QUE IMPORTA EL AÑO… SOLO ¡ALÉGRENSE!

“Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada…” (Filipenses 4:4)

En algunas horas el 2019 pasa a la historia y un nuevo año tomará su lugar. Quizás ya tengas el plan perfecto o tengas  preparado los festejos para despedirlo y darle la bienvenida a uno nuevo.

No obstante, si estás pensando que con el final de 2019 también se termina una década, puede que tengas que hacer las cuentas de nuevo, al menos lingüística y matemáticamente hablando. Esta es una confusión que inundó las redes sociales este mes y que incluso llevó a la Real Academia Española (RAE) a salir a aclararlo.[1]

Todo este debate empezó, cuando a principios de diciembre, un usuario en Twitter preguntó a la RAE si la próxima década empieza el 1 de enero de 2020 o de 2021. La Academia respondió que la nueva década empezará en 2021 porque “cada década comienza en un año acabado en 1 y termina en un año acabado en 0. Así, la primera década del siglo XXI es la que va de 2001 a 2010; la segunda, de 2011 a 2020, etc.”.[2]

Esta respuesta causó polémica y malestar  en algunas personas,  al punto que varios usuarios lanzaron esta pregunta, que tal vez sea la tuya: ¿Entonces todo el mundo erró al celebrar el nuevo milenio en 2000?”, parece que sí.

La explicación de la RAE coincide con la de las matemáticas: “La década no empieza con el año 0. Se empieza a contar desde el año 1″, porque “si contamos para atrás, tenemos el -1, con lo cual nos saltamos el año 0. Al saltarnos el año 0, si contamos 10, vamos del 1 al 10, no del 1 al 9. Entonces una década termina en el 10. Y la segunda década es del año 11 al 20”.[3]

Finalmente, si ya te mareaste por lo números como yo, y si la nueva década no empieza con el nuevo año que se aproxima, poco importa en estas horas finales del 2019, porque la realidad es que un año acaba y otro empieza. Lo que te viene a la mano es uno nuevo, el 2019 se va extinguiendo, por lo tanto, el mayor secreto para empezar un buen año y hacerlo el más feliz de tu vida, es dejar que todas las malas experiencias se extingan con el viejo. Para este cometido, quizás estos 4 consejos puedan serte útiles:

(1) Evalúa: Mi abuela, tenía una frase en los labios cada vez que alguno de sus hijos o nietos cometía un error: “El burro patea una vez, si te patea por segunda, tú eres el burro”. Con esta frase he asumido todos mis errores, y he podido levantar cabeza en los momentos más oscuros de mi efímera existencia; por eso cada vez que mis hijos comenten un error, les repito esta frase, pensado en la lección del burro: “Todos tienen derecho a equivocarse, pero también el deber de aprender”. Por eso, para que “el burro te patee solo una vez” y asumas el “deber de aprender”, no cierres los ojos a tus errores, ni trates velozmente de guardar tus desaciertos en el baúl oscuro de tus malos recuerdos, sino enfréntalos, y respóndete estas tres preguntas: ¿Por qué me equivoqué?, ¿qué puedo hacer para revertirlo?, ¿qué debo aprender de esta experiencia amarga? Si te contestas con honestidad y sin vergüenza, no serás un “burro”.

(2) Perdona y pide perdón: Ya he caminado un buen trecho de mi vida y me he dado cuenta que existen dos tipos de personas: (1) Los que ofenden y quieren tu mal a propósito, y los que (2) ofenden y te hacen pasar un mal rato sin querer, como decía el famoso Chavo del 8, “fue sin querer queriendo”. Y la pregunta natural es: ¿Y cómo los diferencio? Jesús te responde: “Por sus frutos los vas a conocer”.

Por los primeros no dejes de orar, Dios también puede tocar sus corazones y transformarlos en personas de bien y de amor. Pero no te acerques mucho antes de ver un real cambio, puedes salir lastimado nuevamente. Pero perdónalos, son criaturas de la creación que viven anesteciados con su maldad y quizás ni cuentan se den de lo que están haciendo. Recuerda, el perdón es una medicina con mayor eficacia en el que perdona.

Por el segundo tipo de ofensores, ten misericordia, y antes de que te sientes a disfrutar de tu bendecida cena, bendice y bendícete con el perdón. No te demores en abordarlos, y decirles que te perdonen porque estabas guardando un dolor por lo que te hicieron y que quieres empezar un nuevo año en paz. Te aseguro que las personas de este segundo grupo, te van abrazar, van agradecerte y te van a pedir perdón, porque los de corazón humilde, aunque se equivocan también tienen la capacidad de reconocer el error y pedir perdón. Nunca olvides que todos somos seres humanos falibles y podemos cometer errores.

(3) Toma impulso: No hay nada mejor en una caminata larga, que parar un momento, tomar un buen sorbo de agua, descansar unos minutos, respirar profundamente y seguir el trayecto. Esta corta parada te dará un impulso nuevo.

Es natural cansarse, es normal desanimarse, es humano sentirse triste. Las presiones, las equivocaciones y los deberes de la vida agotan, desaniman y entristecen. Te aseguro, que llegarás a esa condición y a sus extremos, si no dosificas las fuerzas. La mejor manera de no quedarte fundido en el trayecto de tu existencia, es parar un momento, respirar profundamente y encontrarte contigo mismo, mejor si es a solas.

Aprovecha estas horas de fiesta para detenerte completamente un momento, y mientras el mundo grite y se alborote, tú busca un lugar de silencio y paz. Tal vez, ese celular que llevas en la mano no ha parado de sonar y brillar durante todo el año, y con él, el estrés y la adrenalina han tomado tu cuerpo, apágalo un instante, el mundo no va a colapsar si dejas de estar conectado. Tal vez, te has pasado todo el año escuchando la voz y la risa de la gente que te rodea, es hora de silenciarlos y escuchar tu propia voz, tú tienes mucho que decirte a ti mismo.

Entonces, puesto que todavía tienes un largo camino por delante, detente un momento, respira profundamente, toma impulso y continúa tu trayecto. Recuerda que no necesariamente llega a la meta el que sale primero.

(4) Inténtalo una vez más: Alguien me preguntó alguna vez esto: “Ya lo voy intentando varias veces ¿cuándo lo voy a lograr?”. Con el tiempo he podido dar con la respuesta correcta: “Quizás en el próximo intento, vaya e inténtelo de nuevo”. 

El desánimo y el espíritu de rendición son los gusanos que devoran y pudren las grandes hazañas. Si este año no lograste esa meta que sabes que puedes alcanzarlo, y tal vez haya sido tu intento mil, no te desanimes ni te rindas, este nuevo año puede ser el intento mil uno, con la gran posibilidad que sea el último. Acaso no dijo el célebre médico cirujano sudafricano Christiaan N. Barnard: “La batalla de la vida no siempre la gana el hombre más fuerte, o el más ligero, porque, tarde o temprano, el hombre que gana es el que cree poder hacerlo”.

Mis amigos(as), todo lo que escribí no lo hice como mera teoría, es práctica en mi propia vida, y en la vida de mi familia, este año no ha sido fácil para nosotros, que si no fuera por la gracia de Dios, no estaría ni con fuerza ni con alegría escribiendo todo esto, por eso, mi deseo final para ustedes antes de cerrar este año es: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada…”./////////////.

¡Feliz nuevo año!… Con amor cristiano

Evelyn, Joe, Jeremot, Fares y Rubí

Desde nuestro rincón de poder… un poquito antes del retorno de Jesús…

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[1]https://www.bbc.com/mundo/noticias-50816968 

[2]Ibid. 

[3]Ibid. 

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