¿DÓNDE ESTÁ TU CONFIANZA?

Ezequías puso su confianza en el SEÑOR, Dios de Israel. No hubo otro como él entre todos los reyes de Judá, ni antes ni después. (2 Reyes 18:5 NVI)

HelpMe2La historia nos cuenta que Royal Mail Steamship Titanic o “Buque Correo Real”, fue un transatlántico, que fue construido para dominar el negocio de los viajes transoceánicos a principios del siglo XX. Para esto, “el Titanic se diseñó usando algunas de las más avanzadas tecnologías disponibles en aquel tiempo, tales como mamparos herméticos que dividían el casco en 17 secciones independientes y que podían mantenerlo a flote en caso de rotura de una parte del casco; iba dotado de telegrafía, un nuevo diseño de hélice de tres palas y las instalaciones de primera clase no resistían comparación con otros buques en cuanto a lujo se refiere. Cumplía con todas las normas de seguridad exigidas por la legislación británica y norteamericana”. Además, “para su tiempo, el Titanic no tenía un rival igual en lujo y elegancia. La White Star Line ofreció una piscina interior, un gimnasio, una cancha de squash, un baño turco, una biblioteca, una sala de recepción, entre otras amenidades (para uso exclusivo de primera clase). Los camarotes estándar de primera clase fueron adornados con revestimientos de madera blancos, muebles costosos y otras decoraciones elegantes. Contaban solamente con baños compartidos que disponían de agua caliente y fría. Se contaba además con estufas eléctricas”.[1] Asimismo, el barco iba a ser comandado por el veterano capitán Edward John Smith, el más experimentado y prestigioso de la White Star Line, quien previamente al viaje expresó que éste iba a ser su último mando antes de jubilarse, porque deseaba estar más tiempo con su esposa y su hija. Smith, también había comentado para una revista de la época que: “No puedo concebir que algo pueda hundir a los barcos de hoy, la construcción moderna va mucho más allá que esto”. Es decir, por donde se le mirase, el Titanic, era un súper barco, a la empresa auspiciadora no se le pasó un mínimo detalle, este barco aparentemente era “invencible” cómo lo dijeron los dueños de la empresa, y muchas personas confiaron en ella.

El día del  viaje inaugural fue programado para 10 de abril de 1912 y los preparativos de la partida fueron hechas con mucha anticipación, porque nada podía fallar, este iba a ser el mejor de viaje de la época. La expectativa y la publicidad, dieron sus frutos, porque una semana antes, los boletos prácticamente se habían agotado, solo quedaban unas pocas de la clase C. Entre sus pasajeros estaban algunas de las personas más ricas del mundo, además de cientos de inmigrantes irlandeses, británicos y escandinavos que iban en busca de una mejor vida en Norteamérica. En resumen, más de 2 mil personas habían asegurado su viaje y puesto su confianza en este trasatlántico.

Cuentan los periódicos de la época, que cuando llegó el día en el que el Titanic debía zarpar desde el puerto de Southampton, la gente estaba tan emocionada que algunos decían que todo parecía un sueño, había un ambiente fiesta y de seguridad. Todos confiaban en el barco y su tripulación, cómo un hombre rico de la época, que sacó todo su dinero del banco y en varios baúles hizo que lo llevarán a su habitación del barco. Cuando le preguntaron por qué hacía eso, él contestó con gracia: “mi dinero va a estar más seguro aquí que en el banco”. Finalmente, entre fiesta, jolgorio y relajo, se dio la partida de la nave, aunque la verdad fue que, 5 días después, este súper barco se hundió en la madrugada del 14 al 15 de abril de 1912 durante su viaje inaugural. El hundimiento del Titanic causó la muerte de 1514 personas de las 2223 que iban a bordo, lo que lo convierte en uno de los mayores naufragios de la historia ocurridos en tiempo de paz.

Y tú mi amigo ¿en quién confías?, ¿en quién o en qué haz depositado tu seguridad?, ¿qué situación te da calma? ¿Sabes?, uno de los más exitosos reyes de Judá, también quiso vivir seguro y se apoyó en el verdaderamente “indestructible”, en Él que se cumplen todos los patrones de seguridad y “confort”, Jehová de los Ejércitos es su nombre. La Biblia  dice que Ezequías “puso su confianza en el SEÑOR, Dios de Israel”, y Él no le defraudó.

