URBI ET ORBI

“—Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse”. (Hechos 1:11)

¿Quieres dar la vuelta al mundo en un avión de lujo?

Es innegable que el mundo pasa por tiempos difíciles mientras el covid-19 continúa propagándose.  Este virus que tiene aproximadamente 90 días en la tierra, ya ha contagiado a más de 542 000 personas y ha quitado la vida a 24 363 hasta el momento que escribo esto. Estas infecciones y muertes que aumenta día a día, han llevado a ciudades e incluso países a ponerse en cuarentena y millones de personas se ven obligadas a aislarse. Asimismo, la incertidumbre del futuro está empujando a la población mundial a un estado de miedo y desesperación colectiva.

Sin embargo, en medio de esta crisis y noticias desalentadoras, hay por los menos 6[1] razones para levantar la cabeza y llenarnos de esperanza. La sexta tiene que ver específicamente con los seguidores de Jesús, y no solamente es una buena noticia, sino que es necesaria e urgente. Veamos

1. Menos contaminación:

A medida que los países entran en cuarentena por el virus, se están registrando caídas significativas en los niveles de contaminación. Tanto China como el norte de Italia mostraron importantes derrumbes en los niveles de dióxido de nitrógeno, un gas tóxico que contamina el aire gravemente, en medio de una actividad industrial. En Nueva York el monóxido de carbono -principalmente producido por los autos- se redujo en casi un 50% en comparación con el año pasado en esa ciudad estadounidense. Y con las aerolíneas que cancelan vuelos en masa y millones de personas que trabajan desde sus casas, se espera que la tendencia siga este camino descendente.

2. Rios y canales se están limpiando:

Como en el caso de Venecia, Italia, los residentes notaron una gran mejora en la calidad del agua de los famosos canales que atraviesan la ciudad. Los canales del popular destino turístico en el norte de Italia están vacíos en medio del brote, lo que ha permitido que los sedimentos se acumulen en el fondo de los canales. El agua que generalmente es turbia se ha vuelto tan clara que incluso se pueden ver peces

3. Actos de bondad:

Circulan muchas historias de compras desenfrenadas y peleas por papel higiénico y latas, pero el virus también ha estimulado actos de bondad en todo el mundo. Por ejemplo, dos neoyorquinos reunieron a 1.300 voluntarios en 72 horas para entregar alimentos y medicamentos a personas mayores y vulnerables en la ciudad. También Facebook dijo que cientos de miles de personas en Reino Unido se unieron a grupos de apoyo locales creados para combatir el virus, mientras que grupos similares se formaron en Canadá. Asimismo, mucha gente también donó dinero, compartió recetas e ideas de ejercicios, envió mensajes alentadores a personas mayores que se autoaislaron y transformó negocios en centros de distribución de alimentos.

4. Un frente unido:

Entre el trabajo agitado y la vida hogareña, ya era común estar desconectados con los que nos rodean. Pero como el virus ha afectado a todos, esto ha unido a muchas comunidades de todo el mundo. Por ejemplo, en Italia, donde existe una cuarentena total en el país, las personas salieron a sus balcones para cantar canciones que levantan el espíritu. En el sur de España, un profesor de gimnasia, dirigió una clase de ejercicios desde un techo bajo en el medio de un complejo de apartamentos a la que los residentes aislados se sumaron desde sus balcones. Por otro lado, muchas personas han aprovechado la oportunidad para reconectar con amigos y seres queridos por teléfono o videollamadas, asimismo las personas en el mundo están resaltado la importancia del personal sanitario y otras personas que realizan servicios clave.

5. Un auge de la creatividad:

Mientras millones de personas están aisladas, muchas están aprovechando la oportunidad para ser creativas. Usuarios de las redes sociales han compartido detalles de sus nuevos pasatiempos, como leer, hornear, tejer y pintar. Por ejemplo, la Biblioteca Pública de Washington DC ofrece un club de lectura virtual, mientras que el chef italiano con estrella Michelin Massimo Bottura lanzó una serie de Instagram llamada Kitchen Quarantine (Cocina de cuarentena) en la que enseña recetas básicas para los que están atrapados en casa. Por otro lado, un maestro de arte en el estado estadounidense de Tennessee compartió clases en vivo para niños que no asisten a la escuela, inspirándolos a ser creativos en casa. Asimismo, aunque muchos espacios públicos están cerrados, los fanáticos del arte han aprovechado al máximo los recorridos virtuales ofrecidos por las galerías más grandes del mundo, observando las famosas pinturas del Louvre en París y las esculturas clásicas del museo del Vaticano desde sus salas de estar en casa.

