FELICES… sube a la montaña

“Y consideré más felices a los que ya han muerto que a los que aún viven…” (Eclesiastés 4:2)

Hace unos días atrás recibí un mensaje, era la respuesta a una solicitud que le había hecho a un amigo y maestro que admiro. Mi pedido fue que lea un nuevo libro que estoy publicando y que si le parecía una buena respuesta para los que buscan la felicidad, entonces que me escriba una recomendación.

Este ministro argentino, empezó su mensaje con las siguientes palabras: “Todo ser humano desea ser feliz; el rico y el pobre; el que roba y el que es honesto; el que cuida su salud y el que usa drogas; el que se casa y el que decide quedar soltero; el que es fiel y el que adultera… en fin, todos estamos en la búsqueda de la felicidad”.

Y es verdad, porque desde que el hombre pobló la Tierra, ha tenido el deseo de ser feliz, o en todo caso, entenderla a plenitud o valerse de ella. Al rastrear la historia podemos encontrar algunos ejemplos sobre el empeño de los seres humanos en adquirir la felicidad. 

Los griegos, empezaron a enseñar y escribir sobre la felicidad. Ellos la llamaban eudaimonía[1]y la entendían como “el bien supremo del ser humano, dando por asentado que no era posible alcanzar perfectamente dicho bien en este mundo”.[2] Asimismo, acerca del contenido de la felicidad, discutían si era el placer, las riquezas, la virtud o el conocimiento, y si era un regalo de los dioses o fruto del esfuerzo personal. Para “Aristóteles la virtud moral era esencial para la verdadera felicidad”.[3]

El imperio azteca, se abocó a entender y poseer la felicidad. El famoso Códice Florentino,[4]devela que los aztecas no creían que tener una buena vida y ser feliz estaban asociados, algo que puede resultar extraño dada la tradición filosófica de Occidente. Ellos creían que por más bueno, talentoso o inteligente que fueras, podrían pasarte cosas malas. O incluso podrías equivocarte, resbalarte y caer. Por eso, antes que buscar deliberadamente una felicidad que, en el mejor de los casos, sería pasajera y azarosa, el objetivo para los aztecas era llevar una vida digna de ser vivida. Y a ese estado, una vida digna de ser vivida, la llamaban: neltiliztli.

En épocas mas recientes, personajes como Albert Einstein, también intentaron entender y explicar la felicidad. El científico escribió sus impresiones de la sociedad japonesa[5] en su diario personal, uno de ellos en referencia a la felicidad. Allí cuenta que se encontraba en su habitación en el Hotel Imperial de Tokio, cuando un mensajero llamó a su puerta. Tenía un paquete para él. Tras recibirlo, Einstein se dio cuenta de que no tenía dinero para darle una propina. Lo que hizo fue pedirle que esperara y agarró dos hojitas con el membrete del hotel y una pluma. En la primera hoja escribió: “Una vida humilde y tranquila trae más felicidad que la persecución del éxito y la constante inquietud que implica”. En la segunda: “Donde hay una voluntad, hay un camino”. Las firmó y entregó al mensajero que le recibió de muy buena gana. Muchos años después, en octubre de 2017, una casa de subastas de Jerusalén las vendió por US$1.560.000, con el rótulo de: “La teoría de la felicidad de Einstein”.[6]

Actualmente, las ganas de ser feliz no ha menguado, tanto así que han hecho ciencia de ella, porque ahora los científicos miden la felicidad. Hanke, que es profesor de economía aplicada de la Universidad de John Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos, elabora el índice anual de los países más infelices (Misery Index, en inglés).[7]El índice fue creado por el economista estadounidense Art Okum en la década de 1960, con los años, el indicador fue pasando de manos y sufriendo modificaciones hasta llegar a la actual versión con cambios hechos por Hanke. El resultado mas actual fue publicado en marzo del año pasado y ubica a Venezuela, Argentina e Irán como los tres países mas infelices del mundo. No obstante, en uno de los extremos del indicador está Tailandia, como el país más feliz.[8]

Quizás toda esta información no tenga nada que ver con tu búsqueda de la felicidad, pero definitivamente tú y yo estamos tras ella, nacimos con esa tendencia, es natural querer ser feliz. Por eso te pregunto: ¿cómo va tu búsqueda de felicidad? ¿la encontraste? ¿sabes con claridad de que se trata? ¿eres feliz?, o ni te has puesto a pensar en ella, ni sabes en realidad lo que significa, la imaginas, das por sentado que la entiendes, puedes olerlo pero no sabes de donde viene.

Sin lugar a dudas, la felicidad es un asunto tan complejo, aunque parece tan sencillo, y no tiene que ver simplemente con conquistas o posesiones, ni con emociones y sentimientos, por eso el rey Salomón escribió: “Y consideré más felices a los que ya han muerto que a los que aún viven…”. Porque es tan difícil ser feliz en esta vida, que figurativamente hasta los muertos son mas felices que los vivos, que no la entienden, no la encuentran, no saben que es, aún así se repitan o finjan que son muy felices, porque la felicidad no es asunto para cualquiera.

Con todo esto, mi apreciado(a) compañero(a) de existencia, ¿es posible ser feliz? ¿podemos entender y obtener la felicidad? Te voy a decir una buena noticia: Definitivamente ¡si!, pero la felicidad verdadera, la que aprueba el Cielo, que no se  acaba, ni se actualiza, y en su versión completa. Esa felicidad verdadera, está disponible para ti y para mí, para la gente que amas y para los que amo. 

Pero en este punto, esta pregunta es natural: ¿cómo encuentro y experimento la felicidad? Por eso escribí: “FELICES, sube a la montaña”, porque deseo que seas feliz y tu familia también. Espero que este libro llegue a tus manos, cada párrafo fue escrito con todo el amor cristiano, porque tú y yo hemos nacido para ser verdaderamente felices./////////.

Pr. Joe Saavedra

Desde mi rincón de poder… un poquito antes del retorno de Jesús…

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[1]Término griego de felicidad.  

[2]Francisco Lacueva, Diccionario teológico ilustrado (Tarrasa, Barcelona: Clie, 2001), 289.

[3]Ibid. 

[4]Es una recopilación de conocimientos de los aztecas realizada por el misionero franciscano español Bernardino de Sahagún.

[5]Albert Einstein visitó Japón por primera vez, el 17 de noviembre de 1922.  

[6]https://www.bbc.com/mundo/noticias-44894404

[7]https://www.bbc.com/mundo/noticias-47795033 

[8]Ibid. 

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