UN TRAJE ESPECIAL – 3

“Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.” (Efesios 6.18, NVI)

armaduraDios ha preparado a sus hijos y a su iglesia para enfrentar los ataques del enemigo, que con alevosía pretende que el virus del pecado destruya la creación de Dios. No obstante, el Señor no nos ha dejado sin la necesaria protección para combatir los ataques del enemigo y los virus del mal. No tenemos por qué temer los ataques de Satanás ni sus intentos por neutralizarnos. Cuando estamos firmes, revestidos de toda la armadura de Dios, se hace realidad la promesa de Jesús a Pedro: “Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella”. El cristiano con el traje de Dios bien puesto, no debe temer el ataque furioso del reino de la muerte, ni de su virus mortal, a menos que, no considere el hecho que todo traje necesita un cuidado constante para evitar su deterioro y seguir todas las indicaciones para su correcto uso.

El seguidor de Jesús que no considere el hecho que todo traje necesita un cuidado constante para evitar su deterioro, entonces no aprovechará completamente las virtudes de su traje, algunas veces ni se dará cuenta el valor de mantenerlo totalmente operativo y esto lo llevará a considerar que no es necesario. Por eso, el apóstol Pablo exhorta: “Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos”, en palabras que se adecuen al contexto de lo que venimos enseñando sería: “Cuiden sus trajes constantemente, y esto se logra cuando aprendemos a vivir en oración”.Kneeling

La oración constante, es el cuidado que necesita el traje de Cristo para que se mantenga en perfectas condiciones y pueda cumplir eficientemente su tarea de protección contra los ataques del enemigo y su intento por hacer que el pecado se desarrolle hasta producir la mayor destrucción. “La fuerza adquirida por la oración a Dios nos preparará para nuestros deberes cotidianos. Las tentaciones a que estamos diariamente expuestos hacen de la oración una necesidad. Con el fin de ser mantenidos por el poder de Dios mediante la fe, los deseos de la mente debieran ascender continuamente en oración silenciosa. Cuando estamos rodeados por influencias destinadas a apartarnos de Dios, nuestras peticiones de ayuda y fuerza deben UN  TRser incansables”.[1]

Entonces, no basta tener el traje de Cristo, es imperativo tenerlo en óptimas condiciones. El cristiano que ora día a día, de rodillas en el rincón más íntimo de su hogar, o caminando mientras desarrolla sus actividades diarias, y mientras lo hace, va recordando a sus compañeros de fe, e inclusive a aquellos que le hacen escarnio, entonces le va sacando brillo a su traje, va conservando cada una de sus partes, y alcanza su potencial más alto. En esas condiciones, el enemigo no puede prevalecer, el virus no tiene como desarrollarse. A esto se añade que, estar con el traje en perfectas condiciones, es tener buena salud espiritual, y el cuerpo sano está alerta, nada lo sorprende ni lo toma desprevenido.

Mi aprecido(a) compañero(a) de fe, por su Espíritu Santo, Dios nos ha dado el cinturón, la coraza, el calzado, el escudo, el casco y la espada, es decir, todos los elementos necesarios para entrar en combate con una victoria asegurada. Si a todo esto agregamos la disposición de estar orando “en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos” y nos mantenemos alerta y perseveramos en oración por todos los santos, Satanás no puede esperar otra cosa que la retirada. Él no puede contra la verdad, la justicia, el evangelio de la paz, la fe, la salvación y la Palabra que Dios nos ha dado en Cristo.

orando en EE_EEPor eso, vayamos al rincón más privado de nuestro hogar, a solas, supliquemos a Dios: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu”.[2] “Tengan fervor y sinceridad. La oración ferviente es muy eficaz. Como Jacob, luchen en oración. Agonicen. En el huerto Jesús transpiró grandes gotas de sangre; deben hacer un esfuerzo. No abandonen su cámara hasta que se sientan fuertes en Dios; luego velen y, mientras velan y oran, podrán dominar los pecados que les asedian, y la gracia de Dios podrá manifestarse en ustedes; y lo hará”.[3]

¡Necesito orar más… y con más fuerza!… ¿Y tú? 

joe  firma 2

 

Desde mi rincón de poder…y un poquito antes del retorno de Cristo…

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[1] Elena G. de White, Mensajes para los jóvenes, ed. Aldo D. Orrego, Cuarta edición. (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009), 144.

[2] Salmo 51.10, NVI

[3]Elena G. de White, Mensajes para los jóvenes, ed. Aldo D. Orrego, Cuarta edición. (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009), 77.

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