LOCURA DE AMOR

“Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3.16, NVI)

locuras-de-amorMientras revisaba los titulares de algunos diarios, uno me llamó la atención, decía así: “Locuras que las parejas hacen por amor”, y le hice un click al link. El artículo mencionaba que cuando una persona está enamorada, y piensa que su pareja con la cual mantiene una relación, será su amor para toda la vida, entonces sin pensarlo dos veces comete locuras de amor de las cuales puede arrepentirse después. Cómo ejemplo menciona las siguientes locuras que un enamorado puede cometer:[1]

Dejar el trabajo: Algunas personas que les costó mantenerse en su trabajo, ascender y se sienten felices, sin pensarlo muy bien, renuncian a ese empleo porque la pareja ha sido trasladada a otro lugar y les piden que dejen todo para apoyarlos en ese cambio.

Mudarte a otro país: Uno de los dos tiene la vida armada y planeada por los próximos años en su ciudad, pero inesperadamente su pareja se tiene que mudar, ya sea por trabajo o estudios, y te pide que lo acompañe en ese nuevo cambio. No lo piensa mucho, y termina accediendo y deja todo por ir a su lado.

Perder amistades: La novia no se lleva bien con los amigos de su novio y siempre pone excusas para ir a sus reuniones. De a pocos él se va alejando de ellos y sin querer termina separado de tus mejores amigos.36765_127097290662288_125227834182567_136586_7606947_n

Vender sus cosas: El novio está pasando por una crisis económica, y la novia sin meditar mucho en sus decisiones, vende todos sus objetos de valor, para poder ahorrar un poco de dinero, ayudarlo y hacer posible un compromiso más serio.

Mientras terminaba de leer el artículo, coincidí con la publicación en el sentido que esas supuestas “locuras de amor”, pueden ser decisiones de las cuales uno se puede arrepentir después. Sin embargo en la Biblia, se registra una “locura de amor”, un acto sublime de amor verdadero, que no produjo ni una pizca de arrepentimiento, sino más bien las ganas de repetirlo las veces que sea necesario. Porque es asombroso saber que “tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. Y es una “locura de amor”, porque es incomprensible, que el Creador del Universo, el Soberano de todas las cosas, permita que Jesús canjee su vida por la muerte que bien merecido lo tenía el pobre ser humano, con razón el profeta Isaías, mientras se le revelaba lo que tenía que escribir sobre esta “locura de amor” exclama: “¿Quién ha creído a nuestro mensaje y a quién se le ha revelado el poder del SEÑOR?”,[2] porque nadie está capacitado para comprender cómo es posible que Jesús “fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados. Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el SEÑOR hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros. Maltratado y humillado, ni siquiera abrió su boca; como cordero, fue llevado al matadero; como oveja, enmudeció ante su trasquilador; y ni siquiera abrió su boca”.[3] ¿Cómo puede ser esto posible? El rey David se hizo la misma pregunta: “¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?” Él no supo la respuesta, yo tampoco lo sé, nadie lo sabe, y quizás nunca exista un ser creado en el universo que lo entienda, porque es una locura de amor, es la “locura de la cruz”.

locuraMi amigo (a), sentirse amado por alguien, es una de las mayores satisfacciones de un ser humano. Por amor, somos capaces de hacer muchas cosas, quizás hasta actos que no se entienden, y muchas veces esas acciones no son correspondidas, más bien la paga es traición, deslealtad y hasta desprecio. Muy a pesar que el “corazón anhela amor humano… este amor no es bastante fuerte, ni puro, ni precioso para reemplazar el amor de Jesús”,[4] porque nuestras tendencias egoístas, nuestra programación de pecado, no puede comprender el inmenso amor de Jesús por nosotros, que sin merecerlo somos objetos de su misericordia y extrema consideración. Ya lo demostró una vez, hizo una locura de amor por ti y por mí, y es capaz de hacerlo de nuevo. ¡No esperes tanto para corresponder a su amor!////.

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[1] http://elcomercio.pe/viu/sexo-pareja/estas-son-locuras-que-parejas-hacen-amor-noticia-1720543

[2] Isaías 53:1 NVI

[3] Isaías 53:5-7 NVI

[4] Elena de White, Carta a jóvenes enamorados, 79.

