PARECE RICO, PERO ES POBRE

Dices: “Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada”; pero no te das cuenta de cuán infeliz y miserable, pobre, ciego y desnudo eres tú.” (Apocalipsis 3.17, NVI)

no vale 2Es sorprendente saber que un habitante del país africano de Zimbabue, puede tener en su casa 175.000 billones de dólares zimbabuenses (175.000.000.000.000.000), y con eso apenas comprar unas cinco papayas, y seguir siendo pobre. Esto, porque tomando como referencia el dólar americano, esos millones de millones solamente equivalen a US$5.[1]

Esto se debe a la severa inflación[2] que está atravesando ese país. Para tener una idea clara, a fines de 2008, la inflación anual ya había alcanzado 231.000.000%, de tal forma que las pensiones, salarios e inversiones ya no valían nada. Muchas escuelas y hospitales cerraron y al menos uno de cada ocho habitantes del país se quedó sin trabajo.no vale

Asimismo, esta hiperinflación había hecho que los precios de los productos cambiaran varias veces al día, provocando una severa escasez de productos básicos y obligando a los zimbabuenses a usar carretillas para llevar su dinero al mercado. Para ese entonces, el billete de más alta denominación era el de un billón de dólares de Zimbabue.

Esta situación peculiar de la economía zimbabuense, me hizo pensar en la condición actual de los seguidores de Cristo, según lo predice el mensaje a la iglesia de Laodicea en el libro de Apocalipsis, se creen ricos y que no les falta nada. Con la gran diferencia, que los zimbabuenses pueden tener mucho dinero en papel, pero saben que son pobres, en cambio el cristiano laodicense no tiene nada, y piensa que es rico, por eso el Amén, el testigo fiel y veraz, el soberano de la creación de Dios dice: “Conozco tus obras… Dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada’; pero no te das cuenta de cuán infeliz y miserable, pobre, ciego y desnudo eres tú”.

Lo interesante y revelador, a parte de la pobreza en la cual vive el laodicense, es que en el mapa profético, nosotros pertenecemos a la iglesia Laodicea, y estamos propensos a reflejar sus más críticas características.

ApocalipsisEl creerse rico, el pensar que nada le falta, no refleja más que su triste pobreza y su alejamiento de la realidad, es decir, el orgullo, la soberbia y al insensibilidad espiritual son sus principales características. Elena de White, ya vivía los inicios de una iglesia de apariencias, de pobreza espiritual: “Mientras últimamente he estado mirando en derredor para encontrar a los humildes discípulos del manso y humilde Jesús, he sentido mucha preocupación. Muchos de los que profesan esperar la pronta venida de Cristo se están conformando con este mundo y buscan más fervorosamente los aplausos en derredor suyo que la aprobación de Dios. Son fríos y formalistas, como las iglesias nominales de las cuales se separaron hace poco. Las palabras dirigidas a la iglesia de Laodicea describen perfectamente su condición actual”.[3]

Con razón, tú y yo podemos ser cristianos que decimos ser seguidores de Jesús, pero no lo seguimos, ni hacemos su voluntad, ni nos regimos a sus principios. Nuestro trabajo, nuestros planes personales, nuestras preocupaciones, nuestros sueños y fracasos copan nuestra agenda y no dan lugar a un  tiempo dedicado a la comunión con Dios, a la familia y al trabajo en la iglesia. Corremos para llegar a tiempo a nuestra oficina o centro de labores, pero no nos importa el horario de las actividades de la iglesia; organizamos reuniones seculares para tratar la problemática de nuestras inversiones, pero no nos reunimos con la familia a adorar a Dios y entregarle nuestros problemas; podemos hablar tantas cosas a tanta gente, pero no hablamos del amor de Dios y de su pronto retorno; nos jactamos de pertenecer a una gran iglesia, y lo templos cada sábado albergan a menos miembros; sabemos que tenemos una misión, pero eso no pasa de un pensamiento. Y nos repetimos cada día: “somos ricos”.

Quizás podríamos entender que no somos ricos, cuando nos jactamos de que casi somos 20 millones de cristianos adventistas,[4] sin reparar que son más de 6000 millones de habitantes que no saben que existe un pueblo de Dios. Ganamos algunos miembros, perdemos más.1_1232243700_en-la-cima-xxx

Mi apreciado(a) compañero(a) de fe, si bien es cierto, que estamos propensos a transitar por la senda tibia de una iglesia laodicense, la decisión de hacer la diferencia y empezar el cambio en nuestras congregaciones radica en nosotros, porque la invitación del Testigo fiel está intacta y es para este tiempo: “Por eso te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista”.[5] White refuerza este llamado: “No dejen transcurrir ni un día más sin confesar vuestra negligencia a vuestros hijos. Díganles que ahora han decidido hacer la obra que Dios les ha asignado. Pídanles que emprendan con ustedes esa reforma. Hagan esfuerzos diligentes para redimir lo pasado. No permanezcan por más tiempo en el estado de la iglesia de Laodicea. En el nombre del Señor, suplico a cada familia que enarbole su verdadero estandarte. Reformen la iglesia que tienen en su hogar”.[6]

Estamos en la hora exacta para cambiar el rumbo de nuestra experiencia cristiana, los tiempos en que vivimos hacen que este cambio sea más urgente, y el camino es este: “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete”.[7]///////.

joe  firma 2

Desde mi rincón de poder… un poquito antes del retorno de Jesús…

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_________________________________

[1]http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150612_economia_zimbabue_billetes_hiperinflacion_aw

[2]Proceso económico provocado por el desequilibrio existente entre la producción y la demanda; causa una subida continuada de los precios de la mayor parte de los productos y servicios, y una pérdida del valor del dinero para poder adquirirlos o hacer uso de ellos.

[3]Elena G. de White, Primeros escritos, Primera edición. (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009), 107.

[4]http://www.adventistas.org/es/institucional/los-adventistas/adventistas-en-el-mundo/

[5]Apocalipsis 3.18 NVI

[6]Elena G. de White, Consejos para la iglesia: Un manual de creencias doctrinales y vida cristiana, ed. Aldo D. Orrego, trans. David P. Gullón, Segunda edición. (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2007), 180.

[7]Apocalipsis 3.19 NVI

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Carlos dice:

    Gracias por los temas, que el Señor les siga colmando de sabiduría y siga compartiendo la verdad. QDTB. Atentamente: HUA-FER

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