejanos, porque a los conflictos bélicos que acaban con la vida de miles de personas inocentes, a la delincuencia que cada día se apodera de las calles,  se suman los ataques de personas desequilibradas, que en el momento menos pensado sacan un arma y disparan a matar. Por ejemplo la matanza de ayer en las inmediaciones del mando de Operaciones de la Armada de EE UU en Washington, en la que, se han contabilizado 13 muertes, engrosa una larga lista de masacres en Estados Unidos. Este suceso es el quinto tiroteo masivo en el país en lo que va de año. En las últimas dos décadas se han contabilizado más de 62 tragedias similares, con un balance de más de 80 víctimas mortales distribuidas a lo largo de 30 Estados. 25 de estos tiroteos masivos se han producido a partir de 2006, sólo el año pasado tuvieron lugar siete.[1] Con esas cifras, ¿qué americano puede andar tranquilo en las calles?

Como en cualquier tiroteo de los que han copado las portadas de los medios estadounidenses en los últimos años, cuando se producen matanzas como la de este lunes en Washington en la que perdieron la vida al menos 13 personas, siempre se busca saber quién es el sospechoso y qué motivó su ataque. En este caso, la policía sólo tardó unas horas en dar el nombre del hombre que presuntamente abrió fuego en el interior de una base naval de la Marina de EE.UU. en la capital: Aaron Alexis. De 34 años y originario de Nueva York, Alexis fue reservista a tiempo completo desde 2007 hasta que abandonó el ejército en 2011 y que había tenido al menos dos encuentros previos con la policía por incidentes con armas. También han surgido informes de que el ex reservista había recibido tratamiento por enfermedades mentales graves. Según la agencia de noticias AP, el sujeto fue tratado por paranoia, oír voces y problemas para dormir.[2] Estas informaciones no hacen más que resaltar que tanto los atacados como los atacantes viven atribulados, caminan preocupados y cuando se van a dormir no lo consiguen. En este último aspecto, los estudios dicen que la falta de sueño puede ser causada por factores sociales de gran escala tales como el acceso a la tecnología las veinticuatro horas del día, los horarios laborales y una cabeza llena de ansiedad y preocupación, que si no deriva en la ausencia de sueño, se manifiesta en trastornos cómo el insomnio o la apnea obstructiva del sueño. Ya que estamos hablando de los EE. UU., las estadísticas dicen que aproximadamente 50 a 70 millones dormorde adultos tienen trastornos del sueño o insomnio.[3] En síntesis, las personas de este mundo viven atribulados, ansiosos y carentes de paz.

La preguntas naturales son: ¿cuál es la solución para un mundo tensionado?, ¿qué se puede hacer para vivir en paz?, ¿cómo dormir plácidamente a pesar de los problemas? Las respuestas pueden ser diversas, ingeniosas y positivas, pero el mundo no cambia, parece que empeora. Dentro de las posibilidades que se presentan, una viene de parte de Creador, es una promesa: “Mi pueblo habitará en un lugar de paz, en moradas seguras, en serenos lugares de reposo”. ¡Así queremos vivir!, ¡así quiere vivir el mundo! En paz, seguro y reposado.

Esta visión del apóstol Juan, es una promesa de una paz duradera y una vida reposada: “Entonces uno de los ancianos me preguntó: —Esos que están vestidos de blanco, ¿quiénes son, y de dónde vienen? —Eso usted lo sabe, mi señor—respondí. Él me dijo: —Aquéllos son los que están saliendo de la gran tribulación; han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero. Por eso, están delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo; y el que está sentado en el trono les dará refugio en su santuario. Ya no sufrirán hambre ni sed. No los abatirá el sol ni ningún calor abrasador. Porque el Cordero que está en el trono los pastoreará y los guiará a fuentes de agua viva; y Dios les enjugará toda lágrima de sus ojos”.[4]

1_1232243700_en-la-cima-xxxMi amigo (a), esa paz duradera y esa vida segura y reposada, viene con Aquel que un día dijo: “No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy”.[5] ¡No te desvíes del camino que ya conoces! ////.

