¿QUIÉN ES EL QUE CONVENCE?

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio;” (Juan 16.8, NVI)

PredicadorEl evangelismo[1] tiene por lo menos cuatro protagonistas, el inconverso, el evangelista, el mensaje y el Espíritu Santo. Es demasiado importante entender el papel que cumple cada uno de los involucrados en el proceso de la evangelización, porque de otro modo, la acción de usurpar funciones podría entorpecer la ganancia de personas para el reino de Dios. La Biblia es clara cuando menciona que el evangelista tiene como tarea principal presentar el mensaje de salvación y dejar que el Espíritu Santo cumpla su función en la vida del inconverso. Y este orden es vital en todas las formas de evangelización, sean personales, grupales o públicas.

En mi experiencia evangelística, me he descubierto usurpando funciones, y lo he percibido porque el miedo, la insatisfacción y la preocupación estaban reemplazando a la alegría de presentar un mensaje de esperanza. Sabía que son hermosos los pies sobre los montes “del que trae buenas nuevas; del que proclama la paz, del que anuncia buenas noticias, del que proclama la salvación”,[2] pero en el púlpito mis piernas estaban duras por el estrés y la ansiedad, o temblando porque ninguna estrategia humana estaba funcionando. Ahora, cada vez que tengo que evangelizar, suplico al Señor que me de la fuerza para cumplir mi papel y no tomar funciones que no me corresponden.

He participado en numerosas campañas evangelísticas, y que bendición es observar que el predicador cumple su función, levanta con alegría y claridad el mensaje de salvación, y deja que el Espíritu Santo cumpla su función, porque “cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio”. Sin embargo es penoso, Lifestylescuando el evangelista, trata de cumplir el papel que no le corresponde, dejando a un lado la tarea por el cual Dios le pedirá cuentas. Piensa que su tarea es convencer a las personas, para esto se aferra a estrategias de marketing, psicología de masas, habilidades de oratoria y trucos diversos, que quizás ayuden en el cumplimiento de su tarea, mas no para hacer que las personas acepten a Jesús, porque “no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehovah de los Ejércitos”.[3]

Cada evangelista, el de las casas, el de los grupos pequeños, el de las iglesias y el de los grandes estadios, debe aceptar con convicción, que su papel se limita a presentar la verdad, y que el Espíritu Santo le dará el poder para hacerlo con claridad y autoridad. Además, debe entender con humildad que las personas aceptarán la verdad porque el Espíritu las convence e irán a Jesús porque el Espíritu las lleva. Dios llevará juicio a todas las personas, y dentro de ellas a los que evangelizan, y serán aprobados aquellos que entendieron su tarea y por el cual todo el cielo estuvo listo para socorrerlo.

Mis hermanos (a) evangelistas, “cuando comprendamos el papel del Espíritu Santo, traeremos sobre nosotros mismos todas las bendiciones”,[4] y la iglesia será grandemente favorecida. Presenta, con la ayuda del Espíritu, la verdad que el no creyente necesita escuchar y deja que el mismo Espíritu Santo lo lleve a los pies del Salvador. No alteres el proceso del evangelismo. “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”.[5]

TrinityRecordemos que “es la eficiencia impartida por el Espíritu Santo lo que hace eficaz el ministerio de la palabra. Cuando Cristo habla por medio del predicador, el Espíritu Santo prepara los corazones de los oyentes para recibir la palabra. El Espíritu Santo no es un siervo, sino un poder que dirige. Hace resplandecer la verdad en la mente, y habla en todo discurso cuando el predicador se entrega a la operación divina. El Espíritu es lo que rodea al alma de una atmósfera santa y habla a los impenitentes palabras de amonestación, para señalarles a Aquel que quita el pecado del mundo”.[6]

¡Cumplamos nuestra función!////.

