PARA ADELANTE Y PARA ARRIBA

“Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14 NVI)

esperarPSEstamos viviendo las horas finales de este año, y todo el mundo se está preparando para recibir un nuevo año. Por ejemplo, si hay una ciudad que se prepara con mucha expectativa para recibirlo, es Nueva York. Un poco más de 100 millones de telespectadores en los Estados Unidos y más de mil millones de personas en todo el planeta seguirán el descenso de la esfera en Times Square, una tradición con más de un siglo. Esta bola de cristal en Times Square es el centro de los festejos. Tiene más de 500 cristales que lucirán en el cielo para recibir al año nuevo. Una cuenta atrás, como siempre, marcará el final del año y el principio del siguiente. Otra ciudad con mucho movimiento en la nochevieja es Viena, la gente en esa ciudad recibe el año nuevo con música de fondo, la que se escuchará como es costumbre en la Sala Dorada del Musikverein. El bicentenario del nacimiento de Richard Wagner y Giuseppe Verdi comenzará el primero de enero en el célebre Concierto de Año Nuevo interpretado por la Filarmónica vienesa. Otro clásico del fin de año se llevará a cabo en Australia, donde cientos de técnicos están colocando todo en su lugar, para recibir la llegada del 2013, con el habitual espectáculo pirotécnico en Sidney. Y en la ciudad brasileña de Río de Janeiro esta Nochevieja será una de las más multitudinarias del mundo. En la playa de Copacabana se ha reforzado la seguridad. Se espera cerca de 2 millones de personas, la mayoría, como manda la tradición, irá vestida de blanco.

En mi país, muchas familias están limpiando sus casas, sacando todo lo viejo, que será quemado minutos antes del año nuevo. Y tengo la certeza, que muchos estarán preparando sus maletas para dar doce vueltas alrededor de su manzana a medianoche, o seleccionando doce deliciosas uvas para comerlas mientras se van los últimos minutos de este año. Además, millones de compatriotas estarán alistando alguna prenda amarilla, con los cuales recibirán el nuevo año. Cada uno de ellos, tienen sus creencias.

Lo curioso de todo esto, es que la gente está preocupada en la comida, en la fiesta, en la música, en la ropa, el las luces, en las tradiciones, es decir, tienen un cuidado extremo en todo lo externo y se olvidan que respiran, que tienen sentimientos, emociones, y necesidades que deben ser satisfechas. Sin embargo, los creyentes en Cristo, antes de pensar en lo externo, antes de preparar la casa, la ropa o cualquier tradición familiar, deberíamos separarnos del mundo y su algarabía, y mirar dentro de nosotros.

El apóstol Pablo, decía: “una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús”. Una cosa es importante, por encima de las demás, encontrarse con uno mismo, y decidir: olvidar, esforzarse y avanzar.

Un amigo me decía que le gustaría tener un borrador gigante que le permitiera borrar acciones equivocadas y decisiones tristes. Sé que muchos de nosotros nos gustaría también tener ese borrador, que desaparezca esas cosas que no hicimos bien. Pero, eso no es posible. Hay cosas que no podemos cambiar, pero si podemos olvidar. No vale la pena cargar con tristezas, si no está a tu alcance la solución de ellas, olvídalas. No tiene sentido vivir con resentimientos, antes de iniciar un nuevo año, decide perdonar y olvidarás todo. Es penoso, vivir practicando acciones pecaminosas, cuando Dios te promete olvidarse ellas, si tan solo confiesas y pides perdón. El pecado también puede enterrarse en el baúl del olvido, cuando buscas la reconciliación con Dios. Antes de iniciar este nuevo año, deja atrás lo que te lastima, lo que te hace vivir con miedo, lo que te hace miserable la vida. Hoy es el momento de olvidar.

Asimismo, una vida sin retos no tiene sentido. Un ser humano que no tiene objetivos al frente, vive aburrido, cansado y es una carga para los demás. Quizás este año viejo no lograste muchas cosas, quizás tus metas no se alcanzaron, de repente  tus cuentas acabaron en rojo, pero ya pasó, olvida los fracasos, ponte metas más altas y esfuérzate por alcanzarlas, el éxito está mas cerca si lo intentas otra vez. Si cargas tus fracasos, y los recuerdas constantemente, entonces debilitas tu vida, nublas tu visión del futuro y no tendrás ganas de intentarlo todo de nuevo. Recuerda que la batalla termina cuando tú lo decides, mientras te sigas esforzando, ya estás más cerca de las metas que tienes al frente.