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ACCIÓN DE GRACIAS

“Aclamen alegres al Señor, habitantes de toda la tierra;  adoren al Señor con regocijo. Preséntense ante él con cánticos de júbilo. Reconozcan que el Señor es Dios; él nos hizo, y somos suyos. Somos su pueblo, ovejas de su prado” (Salmo 100.1–3 NVI)

ApocalipsisUna persona que se ha convencido del amor y misericordia de Dios no cesa en rendirle alabanza y acción de gracias. Se entiende por acción de gracias, a la “expresión de gratitud a Dios por Sus beneficios dados; en el AT se ofrecían sacrificios en acción de gracias (Lv. 7:12, 13; 22:29, etc.). En la ofrenda de acción de gracias, que era un sacrificio de paz, no se contemplaba la cuestión del pecado; el adorador daba gracias a Dios por sus bendiciones otorgadas; no era para alcanzar la paz, sino que, en paz con Dios, le ofrecía sacrificio en gozo y gratitud. En el NT se acentúa el llamado a la acción de gracias en todo (Ef. 5:4, 20; cp. Ro. 8:28); las mismas peticiones deben ser hechas con acciones de gracias (Fil. 4:6), conscientes de «cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Ro. 12:2), y aceptando la acción de Dios de enseñarnos a vivir mirando más allá de las circunstancias, reposando en Él (Fil. 4:12)”,[1] es decir, es una “ofrenda de agradecimiento, especialmente por los regalos recibidos. Las Escrituras enfatizan la importancia de dar gracias a Dios por todos sus dones y obras, tanto como la expresión de nuestra dependencia sobre Él  y gratitud”.[2] Y la ofrenda que Él acepta es la entrega total de nuestra vida a su servicio, cómo lo dijo Pablo: “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”.[3]

El rey David, fue uno de los que más rindió acción de gracias a Dios. Cada vez que volvía a mirar atrás comprendía la grandeza de su misericordia y la demora de su ira, porque su vida pasada le decía que anduvo por caminos torcidos. Leamos el libro de los Salmos y descubriremos en casi todas sus páginas su deseo fervoroso de reconocer la gracia y paciencia de Dios hacia sus decisiones equivocadas. David vivió siendo un hombre agradecido y de sus labios muy fácilmente se escapan oraciones así: “Aclamen alegres al SEÑOR, habitantes de toda la tierra;  adoren al SEÑOR con regocijo. Preséntense ante él con cánticos de júbilo. Reconozcan que el SEÑOR es Dios; él nos hizo, y somos suyos. Somos su pueblo, ovejas de su prado”.

Hay tantas cosas por las cuales presentarnos a Dios en acción de gracias. Echemos una mirada atrás y recordaremos de cuantas cosas el Señor nos libró, cómo allanó los caminos para poder alcanzar nuestros objetivos, cómo nos prodigó su cuidado y compañía en los momentos tristes, cómo permitió que las maldades de este mundo no traspasaran nuestras puertas, cómo nos alimentó y brindó un refugio caliente en los momentos de tempestad. ¡Hay tanto por lo cual agradecer a Dios!

Hoy mismo, esta meditación es una acción de gracias, porque hace siete años me dio el privilegio de ser papá de una niña que nació por gracia de Dios. Los médicos DSCF3567 WEBno le dieron una oportunidad de nacer, allí en la oscuridad del vientre de su madre, le pronosticaron una muerte prematura. Pero Dios tenía otros planes, y nos habló a través del hijo mayor, él resuelto dijo: “se llamará ROCA, porque va a resistir todo”. Contra todo pronóstico, allí en el vientre, resistió tratamientos mortales para su fragilidad, y a pesar de su nacimiento prematuro, de los días interminables de agujas en sus muñecas y de un vidrio que nos impedía abrazarla, resistió. Y resistió más agujas, más tratamientos, otra cirugía. ¡Gracias Dios!, hace siete años la miraba a través de un vidrio, hace seis, tuve que mirar como la llevaban otra vez  a una sala de operaciones, pero hoy, me detengo frente a su puerta, me mira con una sonrisa, me dice “papito te amo” y se pasa el cepillo por sus cabellos. ¡Gracias Dios por ese privilegio!