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[1] “La predicación del evangelio cristiano de salvación a través de Jesús y con el poder del Espíritu Santo a otras personas inconversas, con el propósito de que puedan arrepentirse de sus pecados, poner fe en Cristo como Señor y Salvador, y encontrar una nueva vida en él” – Pablo A. Deiros, «Preacio a la Edicion Electronica», Diccionario Hispano-Americano de la misión (Bellingham, WA: Logos Research Systems, 2006)-

[2]Isaías 52.7 NVI

[3] Zacarías 4.6 RVA

[4] Elena de White, La voz, su educación y su uso correcto, 350.

[5] 2 Timoteo 2.15 NVI

[6] Elena de White, Obreros evangélicos, 162.

 

EL SENSOR DIVINO

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio…” (Juan 16:8 NVI)

spiritfilledEste nuevo lapicero me interesa, porque una parte de mi tiempo la paso escribiendo y podría resultarme muy útil. Me refiero a un lapicero que un grupo de inventores alemanes han desarrollado.[1] Pero no tendría nada de especial este comentario, sino se tratase de un  bolígrafo que tiene la particularidad de vibrar cuando cometemos errores al escribir o cuando nuestra caligrafía no es legible. Para lograr esto, el lapicero lleva un sensor que tiene al mismo tiempo un giroscopio, un acelerómetro y hasta un magnetómetro. Es decir, este sensor interno y los demás dispositivos que le fueron incluidos, lo capacita para reaccionar frente a un error ortográfico o cuando el párrafo no podrá ser entendida por el lector. Asimismo, para que el bolígrafo sea aún más efectivo, éste se conecta vía Wi-Fi a dispositivos como smartphones para utilizar una aplicación de escritura. Además, el dispositivo “aprende” a reconocer el tipo de letra del usuario. Lo único negativo por ahora, es que este dispositivo aún no ha sido lanzado al público, pues recién están buscando la financiación para poderlo reproducir en serie.

Tomando esta ilustración, podríamos decir, que cuando aceptamos a Jesús y decidimos hacer su voluntad, Dios coloca en nuestra vida un sensor que pueda alertarnos cuando nos estamos acercándonos a terrenos peligrosos de pecado. Este no es cualquier sensor, es un Agente Divino, que trabaja en nuestro interior, el Espíritu Santo. Por esto, el apóstol Juan menciona: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio…”. Con esto en mente, “Pablo exhortaba a los Efesios a que fueran ‘llenos de toda la plenitud de Dios’ y ‘llenos del Espíritu Santo’ (Ef. 3:19; 5:18). De esa manera actúa en ellos el poder del Espíritu Santo, el cual, antes que otra cosa, desea trabajar sobre el carácter de las personas para que se produzca el ‘fruto del Espíritu Santo’, que ‘es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza’ (Gá. 5:22–23). También por medio del Espíritu Santo Dios concede dones espirituales o capacidades particulares a cada creyente, habilitándolo para servir en su reino”[2], y por consecuencia mantenerse intachable y alejado del mal.

Mi amigo (a), estar en relación directa y constante con este mundo, puede llevarnos a participar de sus prácticas, muchas veces imperceptiblemente, menos mal que contamos con la presencia alertadora del Espíritu Santo,  puesto que es “el que convence de pecado. Si el pecador responde a la influencia vivificadora del ApocalipsisEspíritu, será inducido a arrepentirse y a comprender la importancia de obedecer los requerimientos divinos. Al pecador arrepentido, que tiene hambre y sed de justicia, el Espíritu Santo le revela el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo… El Espíritu Santo se otorga como agente regenerador, para proporcionarle eficacia a la salvación obrada por la muerte de nuestro Redentor. El Espíritu Santo constantemente está tratando de llamar la atención de los hombres a la gran ofrenda hecha en la cruz del calvario, de exponer al mundo el amor de Dios, y de abrir al alma arrepentida las cosas preciosas de las Escrituras”.[3]

Hoy, agradece por la presencia del Espíritu Santo en tu vida, y suplica por su compañía constante, sin interrupciones, porque “el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes”.[4]///

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[2] Alfonso Lockward, Nuevo diccionario de la Biblia (Miami: Editorial Unilit, 1999), 369.

[3] Los hechos de los apóstoles, páginas 42, 43.