El que confía en Dios y pone su seguridad en Él, con certeza podrá dormir plácidamente, aunque la tormenta sea implacable, y es dichoso porque “pone su confianza en el SEÑOR y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos”,[2]  ni a objetos creados por humanos, porque los que se apoyan en cosas pasajeras y mortales, vivirán con una esperanza frágil, cómo querer balancearse en un columpio de paja, cómo dijo Job: “Muy débiles son sus esperanzas; han puesto su confianza en una telaraña”.[3]

Mi amigo (a) cuanto más nos adentramos en los eventos finales, la condición del mundo se torna más insegura y peligrosa, y los frágiles humanos inventan tantas cosas para ofrecer seguridad, con razón la frase “paz y seguridad” que proviene del hombre, es a la verdad “caos e inseguridad”. Por eso hagamos lo que hacía David en los tiempos de angustia: “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza”,[4] porque Dios no defrauda ni abandona. Mi amigo (a) confía en el Señor, porque “esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye”.[5]

“Hay ocasiones en que la vida cristiana Parece rodeada de peligros y el deber parece difícil de cumplir. La imaginación se figura que le espera una ruina inminente al frente, y detrás, la esclavitud y la muerte. Sin embargo, la voz de Dios habla claramente por sobre todos los desalientos y dice: “Marchad”… Poniendo nuestra confianza en Dios, debemos avanzar firmemente, hacer su obra con abnegación, confiar humildemente en él, entregarnos a su providencia nosotros mismos y todo lo que concierne a nuestro presente y futuro, mantener firme el principio de nuestra confianza hasta el fin”.[6]

Pr. Joe Saavedra

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[2] Salmos 40:4 NVI

[3] Job 8:14 NVI

[4] Salmos 56:3 NVI

[5] 1 Juan 5:14 NVI

[6] La maravillosa gracia, 39

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ÉL NO FALLA

“Sepan, pues, que nada de lo que el SEÑOR ha dicho contra la familia de Acab dejará de cumplirse. En efecto, el SEÑOR ha hecho lo que había prometido por medio de su siervo Elías” (2 Reyes 10:10 NVI)

no fallaEl patriarca Jacob puede dar fe que Dios siempre cumple lo que promete. Las Escrituras registran lo que Dios mismo le dijo: “Yo estoy contigo. Te protegeré por dondequiera que vayas, y te traeré de vuelta a esta tierra. No te abandonaré hasta cumplir con todo lo que te he prometido”.[1] El profeta Isaías es otro testigo de la seriedad de las palabras de Dios: “El SEÑOR Todopoderoso ha jurado: ʻTal como lo he planeado, se cumplirá; tal como lo he decidido, se realizaráʼ”.[2] Y del encuentro entre María y Elizabet resaltamos esta afirmación: “¡Dichosa tú que has creído, porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá!”.[3]

La Biblia afirma que Dios es fiel a su Palabra, y la verdad es que Él lo dice y así se hará. Esto es muy contradictorio en medio de un mundo donde mentir es tan natural como respirar. Las cosas entre humanos están tan revueltas que cuando alguien logra engañar a otro, es como una gran conquista y sus calificativos son desde “el mejor” hasta “el más inteligente”, en mi país la frase común entre los que logran engañar a alguien es: “es que soy un vivazo”. Entonces la convivencia con la mentira, ha transformado a la raza humana, en personas desconfiadas, total reza la frase: “en boca del mentiroso, todo se hace dudoso”. Quizás en este momento de la reflexión es oportuno que te pregunte: ¿Te han fallado alguna vez?, ¿creías en una persona y descubriste que todo el tiempo te mentía?, ¿te has convertido en una persona desconfiada?, ¿no crees en nadie?, y no te culpo de nada, porque es tan fácil desconfiar de las personas, es tan fácil envolverse en la mentira. Sin embargo, no todo está perdido, existe Alguien que nunca falla, que sus palabras son verdaderas y que puedes esperar en Él.