Mi amigo (a), hoy, ¿cuáles son tus motivos para agradecer?, ¿qué hay en tu pasado por el cual reconocer la mano prodigiosa de Dios?, ¿qué tendrías que decirle hoy a Dios en acción de gracias? Es cierto que todos tenemos historias distintas, con un pasado, con un presente y con un futuro, pero en algo podemos coincidir, en que aprendimos a reconocer la gracia y misericordia de Dios por nosotros, cómo David, que no se cansaba de repetir: “¡Cuán bueno, SEÑOR, es darte gracias y entonar, oh Altísimo, salmos a tu nombre; proclamar tu gran amor por la mañana, y tu fidelidad por la noche, al son del decacordio y de la lira; al son del arpa y del salterio! Tú, SEÑOR, me llenas de alegría con tus maravillas;  por eso alabaré jubiloso las obras de tus manos. Oh SEÑOR, ¡cuán imponentes son tus obras, y cuán profundos tus pensamientos! Los insensatos no lo saben, los necios no lo entienden: aunque broten como hierba los impíos, y florezcan todos los malhechores, para siempre serán destruidos. Sólo tú, SEÑOR, serás exaltado para siempre”.[4]

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[1] Samuel Vila Ventura, Nuevo diccionario bíblico ilustrado (TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1985), 16–17.

[2] Martin H. Manser, Dictionary of Bible Themes: The Accessible and Comprehensive Tool for Topical Studies (London: Martin Manser, 2009).

[3] Romanos 12.1 (NVI)

[4] Salmo 92.1–8 (NVI)

 

¿EN QUIÉN CONFIAMOS?

 “Éstos confían en sus carros de guerra, aquéllos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del SEÑOR nuestro Dios” (Salmos 20:7 NVI)

Estos días todas las portadas de los diarios on line, tienen imágenes de tanques, misiles o soldados enfundando armas. Eso se debe a que el olor a guerra se hace más perceptible, ya no es solo una leve percepción, ahora ya se siente en todo el ambiente mundial. Es interesantes notar que los presidentes más poderosos del mundo se jactan de su poderío bélico y de lo capaces que son de castigar con sus armas. Ayer mismo, en un discurso para todo el mundo, el presidente Obama reiteró que si bien es cierto, ha decidido esperar un poco más para lanzar un ataque sin cuartel contra Siria, puesto que le da a la diplomacia internacional una última oportunidad para pacificar este conflicto, eso no significa que sus misiles no siguen apuntando hacia sus objetivos, listos para actuar a su sola orden. Él confía en sus “carros de fuego y en sus corceles”.

siria fffPor otro lado, millones de inocentes que viven en Siria, no tiene en quién confiar. Por ejemplo “el rostro de Abdul Majid es un testamento de la brutalidad aleatoria de la guerra siria. El bebé de 14 meses se encontraba jugando en el corredor de su casa cuando fue aplastado por una bomba lanzada desde un avión de las fuerzas del gobierno”.[1] Que el niño esté vivo es un milagro absoluto. Sus mejillas están magulladas y marcadas por los perdigones, sus ojos están inyectados de sangre. Su madre y su hermana también resultaron heridas. Se cree que 14 personas murieron en una serie de ataques de las fuerzas oficialistas en Taftanaz el 5 de septiembre, fecha en que Abdul Majid fue herido. Abu Abdu, padre de Abdul, está enojado, esta triste, se siente solo, no confía en su presidente, ni en sus fuerzas militares, tampoco en los ejércitos extranjeros que prometen paz, él solo ve la indiferencia del resto del mundo frente a lo que sucede en Siria. Él tuvo que huir hace meses tras cuando su barrio fue bombardeado, pero volvió y dice esto al ver a su familia herida: “Cuando pensábamos que las cosas estaban mejorando volvimos a casa. Pero no esperábamos esto. Ahora vamos a dejar el pueblo de nuevo por unos días, aunque después tengamos que volver. ¿A dónde más debemos ir?”. Así cómo Abu Abdu, millones de sirios inocentes no saben qué hacer, no saben cuándo les llegará el turno de morir o ver a sus seres queridos desangrarse, pero lo peor de todo no saben en quién confiar.61873_N_21-08-13-19-56-00