Finalmente, ¡avanza! Si te das cuenta, todo sigue su curso, la mañana da la bienvenida a la tarde y éste saluda a la noche. Tu corazón sigue latiendo, no se detiene, tampoco tu respiración. Si ellos se detuvieran, sería fatal, habría muerte, sería el final de todo. De la misma forma, no te puedes detener en tu afán de ser mejor cada día, de soñar por un futuro mejor y por sobre todo, de avanzar hacia el encuentro con Jesús. ¡No te detengas ahora, mañana tampoco! No le permitas a tu vida un segundo de desánimo, porque él concibe ingratitud y renuncia. ¡No pares en tu afán de conquistar bendiciones!

“Es deber de toda persona que profesa ser cristiana mantener sus pensamientos bajo el control de la razón, y obligarse a ser animosa y feliz. No importa cuán amarga pueda ser la causa de su pena, debiera cultivar un espíritu de reposo y quietud en Dios. El descanso que está en Cristo Jesús, la paz de Cristo, ¡cuán preciosa es! ¡Cuán sanadora es su influencia, cuán suavizadora es al alma oprimida! No importa cuán oscura sea su perspectiva, albergue un espíritu de esperanza para bien. Mientras que el buen ánimo, una aceptación calmada y la paz contribuirán a la felicidad y salud de otros, serán también del mayor beneficio para uno mismo. La tristeza y el hablar de cosas poco gratas estimulan las escenas desagradables, las que a su vez hacen repercutir sobre uno mismo su efecto pernicioso. Dios desea que olvidemos todas estas cosas, que no miremos hacia abajo sino hacia arriba. ¡Hacia arriba!” [1]

Mi amigo (a), el pasado quedó en el pasado, no volverá más, no tiene sentido vivir en el pasado cuando nunca más vendrá. Miremos para el frente y hacia arriba. Al frente hay un mundo que conquistar y arriba hay una patria por alcanzar. Que las horas finales de este año, sean propicias para actuar como el apóstol Pablo que “no permitía que nada lo apartara del gran propósito de su vida. En medio de las numerosas actividades de la vida nunca perdió de vista su gran propósito: Proseguir rumbo a la meta, al premio de su supremo llamamiento”, por eso “que los grandes propósitos que indujeron a Pablo a proseguir rumbo a la meta frente a los problemas y dificultades, los induzcan a ustedes también a consagrarse plenamente al servicio de Dios. Todo lo que les llegue a la mano para hacer háganlo según sus fuerzas. Alegren la tarea con himnos de alabanza. Si quieren tener un registro limpio en los libros del cielo, nunca se quejen ni protesten. Sea ésta la oración cotidiana de cada uno de ustedes: “Señor: Ayúdame a hacer todo lo mejor posible. Enséñame a hacer mejor mi tarea. Dame energía y alegría. Ayúdame a introducir en mi servicio el ministerio amante del Salvador”.[2]

¡Feliz año nuevo!

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

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[1] Alza tus ojos, 29 de marzo.

[2] Elena de White, carta 1 , del 31 de diciembre de 1903.

MEJOR ES DAR

“…así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”. (Mateo 20:28 NVI)

generosidadMillones de personas quizás todavía duermen, después de su fiesta navideña. Quizás muchos de ellos, amanezcan con el cuerpo adolorido y dolores intensos de cabeza, porque la comida fue abundante y el licor también.  Quizás, algunos tengan que limpiar sus casas de los papeles de regalos y tengan que ordenar el closet porque tienen unos zapatos más, y los niños correrán a buscar los nuevos juguetes que irán a parar al cesto con los otros que ya tienen. Me he dado cuenta, que estas fechas se han convertido en momentos de complacencia personal. Se busca la mejor cena, la mejor bebida, se espera el mejor regalo. Además, muchos ya deben estar preocupados porque tienen que pagar todo lo que sacaron al crédito, olvidando que hay angustia cuando se gasta más de lo que puede pagar, porque embriagados por el consumismo dijeron: “es noche buena y no importa adeudarse”. Es resumen, navidad se ha convertido en un momento para gastar y sentirse bien.