Si había una persona que podía desconfiar de todos era Job, sus amigos le fallaron, su esposa lo dejó solo, todo lo que el creyó que era verdad, no lo era, sin embargo él contaba con una Verdad más grande, que sobrepasaba a todas sus decepciones. Desde su lecho de decepción y muerte el clamó a su amigo verdadero: “Yo sé que mi redentor vive, y que al final triunfará sobre la muerte. Y cuando mi piel haya sido destruida, todavía veré a Dios con mis propios ojos. Yo mismo espero verlo; espero ser yo quien lo vea, y no otro”.[4] Nosotros como Job podemos clamar y decir: “todos me han decepcionado, los que creía verdaderos no lo eran, pero yo sé que mi Redentor no me va a fallar, Él cumplirá sus promesas”.

Con razón Jehú les recordó a los habitantes de Samaria que Él Señor no falla a sus promesas, ni advertencias, como al rey Acab que “en efecto, el SEÑOR ha hecho lo que había prometido por medio de su siervo Elías”. En este contexto, el viejo rey David, mientras escribía sus salmos se detuvo para meditar en este: “Canten al SEÑOR con alegría, ustedes los justos; es propio de los íntegros alabar al SEÑOR. Alaben al SEÑOR al son del arpa; entonen alabanzas con el decacordio. Cántenle una canción nueva; toquen con destreza, y den voces de alegría. La palabra del SEÑOR es justa; fieles son todas sus obras. El SEÑOR ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de su amor. Por la palabra del SEÑOR fueron creados los cielos, y por el soplo de su boca, las estrellas. Él recoge en un cántaro el agua de los mares, y junta en vasijas los océanos. Tema toda la tierra al SEÑOR; hónrenlo todos los pueblos del mundo; porque él habló, y todo fue creado; dio una orden, y todo quedó firme”.[5] En este salmo, “el salmista invitó a los justos a alabar a Dios porque su palabra es fiel y sus obras justas. Los que confían en él pueden estar seguros de que cumplirá sus promesas y que consumará su obra de salvación”.[6]

Mi amigo (a), termina esta lectura con la convicción que la Palabra de Dios es fiel y segura. Todos pueden fallar, pueden mentirte descaradamente, sin embargo el que se hace llamar “el Camino la Verdad y la Vida”, no falla y en su boca no se ha hallado mentira, con razón “todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios”.[7] Además, “si acudes a Dios con corazón humilde y creyente para buscar dirección en medio de tu perplejidad, tendrás el privilegio de depositar tu caso en sus manos. El cielo y la tierra pasarán, pero sus promesas no fallarán. Pide que Dios cumpla su palabra. Creíste en sus promesas cuando sólo tenías tres años. Revela ahora la sencillez de un niño y acude al Señor con fe inquebrantable. Confía en el Señor con todo tu corazón, y tu confianza nunca será defraudada, nunca se volverá contra ti”.[8]

Mientras nos acercamos al final de la historia de un mundo de mentiras, las decepciones se harán más grandes y más comunes, pero Dios no falla, espera en Dios y Él todo lo hará. Por lo tanto hoy, deja todas tus cargas y pedidos en sus manos, Él se encargará, tú solo tienes que responder “amén”, para la gloria de Dios.

Pr. Joe Saavedra

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[1] Génesis 28:15 NVI

[2] Isaías 14:24 NVI

[3] Lucas 1:45 NVI

[4]  Job 19:25-27 NVI

[5] Salmos 33:1-9 NVI

[6] John F. Walvoord and Roy B. Zuck, El Conocimiento Bíblico, Un Comentario Expositivo: Antiguo Testamento, Tomo 4: Job-Cantar De Los Cantares (Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C., 2000), 149-50.

[7] 2 Corintios 1:20 NVI

[8] Cada día con Dios, 24 de junio

IMPOSIBLES

“De pronto, al cortar un tronco, a uno de losi profetas se le zafó el hacha y se le cayó al río. —¡Ay, maestro! —gritó—. ¡Esa hacha no era mía! —¿Dónde cayó? —preguntó el hombre de Dios. Cuando se le indicó el lugar, Eliseo cortó un palo y, echándolo allí, hizo que el hacha saliera a flote” (2 Reyes 6:5-6 NVI)