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DIOS ES BUENO

“Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.” (1 Juan 4.16, NVI)

handinworshipHay una gran verdad que no debemos olvidar: Dios nos ama, es bueno y complaciente con nosotros. Jesús ilustró la bondad de Dios de esta forma: “Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?”.[1] El valor que tenemos para Dios es inmenso, que no se basa solo en palabras bonitas, ni ilustraciones originales, sino en situaciones concretas y reales. Una de ellas, y la principal, es que se relaciona con nosotros, pone su naturaleza a nuestro alcance. Cómo ejemplos de esta relación podemos saber que “somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre”,[2] “nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él”[3] y “nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados”.[4]

Sin embargo, hay otras tres maneras muy importantes, en que Dios por su bondad, se ha relacionado con nosotros: (1) No ofrece su naturaleza, y eso lo afirma el apóstol Pedro: “Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina”.[5] Cómo un padre bueno, ha preparado todo, no se le escapa ningún detalle, para que podamos heredar sus riquezas. Somos herederos de la vida plena que Dios disfruta, y de la condición en el cuál existe. (2) Nos dio su gloria, ¿acaso no dijo el mismo Jesús: “Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno”?[6] Con este atributo, los hijos de Dios están capacitados para vivir en unidad, para que puedan ser identificados con Dios y para que el mundo crea de donde son y a quién pertenecen. Con razón el pedido salió de la boca del Salvador: “…para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado”.[7] (3) Nos dio paz. El apóstol Pablo lo garantiza: “Que el Señor de paz les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes”.[8] “Sabemos que la verdadera paz proviene de Dios, porque es el Dios de paz. Cuando Cristo murió se hizo la paz y desde que aceptamos su obra la tenemos en nosotros. Él es la fuente y también la dádiva, porque tener a Dios es tener la paz”.[9] El rey David también sabía de la paz que nos brinda nuestro Padre bueno: “El SEÑOR fortalece a su pueblo; el SEÑOR bendice a su pueblo con la paz”.[10]HelpMe

Mi amigo (a), las relaciones de los padres con sus hijos tienen diferentes circunstancias. No se las circunstancias en las cuales vives o viviste, ni los tipos de padres que tienes o tuviste, pero tengo la seguridad que nuestro Padre Celestial, es bueno. Su amor hacia los seres humanos es incomprensible, ni los seres creados por Dios que no tienen relación con este mundo lo comprenden, de tal forma que ese amor es insondable, inexplicable, aunque real y pleno. No compliquemos más, solo aceptemos que el “Señor es bueno, misericordioso y tierno de corazón. Conoce a cada uno de sus hijos. Sabe con exactitud lo que cada uno de nosotros está haciendo, y cuánto mérito tiene cada uno”.[11]

Hoy te invito a confiar en Dios, porque el “SEÑOR es sol y escudo; Dios nos concede honor y gloria. El SEÑOR brinda generosamente su bondad a los que se conducen sin tacha”.[12] ¿Qué piensas de su amor? ////.

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[1] Mateo 6.26 NVI

[2] Hebreos 10.10 NVI

[3] Efesios 1.4 NVI

[4] Efesios 2.5 NVI

[5] 2 Pedro 1.4 NVI

[6] Juan 17.22 NVI

[7] Juan 17.21 NVI

[8] 2 Tesalonicenses 3.16 NVI

[9] Raúl Caballero Yoccou, Del púlpito al corazón, Primera edición. (Miami, FL: Editorial Unilit, 1994), 29.

[10] Salmos 29.11 NVI

[11] Elena G. de White, Servicio cristiano, ed. Aldo D. Orrego, Cuarta edición. (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2007), 203.

[12] Salmos 84.11 NVI

SU NOMBRE

“Oh Señor, soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos!” (Salmo 8.1, NVI)

imagenes-jesus-cristo-2Si hay una herencia que recibimos a los pocos días de nacer es nuestro nombre, y no podemos hacer nada para dar siquiera una sugerencia. Nos guste o no, hemos recibido un nombre, y aunque con el tiempo algunos intenten modificarlo, lo importante es tener uno y valorarlo. Tener un nombre es tan importante, porque a través de él nos identificamos, nos reconocen y podemos establecer nuestra red social. Un individuo sin nombre, no podría tener una vida normal, nadie podría identificarlo, quizás ni él mismo, habría una gran dificultad al momento de sociabilizar, sus presentaciones serían así: “hola, soy el sin nombre”.