Sin embargo, estas fechas deberían alejar nuestros pensamientos de nosotros mismos, y acercarnos a los demás. Si nos damos cuenta, los súper mercados, las tiendas comerciales y la propia calle, estaban repletos de panetones, juguetes, luces y apetitosas ofertas. Millones y millones de artículos en la relación a estas fiestas han sido vendidos en el mundo.  Pero hay verdades que suenan más fuerte que los pirotécnicos de ayer: el dolor destroza vidas, la soledad va matando lentamente, la culpabilidad no encuentra paz y la venganza está esperando su oportunidad. Los millones de panetones que se comieron ayer, no son nada frente a los millones de personas que sufren, que viven solas, que son presas de la culpa y que tienen odio en su corazón. Y la tesis humana de la autocomplacencia se torna absurda, cuando hablan del nacimiento de Jesús, y no entienden que “el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”.

Entonces, celebrar el nacimiento de Jesús, no debería quedar solo en una cena o en regalos, sino en actos de servicio a los demás. No deberíamos medir nuestra felicidad en base a la cantidad de alimentos que ingerimos o los regalos que recibimos, sino en las veces que hicimos felices a las personas. Un brazo sincero, unas palabras de esperanza, una visita sorpresa, una carta de amor, un caricia oportuna o un beso inesperado podrían transformar la vida de una persona, y nosotros somos los llamados a ser esos canales de amor y servicio. Jesús vino a la tierra con una misión, mostrarles a los seres humanos un camino de esperanza a una nueva vida en paz y alegría. El Salvador vino a este mundo para  levantar el amor y enterrar las tristezas, también para preocuparse por las personas heridas y dejar a un lado el egoísmo.

Mi amigo (a), recordar que Jesús vino a esta tierra es transitar por el valle del servicio, es arrancarles una sonrisa a los demás y enseñarles que después de la noche oscura viene una mañana llena de luz. No solo estas fechas sino cada día deberíamos ser canales de esperanza. Y no necesitas tener tanto para servir, porque “los canales para hacer el bien son muchos, y están completamente abiertos. Sus graneros son grandes, demasiado grandes ya… Hay viudas para alimentar, huérfanos para ser tomados bajo la tutela de su hogar y con quienes compartir sus abundantes provisiones; hay almas que perecen por falta del pan de vida”.[1] El servicio es cuestión de decisión, de levantarse de dónde estamos y salir a buscar a las personas que necesitan ayuda. Si te atreves a ser un canal de esperanza  “de los cuales fluyan las bendiciones de Dios en dirección de los demás, el Señor los mantendrá bien provistos”.[2] Sé que en tu mesa ha sobrado pedazos de panetones, porciones de la rica cena que te serviste, quizás el regalo que recibiste, otro le daría un mejor uso, por eso, saca la cabeza a la calle y verás que lo que ha quedado de ayer será un banquete para otras personas. Y si nada ha sobrado en tu mesa, sé que en tu corazón hay amor, fe y paz, y con eso puedes invitar un banquete de esperanza.

¡Feliz día del servicio!

Pr. Joe Saavedra

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[1] Reflejemos a Jesús, 12 de septiembre.

[2] Cada día con Dios, 21 de octubre.

FIN DEL MUNDO

“Más tarde estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado: —¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?” (Mateo 24:3 NVI)

0508062X2Hoy, quizás millones de personas estén buscando refugio, porque es el día final de este mundo, según algunas interpretaciones del calendario maya. Muchos de ellos no son creyentes de los eventos finales, sino tienen miedo, cómo un amigo que me dijo: “no creo en eso del fin del mundo, pero por “si acaso” sucede me estoy preparando”. Otros lo toman a broma, cómo un caballero que al bajar de un taxi le extiende un billete a taxista para pagar el servicio, al recibir el cambio se da cuenta que le ha cobrado más de lo convenido, y mirando al taxista le dice: “quizás en otra ocasión me hubiese alterado, pero para que te voy a reclamar si mañana es el fin del mundo y donde podría guardar el dinero que me sobra”. Lo que si es serio, es que en los últimos meses la profecía maya ha tenido inquietos y preocupados a miles de  personas. Desde escritores de ‘best sellers’ y cineastas, hasta chamanes y gobiernos, todos están sacando partido de una profecía que nunca existió y que, sin embargo, ha calado tan hondo en algunos que ha obligado a otros a tomar precauciones ante una ola de suicidios que se espera no ocurra.