6. Tenemos la mejor y mayor oportunidad:

Durante estos últimos días, diversos líderes del planeta han llamado a orar y meditar por los sucesos que estamos pasando y los que se vienen. Congresos de muchos países están eligiendo un día nacional de la oración. Ayer Francisco, el líder católico, en medio de una plaza vacía, pero frente a los ojos de millones de personas, dio su bendición Urbi et Orbi, porque en las ciudades y en el mundo hay un despertar religioso, ya sea por verdadera convicción, por miedo al futuro o por curiosidad.

Quiere decir, que este virus nos está poniendo el mejor background o nos ha acondicionado el mejor momento para decirle a las ciudades y al mundo que los sucesos que vivimos son el cumplimiento de las profecías, que son principios de dolores, pero que todo esto tiene su culminación en la segunda venida de Cristo.

Hace unos dos mil años atrás, Jesús después de su resurrección, estuvo 40 días con sus discípulos dándoles las instrucciones finales para la misión que tendrían que cumplir, cuyo evento final sería la destrucción del pecado y toda obra humana que existe por su influencia, y esto, cuando Él retorne por segunda vez. Quizás esta última parte, no les quedó del todo resuelta a sus discípulos, porque el mismo momento en que Jesús ascendía a los cielos a la vista de ellos, dos ángeles aparecieron e interrumpieron su asombro e incertidumbre con esta pregunta: ¿por qué están mirando al cielo?


Parece una pregunta redundante, si miraban al cielo era porque su maestro se iba, no obstante la pregunta era misional, tenía un objetivo misionero. La interrogante iba como lección final para la obra que los leales seguidores de Jesús debían cumplir. Llegará un momento, en que nuestra mirada al cielo, debe ser para reavivar nuestro amor incondicional por Dios y nuestro compromiso misionero. Porque hay un mundo, obligado a la oscuridad del pecado, que necesita conocer que todas las obras humanas se acabarán, para dar paso a una nueva era de paz, justicia y prosperidad, bajo el liderazgo de Jesús y sus principios eternos.

Y la mejor y mayor oportunidad de cumplir nuestra misión es hoy. El mensaje final urbi et orbi no encuentra mejor momento que este, porque la humanidad está sensible y preparada para recibir la verdad restauradora de su Palabra y lo que sucederá en un futuro cercano. El día es hoy, porque “cuando comiencen a suceder estas cosas, cobremos ánimo y levantemos la cabeza, porque se acerca nuestra redención”,[2] y en sabias palabras populares: “a río revuelto ganancia de pescadores”. El río está revuelto, no desaprovechemos la pesca.

Mi apreciado(a) compañero(a) de fe, si estás mirando al cielo para llenarte de valor misionero y reafirmar tu compromiso con Dios, está muy bien. Sin embargo, si estás mirando al cielo sin saber que hacer, paralizado por los últimos eventos, perdiendo el tiempo o esperando que pase todo, escucha el mensaje de los agentes del cielo, el mismo mensaje que escucharon los discípulos mientras tenían la mirada en la nubes: “Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse”.  

¿Lo leíste, lo escuchaste? Reacciona, el tiempo es hoy. ¿Qué vas a hacer?, busca la mejor manera de decirle a urbi et orbi que Cristo viene pronto. Las redes sociales, actos de bondad y labores sociales con propósitos misioneros, tu trabajo, tu influencia, pueden ser los canales para llegar hasta el último rincón del planeta con el mensaje de salvación.

No dejemos que la oportunidad, quizás la última, se pase de largo o falsos cristos se apoderen de la fe y la esperanza de millones de personas en las ciudades y en el mundo, porque urbi et orbi hay miradas perdidas para todas partes sin saber que pasará mañana. ¿Qué piensas… qué vas a hacer?//////////.

Pr. Joe Saavedra

Desde mi rincón de poder… un poquito antes del retorno de Jesús…

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[1]Las 5 primeras fueron desarrolladas de https://www.bbc.com/mundo/noticias-51986136

[2]Lucas 21:28

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