[4] Juan 14:17 NVI

QUERER Y HACER (miércoles 25 de enero de 2012)

“… pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad” (Filipenses 2:13 NVI)

Nuestros líderes promueven programas interesantes para producir un reavivamiento y reforma en la iglesia, además establecen horarios y acciones cuyo fin es producir cambio en la vida de los cristianos,  sin embargo el reavivamiento y reforma debe ser precedida de necesidad y convicción, porque  sin esas condiciones los programas y cronogramas no lograrán sus objetivos, porque las necesidades se satisfacen y las convicciones se reafirman, pero los programas y cronogramas pasan y se olvidan. Elena de White afirma que “hay personas en la iglesia que no están convertidas y que no se unirán a la oración ferviente y eficaz”,[1] así le llenemos de publicidad y papeles donde se le detalle los programas y horarios a seguir, cada miembro de la iglesia necesita estar convertido, es decir, convencido y deseoso de ver su vida transformada.

Esa convicción y ese deseo no nace de una naturaleza que juega con el mal o cumple una agenda establecida, sino de la gracia que nos concede Dios por es Él “quien produce… tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad”, “Cristo prometió el don del Espíritu Santo a su iglesia, y la promesa nos pertenece a nosotros tanto como a los primeros discípulos. Pero como toda otra promesa, está sujeta a condiciones. Hay muchos que creen y profesan aferrarse a lo prometido por el Señor; hablan acerca de Cristo y del Espíritu Santo, y sin embargo no reciben beneficio alguno. No entregan su vida para que sea guiada y regida por los agentes divinos. No podemos utilizar al Espíritu Santo. El Espíritu ha de emplearnos a nosotros. Gracias al Espíritu Dios obra en su pueblo ‘así el querer como el hacer, por su buena voluntad’. Pero muchos no desean someterse a eso. Quieren manejarse a sí mismos. Esta es la razón por la cual no reciben el don celestial”.[2]

Cada individuo debe cumplir su parte en la restauración de la iglesia, los líderes organizando programas y los miembros llevándolos a la práctica, pero todos juntos deberíamos someternos a la gracia de Dios, reconociendo que nuestra naturaleza humana es traicionera y que necesitamos el poder de Dios para vencer. “El Espíritu se da únicamente a aquellos que esperan humildemente en Dios, y que velan para tener su dirección y gracia. El poder de Dios aguarda que ellos lo pidan y lo reciban. Esta bendición prometida, reclamada por la fe, trae todas las demás bendiciones en su estela. Se da según las riquezas de la gracia de Cristo, y él está listo para proporcionarla a toda persona según su capacidad para recibirla”.[3]

“Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Se desechan los pensamientos pecaminosos y se renuncia a las malas acciones; el amor, la humildad y la paz ocupan el lugar de la ira, la envidia y las rencillas. La tristeza es desplazada por la alegría, y el semblante refleja el gozo del cielo. Nadie ve la mano que levanta la carga ni capta cómo desciende la luz de los atrios celestiales. La bendición llega cuando por fe el creyente se entrega a Dios. Entonces ese poder que ningún ojo humano puede ver, crea un nuevo ser a la imagen de Dios. El Espíritu Santo es el aliento de la vida espiritual. Dar el Espíritu es conceder la vida de Cristo. Infunde en quien lo recibe los atributos del Maestro”.[4]

Mi amigo(a), hagamos nuestra parte para presentarnos como una iglesia pura y sin mancha, la obra de restauración y reforma comienza en tu vida y en la mía. “Debemos orar más y hablar menos. Abunda la iniquidad, y debe enseñarse a la gente que no se satisfaga con una forma de piedad sin espíritu ni poder”.[5] ¿Qué estamos haciendo?

Pr. Joe Saavedra

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[1] Mensajes selectos, T 1, capítulo 16

[2] Review and Herald, 19 de noviembre de 1908

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Mensajes selectos, T 1, capítulo 16

EL ESPÍRITU SANTO Y LA BIBLIA (Lunes 26 de setiembre de 2011)

“Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios” (Romanos 8:27 NVI)

Cuando la Biblia presenta al Espíritu Santo, lo hace como uno entre tres miembros de la Divinidad, como una persona y cómo una personalidad distinta a los otros. Las evidencias bíblicas son claras y directas de la individualidad y personalidad del Espíritu Santo.