Hoy en muchas partes del mundo, la acción de asignar un nombre ha perdido sentido. Los padres colocan nombres a sus hijos, no por lo que pueden significar, ni la influencia que podrían abarcar, sino por lo agradable a los oídos o porque están de moda. Sin embargo, muchos pueblos todavía entienden el valor de un nombre y lo colocan con mucho cuidado, porque un nombre no solo debería ser un grupo de letras que identifican a un individuo, sino más que eso, como los hebreos que “pensaban en los nombres como una revelación que encerraba algún atributo o característica de la persona nombrada. Por ejemplo, el nombre ‘Adán’ significa ‘de la tierra Adán’ o ‘sacado de tierra colorada’; su nombre revelaba su origen”.[1]Así, el hombre al tener una relación directa con la persona, participa de alguna manera en la esencia que tiene por objeto revelar. “Expresa la personalidad hasta tal punto que el conocimiento del nombre de alguien implica conocerlo íntimamente”,[2] e, incluso en cierto sentido, de jerarquía y autoridad.

Por eso, Dios se nos ha dado a conocer utilizando nombres que estuvieran dentro de nuestro entendimiento, porque nos permite conocerlo más de cerca y valorar su poder y dominio. Por ejemplo, tenemos tres que tienen la misma raíz (El, Elohim y Elyon) y que apuntan a mostrar su grandeza y señorío. Éstos están diseminados por todo el Antiguo Testamento.universo

“Otro nombre relacionado es Adonai, que significa ‘capacidad para juzgar o dirigir’, y muestra que Dios es el Soberano Todopoderoso, a quien todo debe estar sujeto y, los hombres son sus siervos (Éxodo 4:10–12; 34:9; Salmo 38:9). Podríamos ver que otro nombre cercano es El Shadai, porque más particularmente se encuadra con la descripción del poder absoluto que posee. Así como Elohim es el Dios de la creación, El Shadai es el Dios de la sujeción, de quien todo depende (Génesis 17:1; Exodo 6:3; Job 40:2), incluso como fuente de bendición y cuidado (Exodo 6:1–8)”.[3]

Finalmente, nos encontramos con Jehová, que presenta todo lo que vemos en los anteriores, pero en gracia. Los judíos tenían por él una reverencia casi supersticiosa, y ni siquiera se atrevían a pronunciarlo.[4] “La verdadera procedencia del nombre, su pronunciación original y el verdadero significado, no están bien claros, pero nos afianzamos en Éxodo 3:13–14 para certificar que agrega la hermosa cualidad de la inmutabilidad de Dios, especialmente en el cumplimiento de sus pactos y en su interés permanente de salvar a su pueblo”.[5]

Mi amigo (a), el nombre de Dios es imponente, porque a través de él podemos conocerlo íntimamente, apreciar su grandeza, valorar su autoridad, disfrutar de su compañía y tener posibilidades de salvación. Con razón el apóstol Pablo exclamó: “porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo”.[6]

Que en todos los momentos de tu vida, en los malos y en los buenos, pueda salir de tus labios cualquiera de los nombres imponentes de Dios, al cual te rindes y dejas que su voluntad te conduzca.////.

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[1]Guy P. Duffield y Nathaniel M. Van Cleave, Fundamentos de Teología Pentecostal (San Dimas, CA: Foursquare Media, 2006), 68.

[2] Samuel Vila Ventura, Nuevo diccionario biblico ilustrado (TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1985), 818.

[3] Raúl Caballero Yoccou, Del púlpito al corazón, Primera edición. (Miami, FL: Editorial Unilit, 1994), 17–18.

[4] “Además, todo el que pronuncie el nombre del SEÑOR al maldecir a su prójimo será condenado a muerte. Toda la asamblea lo apedreará. Sea extranjero o nativo, si pronuncia el nombre del SEÑOR al maldecir a su prójimo, será condenado a muerte” (Levítico 24.16 NVI)

[5] Raúl Caballero Yoccou, Del púlpito al corazón, 17–18.

[6] Romanos 10:13 NVI