escalada1¿Un hacha que flota?, ¡eso es imposible! ¿Alguna vez has visto que un hacha flote o que una piedra no se hunda? Una vez más podemos decir que eso es imposible. Sin embargo, la historia de la Biblia nos cuenta que ese evento imposible si sucedió, que un hacha flotó como un pedazo de madera seca. Entonces, podemos afirmar que las cosas imposibles pueden tornarse posibles, y esta afirmación nos lleva a la siguiente reflexión: ¿Hay cosas imposibles en tu vida?, ¿estas derrumbado en tu escritorio porque sabes que ese proyecto tan soñado nunca se va a realizar?, ¿piensas que tu matrimonio no tiene salvación?, ¿tienes en tus manos tu boleta de sueldo y sabes que con ese saldo es imposible que cubras  tus gastos más urgentes?, o ¿quizás estás derrotado por ese vicio que no logras dejar? No sé de tu vida mi amigo, pero si se, de  la historia del hacha que flotó y eso nos da esperanza, porque ese evento imposible se tornó posible, de la misma manera “los imposibles” de tu vida y de la mía pueden ser realidad, y todo frente a nuestros ojos.

Pero, ¿cómo puede suceder eso?, ¿qué circunstancias acompañaron a ese evento extraño? La historia nos cuenta que uno de los profetas se prestó un hacha y acompañó a otros profetas al río Jordán a cortar árboles. Allí en una maniobra, el metal del hacha salió despedido por los aires y cayó en las aguas profundas del río. El grito de desesperación del joven profeta, denota su  impotencia de poder solucionar ese problema, además de ser un objeto prestado. Muchas veces lanzamos gritos de desesperación cuando sabemos que fracasaremos y perderemos todo lo que hemos arriesgado; a veces también, nos llenamos de miedo cuando sabemos que nuestros planes no van a salir como lo planificamos; y otras veces,  el dolor y la angustia se apoderan de nosotros cuando estamos seguros que solo miraremos de lejos el triunfo que soñamos y tendremos que aplaudir el logro de otros, porque dentro de nosotros estábamos seguros que no lo lograríamos. Es decir nos chocamos contra esa pared infranqueable, llamado imposible.

Sin embargo, la historia también registra que este joven profeta, no se quedó en el grito desesperado, sino le añadió una acción de aquellos que retan lo imposible y se lanzan a la conquista de cosas más grandes, de cosas mejores, que sobrepasan lo imposible, que se denominan milagros. Un milagro es el resultado de sobrepasar lo imposible, porque es un “suceso extraordinario y maravilloso que no puede explicarse por las leyes regulares de la naturaleza y que se atribuye a la intervención de Dios o de un ser sobrenatural”,[1] o como dice Deiros, “es un evento que parece desafiar toda explicación racional, involucra la superación de las leyes naturales conocidas o la intrusión de lo sobrenatural en el reino de lo natural, y es atribuido a la intervención divina”.[2] Es decir, este joven se atrevió a recurrir al profeta Eliseo, que en esta reflexión es el símbolo del Único que puede pisar lo imposible y mostrarte el milagro que estás buscando, “porque para Dios no hay nada imposible”.[3] Con razón el mismo Jesús, mirando fijamente a los ojos de sus discípulos les dijo: “Para los hombres es imposible… más para Dios todo es posible”.[4]

Nuevamente vuelvo a preguntarte, ¿hay algo imposible en tu vida?, ¿ya lanzaste el grito de angustia al saber que no vas a lograr ese añorado sueño?, quizás ya nada puedas hacer, pero digo “quizás”, porque hoy quiero que tengas presente, que lo imposible no es lo último en tu experiencia de vida, hay algo más que puedes hacer: ¡correr al Dios de los imposibles!, y esto es posible a través de los “pies” de la fe, que no se cansan, ni se desaniman. Este mundo se rinde ante lo imposible, pero la fe te lleva de milagro en milagro. Porque el secreto ya fue dado, y salió de la boca de Jesús: “Les aseguro que si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decirle a esta montaña: “Trasládate de aquí para allá”, y se trasladará. Para ustedes nada será imposible”.[5]

Hace tiempo atrás, cuando empezaba mi ministerio, le repetí casi de memoria y casi por cumplir esta frase, aun joven que se desvanecía frente a un problema imposible: “Para Dios no hay nada imposible”. Él quería ser médico, pero no tenía ni dinero, ni apoyo, ni buenas notas. Descuidadamente le lancé el secreto para vencer los imposibles, y no me di cuenta. Muchos meses después recibí una llamada y del otro lado me dijeron: “Ud. tenía razón, para Dios no hay nada imposible, lo llamo de Argentina y comencé mis estudios de medicina”. Años después miraba asombrado las fotos de su graduación.