El Nuevo Diccionario de la Biblia, desarrolla en forma contundente la individualidad y personalidad del Espíritu Santo:

Las Escrituras, cuando hablan del E. S., lo presentan con  características que no pueden ser siquiera imaginadas como pertenecientes a una  cosa, a un objeto o a una fuerza. Los atributos de la persona son la capacidad  de pensar, tener sentimientos y voluntad. En cuanto a la capacidad intelectual  del E. S., escribiendo a los Corintios  Pablo dice que “el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios”  (1 Co. 2:10). También dice a los Efesios: “Y no contristéis al E. S. de Dios” (Ef. 4:30),  por lo cual se entiende que tiene sentimientos. El atributo volitivo puede  apreciarse en porciones tales como Hch. 16:6–11, donde el E. S. prohibió a Pablo “hablar  la palabra en Asia”. Además son abundantes las declaraciones bíblicas donde se describen las acciones del E. S. como persona, siempre con un  lenguaje claro e inequívoco. El Señor Jesús dijo que el E. S. enseñaría “todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” (Jn. 14:26). El E. “da testimonio a nuestro  espíritu, de que somos hijos de Dios” (Ro. 8:16). Le vemos que hace  milagros, como arrebatar a Felipe y trasladarlo a Azoto (Hch. 8:39–40). El E. ordena (“Ellos … enviados por el E. S., descendieron a Seleucia”  [Hch. 13:4]). El E. realiza una labor de convencimiento en las almas (“Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” [Jn. 16:8]). Se nos enseña que el E. S. intercede por los creyentes (“Qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el E. mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” [Ro. 8:26]), etcétera. Éstas no son cosas que realice una fuerza, sino una persona. Además, se nos dice que es posible mentirle al E. S., como lo hicieron Ananías y Safira (Hch. 5:3). Hay gente que le hace resistencia (Hch. 7:51). En distintos pasajes bíblicos se habla de relaciones con el E. S. como persona. En efecto, el Señor Jesús enseñó que “la blasfemia contra el Espíritu” es algo imperdonable y que “al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero” (Mt. 12:31–32). No se blasfema contra una cosa, sino contra una persona.[1]

Mi amigo(a), en medio de los ataques contra Dios Espíritu Santo,  debemos aceptar lo que la Biblia dice, asimismo debemos aceptar y pedir diariamente la presencia del Consolador, porque cuando venga Él “convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio”.[2]… Qué tengas un buen descanso…

Pr. Joe Saavedra

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E. S.: Espíritu Santo.

[1]Alfonso Lockward, Nuevo Diccionario de la Biblia. (Miami: Editorial Unilit, 2003), 368.

[2] Juan 16:8 NVI

¿QUIÉN ES EL ESPÍRITU SANTO? (viernes 23 de setiembre de 2011)

“… según la previsión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre…” (1 Pedro 1:2 NVI)

En medio del gran conflicto final, Satanás hará de todo para detener el avance de la obra, dejar a un lado la misión por el cual existimos y que los ojos de los adventistas miren a cualquier lado con tal que descuiden su preparación para el cielo.  La crisis final está cerca, a las puertas  ¿acaso no le conviene al enemigo tenernos entretenidos con tal de enfriarnos en la fe?

Por estos días, y como cada cierto tiempo lo viene haciendo, el Diablo está introduciendo dentro de nuestro pueblo toda especie de errores respecto de la persona y la obra del Espíritu Santo, a fin de estropear su tarea. Y todo esto lo hace, porque el Espíritu consolida en el corazón del pecador la salvación  provista por Cristo y con su presencia  en la vida del cristiano Satanás está vencido y su gobierno subyugado.