Mi amigo (a), ¿tú sabes en quién confiar? Frente a los problemas, los temores o dificultades inesperadas, no hay nada mejor que confiar en alguien, o en el algo, porque esto significa tener una puerta de escape o un baúl de soluciones. Muchos poderosos confían en sus armas letales, otros en sus capacidades militares, algunos en sus inteligentes salidas, quizás otros en la fuerza de sus brazos, pero no hay personas más seguras, ni oportunidades más verdaderas que los que confían en Dios. Con razón, el guerrero rey David, experimentado en campos de batalla, escribió: “Éstos confían en sus carros de guerra, aquéllos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del SEÑOR nuestro Dios”, y todavía hace un contraste del resultado de los que confían en sus propias manos y los que se agarran de las manos de Dios: “Ellos son vencidos y caen, pero nosotros nos erguimos y de pie permanecemos”.[2]

HelpMe“El gran plan de misericordia puesto en marcha por el Señor desde el principio del tiempo, tiene como propósito que cada alma afligida confíe en su amor. Su seguridad en este momento, cuando la duda tortura su mente, no consiste en confiar en sus sentimientos, sino en el Dios viviente. Todo lo que le pide es que confíe en él, lo reconozca como su fiel Salvador, que la ama, y que le ha perdonado todas sus equivocaciones”.[3] Además, “los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantaron alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.[4] ¿En quién confías? 

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[2] Salmos 20: 8 NVI

[3] Cada día con Dios, 31 de octubre

[4] Isaías 40:31 R60

 

SIN HOGAR

“Miren que la hora viene, y ya está aquí, en que ustedes serán dispersados, y cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo.  Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo. Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (Juan 16.32–33 NVI)

siria 3De madrugada encendí el computador para escribir, y mientras revisaba las noticias mundiales, un primer plano de una web informativa me produjo mucho dolor. Allí una foto mostraba a miles de personas saliendo de sus casas. Padres con una mano llevando a sus hijos y en la otra un poco de equipaje, quizás lo que pudieron tomar antes de emprender la salida. Ellos, están saliendo apurados, tomando cualquier vía que los aleje de sus hogares, todo vale, a pie y en autos viejos. Este viaje no es de placer, ni ha sido planificado, no tiene fecha de retorno y lo peor, no tiene destino.  Me imagino a un pequeño niño preguntando a su padre y éste contestando impotente: “papito ¿por qué nos vamos? – hijito, vamos a salvar nuestras vidas. ¿De qué papito? – uhhh, la gente mala va a pelear hijo, se van a matar… uhhh, olvida todo campeón, todo va estar bien”, aunque ese padre sabe muy bien, que todo está mal, que no sabe que comerán más tarde o donde pasarán la noche. Estas personas, adultos, niños y ancianos van por los caminos polvorientos, dispersados, con poca esperanza, afligidos y sin paz.