Mi amigo (a), cada vez que me encuentro frente a un imposible, o cada vez que alguien me cuenta su problema sin solución, ya no lanzo descuidadamente una respuesta de esperanza, sino que cierro los ojos, respiro hondo y antes de responder le digo a mi Señor, “que cosas asombrosas nos vas a mostrar”, luego respondo: “lo que para el hombre es imposible no lo es para Dios”.  He visto milagros en mi vida, en la vida de otros, y sé que todavía no he visto nada.

Te invito a contemplar de primera fila las hazañas que Dios tiene reservado para tu vida. Déjate llevar por los pies de la fe y repite esto cuando sientas tus pies pesados: “creo, ayuda mi incredulidad”.

Pr. Joe Saavedra

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[1] Diccionario General de la Lengua Española Vox, ed. Núria Lucena Cayuela (Barcelona: VOX, 1997).

[2] Pablo Alberto Deiros, Diccionario Hispano-Americano de la Misión (Casilla, Argentina: COMIBAM Internacional, 1997).

[3] Lucas 1:37 NVI

[4] Mateo 19:26 NVI

[5] Mateo 17:20 NVI

DOBLE PORCIÓN

“Al cruzar, Elías le preguntó a Eliseo: —¿Qué quieres que haga por ti antes de que me separen de tu lado? —Te pido que sea yo el heredero de tu espíritu por partida doble —respondió Eliseo” (2 Reyes 2:9 NVI)

PACO-ENCUENTROS-eliseo-y-eliasMientras le daba una mirada a las noticias de hoy, una me llamó la atención. En ella anunciaban la llegada de cierta cantante a cierto país, y resaltaba los pedidos excéntricos de la artista, que debían estar listos para su llegada. Entre muchas otras cosas exigió panchos de tofu, garbanzos, cuatro limones en rodajas y sorbetes de 26 centímetros de largo, una heladera eléctrica, una licuadora, chocolate caliente sin azúcar, una caja para platos sucios, un vaporizador pequeño de leche, vino blanco Chardonnay y tinto Sirah, Malbec y Cabernet de buena calidad, botellas de vodka, tequila y whisky, 12 packs de cerveza Stella Artois y destapador de botellas. A propósito de esos raros pedidos, la noticia traía a colación otros pedidos paradójicos de otros artistas, por ejemplo uno de ellos, en su lista hizo hincapié en el mobiliario: un espejo de cuerpo entero, velas y lámparas de pie. En cuanto a “cátering” y utensilios no podían faltar mantequilla de maní, galletitas, mucha fruta y tupperware. Otro, además especifica cada elemento del amoblado de las distintas secciones de su camarín, y en su última visita añadió 18 rosas rojas y 18 rosas blancas, además de una zona para hacer gimnasia y recibir masajes. No contento con eso, solicitó lino negro para cubrir las mesas de comida, servilletas de lino blancas, una tetera, seis vasos de trago largo y veinte vasos descartables de 500 ml de plástico duro. Y si todo esto es raro, otra artista, antes de aceptar una gira se  cerciora que su pedido sea cumplido hasta el más mínimo detalle. Entre sus pedidos figura 20 líneas de teléfonos satelitales para usar en el back del escenario, también le interesa el aspecto de su camarín, y en ella incluye, rosas y lirios cortados de modo que midan 6 pulgadas exactamente, y ¡pobre de aquel que se pase un milímetro!

Realmente, esos pedidos son estrambóticos y asombrosos, pero a pesar de ello, lo consiguen y disfrutan sus pedidos. Sin embargo, muchos otros humanos simples, y en ese grupo nos incluimos, tenemos pedidos y deseos, que si bien es cierto, no son tan descabellados como las listas de arriba, son muy parecidos. Los pedidos más comunes son: mejor sueldo, éxito, una buena casa, el auto del año, una holgada cuenta bancaria, el amor de la vida, unas buenas vacaciones o quizás una comida en un buen restaurant. Sin embargo, quizás ni se nos pasó por la cabeza, pedir una doble porción del Espíritu Santo. Solamente, la gente extraña para el mundo, pero honorable para el cielo, pueden pedir la presencia del Espíritu Santo en su vida. Con razón el profeta Elías, y también su par Eliseo, son parte de ese grupo de personas, extrañas para la gente, que pueden pedir el poder del cielo y con un golpe de su manto partir el caudal de un río para pasar al otro lado.