Sin embargo, cada vez que Satanás ataca tiene algún éxito, porque encuentra a muchos adventistas que han dado “vacaciones” a su Biblia, que han descuidado su preparación al cielo y que practican una vida que no se diferencia al mundo secular. Por eso necesitamos de un reavivamiento y de reformas en nuestras vidas, y solo es posible con la presencia del Espíritu Santo.  ¿Cómo está tu preparación para el cielo apreciado hermano?, ¿qué te hijo hoy el Señor?, ¿hace cuánto no recuperas tu identidad profética?… y en el contexto de estos últimos ataques: ¿sabes quién es el Espíritu Santo?… Las siguientes citas de Elena de White pueden ser oportunas para fortalecer nuestra confianza en la tercera persona de la Divinidad:

Su obra:

“…consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón
como el Espíritu de verdad, y así llega a ser el Consolador. Hay consuelo y paz
en la verdad, pero no se puede hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira.
Por medio de falsas teorías y tradiciones es como Satanás obtiene su poder
sobre la mente. Induciendo a los hombres a adoptar normas falsas, tuerce el
carácter. Por medio de las Escrituras, el Espíritu Santo habla a la mente y
graba la verdad en el corazón. Así expone el error, y lo expulsa del alma. Por
el Espíritu de verdad, obrando por la Palabra de Dios, es como Cristo subyuga a
sí mismo a sus escogidos” (Deseado de todas las gentes, 624, 625).

“El Espíritu Santo es el representante de Cristo, pero despojado de la
personalidad humana e independiente de ella. Estorbado por la humanidad, Cristo
no podía estar en todo lugar personalmente. Por lo tanto, convenía a sus
discípulos que  fuese al Padre y enviase
el Espíritu como su sucesor en la tierra. Nadie podría entonces tener ventaja
por su situación o su contacto personal con Cristo. Por el Espíritu, el
Salvador sería accesible a todos
. En este sentido, estaría más cerca de
ellos que si no hubiese ascendido a lo alto. (Deseado de todas la gentes, 622,
623)

Tiene su propia personalidad y divinidad:

El espíritu Santo tiene una personalidad, de los contrario no
podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que
somos hijos de Dios” (El evangelismo, 447 – comentario e Elena de White de
Romanos 8:16)

“Necesitamos reconocer que el Espíritu Santo, que es tanto una
persona como el propio Dios
…” (El evangelismo,447)

“El Padre es toda la plenitud de la Divinidad corporalmente, y
es invisible para los ojos mortales… El Hijo es toda plenitud de la Divinidad
manifestada. La Palabra de Dios declara que él es “la imagen misma de su
sustancia” (Heb. 1: 3)… El Consolador que Cristo prometió enviar después
de ascender al cielo, es el Espíritu en toda la plenitud de la Divinidad,
poniendo de manifiesto el poder de la gracia divina a todos los que reciben a
Cristo y creen en él como un Salvador personal. Hay tres personas vivientes
en el trío celestial
; en el nombre de estos tres grandes poderes -el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo- son bautizados los que reciben a Cristo mediante
la fe, y esos poderes colaborarán con los súbditos obedientes del cielo en sus
esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo (Special Testimonies, Serie B, Nº
7, págs. 62, 63. Año 1905 – También en el Evangelismo, 446)

Son tres:

“El pecado podría ser resistido y vencido únicamente por la poderosa
intervención de la tercera persona de la Divinidad” (El Deseado de todas
las gentes, 625)

“El príncipe del poder del mal puede ser mantenido en jaque únicamente
por el poder de Dios en la tercera persona de la Divinidad, el espíritu
Santo” (El evangelismo, 448)

Mi amigo(a), esta semana, a pesar de que es un misterio, comentaremos más sobre el Espíritu Santo hasta donde la Biblia y el don de profecía nos permitan… Únete al grupo de adventistas que nos preparamos para la crisis final, que estará precedida por ataques directos a nuestra vitales creencias… ¡Muy pronto en Trujillo se están inaugurando centros de estudios bíblicos para los que quieren fortalecer su fe!…

Pr. Joe Saavedra

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