Las personas a los que me estoy refiriendo, son los más de dos millones de sirios en condición de refugiados, que están escapando del conflicto civil de su país y de una guerra inminente con fuerzas extranjeras, y donde ellos no tienen la culpa. “Antonio Guterres, el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados, aseguró que Siria padece ‘una hemorragia’ en la que un promedio de cinco mil personas cruzan cada día las fronteras para escapar de la guerra civil. De acuerdo con las cifras de ACNUR,[1] sólo en los últimos siria 4doce meses han salido del territorio sirio más de 1.800.000 ciudadanos”.[2] De los casi dos millones de personas que han huido de Siria en los últimos meses, a través de las fronteras para escapar de la sangrienta batalla interna que envuelve al país, un millón son niños, según las últimas cifras de Naciones Unidas. Con razón las noticias dicen que “muchos de quienes se han visto obligados a abandonar sus hogares se han refugiado en los países vecinos, pero 130.000 de ellos viven ahora en el campo de refugiados de Zaatari, una ciudad improvisada que se ha levantado en una extensión de tres kilómetros cuadrados en medio del desolado desierto jordano. Se trata del segundo mayor campamento de refugiados -después de Dadaab en el este de Kenia- y se ha convertido en la cuarta ciudad más grande de Jordania. El campamento original se construyó en nueve días y abrió hace un año con unas 100 familias de refugiados. Ahora, recibe más de 2.000 nuevos residentes cada día. En el lugar, la mitad de la población del campamento es menor de 18 años”.[3] Niños y jóvenes, sin futuro, viviendo en incertidumbre y con el dolor marcado en sus vidas para siempre, como el testimonio de Sidra.

siriaSidra es una niñita de siete años, que llegó a Zaatari en febrero después de huir de su hogar en Deraa. Su hermano y su tío murieron en los combates y fue testigo de los interrogatorios a los que fue sometida su madre por las fuerzas gubernamentales. “Al día siguiente, mi familia comenzó a hacer planes para escapar de Siria porque era demasiado peligroso quedarse más tiempo”, dice. Mientras Sidra y su familia se preparaban para su salida, su casa fue bombardeada. “Salimos esa noche”, dice. “No tuvimos que llevar nada con nosotros, porque no quedó nada”.[4]

“Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará”,[5] dijo el apóstol Mateo, como una señal inequívoca del retorno inminente de Jesús, porque las preguntas con tanto dolor de pequeños niños, tiene que ser respondidas; la maldad debe ser enfrentada y el amor debe ser la base de las relaciones entre los seres humanos. Solamente la intervención de Dios puede solucionar problemas sin solución humana. Mientras tanto, el llamado es a resistir, a confiar que Dios tiene todo bajo control. Jesús sabía, que las horas finales de este mundo serían muy tensas, quizás más tensas de lo que sus amados discípulos pasarían. Ellos serían dispersados, ya no estarían juntos después de su partida, la familia unida que él había formado se dividiría. Con él había paz, sin él incertidumbre y temor.

Pero él debía dejar palabras claras, que mantuvieran expectantes y con esperanza a sus hijos amados. Les dijo que Él no estaría solo, porque su amado Padre lo sostendría, y esa protección estaría también al alcance de ellos. Y que a pesar de cualquier dolor, eso acabaría pronto porque, y en las misma palabras de Jesús: “En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”. Imagen8

Mi amigo (a), el dolor de muchas personas ha rebasado el límite de su resistencia, muchos caminan pensando que la muerte es lo mejor que les puede pasar, como en el caso de millones de personas en Siria, y en muchos lugares del mundo, sin esperanza, sin alegrías, sin fe. Quizás tu propia vida o la mía esté envuelta en problemas, y estos hacen que caminemos con la cabeza mirando el piso, sin ganas de ver lo que viene adelante. En medio de todos los conflictos, una cosa nos queda, confiar en que Dios lo tiene todo bajo control, entonces estas palabras serán la mejor música que nos harán sonreír seguros: “En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”. O vivimos con esperanza o seguimos nuestra caminata fúnebre. ¡Yo prefiero una caminata con alegría porque ya llego a mi hogar!

joe  firma 3

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

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