La historia bíblica cuenta que habiendo cruzado Elías y Eliseo el río Jordán, el primero declaró a Eliseo: “Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti”. Él pidió: “que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí”. “Por fin Eliseo supo la razón por la cual no lo dejaba solo. Lo que quería no era sobrepasar a Elías en sus hazañas milagrosas, sino recibir una doble porción de su fe como sucesor legítimo así como bajo la ley hebrea, el primogénito pedía su herencia al padre”.[1] Esto significaba “que Eliseo estaba dispuesto a seguir a Jehová a toda costa sin tomar en cuenta el precio que tendría que pagar por ser doblemente responsable (“cosa difícil has pedido” v. 10). Elías entonces le propuso una condición: “si me vieres cuando fuere quitado de ti (v. 10), entonces sabrás que Dios te ha escogido”.[2]

Henry y Lacueva, comentan en referencia al pedido de “doble porción del Espíritu”, que “Eliseo aprovecha la buena oportunidad que se le presenta para enriquecerse con los mejores tesoros, y le pide «una doble porción de su espíritu». No pide riquezas, ni honores, ni comodidades, sino ser equipado para servir a Dios y a su generación. Pide: (A) «espíritu»; no porque estuviese en poder de Elías conferir los dones y las gracias espirituales que él tenía (por eso no dice: «Dame el Espíritu», pues sabía muy bien que era don de Dios), sino como pidiéndole que interceda delante de Dios a tal fin: «Te ruego que vengan sobre mí». (B) Su espíritu (el de Elías), pues iba a ser profeta en lugar de él, para continuar su obra, y hacer las veces de padre con los hijos de los profetas y salir al paso de sus enemigos, pues le iban a salir al encuentro las mismas dificultades que a ellos. (C) «Una doble porción de su espíritu»; no quiere decir el doble de lo que Elías tenía, sino el doble de lo que tenían los demás profetas; algo así como la porción del primogénito (Dt. 21:17), que se había criado bajo la tutela de Elías y había de sucederle en el ministerio”.[3]

Muchas veces me detengo para indagar dentro de mí, y ver mis más caros anhelos. En esa acción, descubro que en mi lista de pedidos, los primeros lugares lo ocupan cosas materiales, deseos perecederos y bendiciones que se puedan tocar, y tristemente descubro también, que en los últimos lugares se ubican las bendiciones eternas, imperecederas y perfectas. Pienso en todo y deseo muchas cosas, y me olvido de la parte más importante, pedir una doble porción del Espíritu Santo. ¿Y qué hay de ti mi amigo?, ¿qué hay en tu lista de deseos? Este momento te invito a cambiar toda tu lista, yo ya lo estoy haciendo, estoy colocando en los primeros lugares los verdaderos y mejores tesoros, los que nos lleven al cielo, los que salven a nuestras familias. Mi pedido ha salido como un gemido de un cuerpo moribundo: “Señor dame de tu Espíritu, pero no lo deseo poco, lo deseo en abundancia”.

Mi amigo (a), unámonos al grupo de los extraños para el mundo, pero herederos de los cielos que piden el poder del cielo. Sigamos los pasos de Elías y Eliseo, porque ese camino nos llevará al encuentro del Dador de esas riquezas eternas, porque los deseos de este mundo son tan pasajeros porque “la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar”.[4] Más bien pidamos y clamemos como el rey David: “No me alejes de tu presencia ni me quites tu santo Espíritu”.[5]

Pr. Joe Saavedra

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[1] Brian M. Teachout, Estudios Bíblicos ELA: La Ruina de un Reino (1ra y 2da Reyes) (Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.,I 1996), 97.

[2] Ibid.

[3]Matthew Henry and Francisco Lacueva, Comentario Bíblico de Matthew Henry (08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1999), 396.

[4]  Mateo 6:19-20 NVI

[5] Salmos 51:11 NV