“Desde una perspectiva histórica, esta no es la primera ocasión que se predice el fin del mundo. En la Europa medieval, una lectura al pie de la letra del “Libro del Apocalipsis”, que profetizaba el regreso de Cristo después de mil años, hizo creer a muchos, en torno al año 1000, que el mundo llegaba a su fin. Pero lo cierto es que no fueron tantos como se creen. Los campesinos de la época (que era la población mayoritaria en aquel entonces) vivían con tantas dificultades y aislados que es muy poco probable que estuvieran enterados siquiera en qué año estaban. Por el siglo XVI, el médico y astrólogo francés Nostradamus hizo mucha fortuna con sus famosas “Centurias” en las que, supuestamente, profetizaba muchos acontecimientos de nuestro tiempo. La verdad es que, a lo largo de los siglos, cada quien las leyó e interpretó según sus conveniencias e intereses, y vio en ellas lo que quería ver. Y más cercana a nuestra época, la profecía apocalíptica del Efecto 2000 o Y2K, que debería causar un apagón informático masivo y global, solo originó (al igual que ahora) un filón de películas que llenaron todavía más las arcas de Hollywood. La lista de profecías apocalípticas (el fin del mundo, se entiende) es, por supuesto, más larga de lo que se cree. Alain Cirou, director de la Asociación Francesa de Astronomía, ha llegado a contabilizar hasta 183 de estas desde el inicio de la era cristiana”. [1]

Lo cierto de todo esto, es que para los mayas el 21 de diciembre era una fecha final para el inicio de la nueva era maya; sin embargo,  la interpretación errónea ha dado pie a tan variopintas teorías que han servido para que miles de turistas venidos de todos los rincones del mundo redescubran esta magnífica cultura precolombina mesoamericana y vuelquen su interés sobre ella. “Y quienes mejor han sabido cosechar réditos de ello han sido los países centroamericanos donde floreció esta civilización (Guatemala, México, Honduras, El Salvador y Belice). México, con extraordinarios restos arqueológicos de esa cultura como Chichén Itzá, Tulum, Uxmal y Palenque, ha reforzado la ruta maya con conciertos, exposiciones, conferencias, rituales, fuegos artificiales y hasta loterías que ha hecho crecer exponencialmente la afluencia de turistas a su territorio”.[2]

Por otro lado, la psicosis mundial del fin del mundo, ha motivado a muchas personas a idear escapatorias para salvarse de ese evento, como bunkers “anti fin del mundo”, la construcción de “arcas de Noé” modernos y hasta fiestas donde el licor, las drogas y el sexo darán la bienvenida al fin del mundo, como sus organizadores dicen: “aprovechemos nuestro último día”. Además, miles ya están alojados en algunos pueblos místicos, que podrían salvarse de la “catástrofe final”: Sirince (Turquía), Bugarach (Francia), Rtanj (Servia) o Alto Paraíso (Brasil).

Lo cierto de todo esto es que, definitivamente hoy no será el fin del mundo, pero ese día ya está cerca. La Biblia cuenta que los discípulos de Jesús se acercaron a él y le preguntaron sobre el final de la historia de esta tierra: “¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?”. Ellos relacionaron el fin del mundo con la venida de Cristo, y esa pregunta levanta otra: ¿Acaso Jesús ya no estaba con ellos, porqué tenían que preguntar sobre “su retorno”? Jesús mismo tiene la respuesta, cuando les mencionó esto: “No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté”.[3] Los discípulos estaban hablando de una segunda venida y Jesús también.

Toda duda debe quedar despejada, porque la tierra llegará a su fin cuando el Soberano Jesús retorne a la tierra por segunda vez con poder, gran gloria y rodeado de millones de ángeles ministradores. Él mismo lo afirmó mientras respondía las preguntas de sus discípulos, allí en el monte de los Olivos: “La señal del Hijo del hombre aparecerá en el cielo, y se angustiarán todas las razas de la tierra. Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y al sonido de la gran trompeta mandará a sus ángeles, y reunirán de los cuatro vientos a los elegidos, de un extremo al otro del cielo”.[4]

Mi amigo (a), ¿estás listo para el verdadero día del fin del mundo?, ¿estás listo para estar de pie cuando Cristo retorne a esta tierra? Satanás es el más feliz, cuando se inventan fechas y eventos sobre el final de esta tierra, él sabe que cada mentira debilita la fe y desvía la atención de su Palabra. Hoy debemos reafirmar o empezar nuestra preparación para ese día glorioso, cuando todo llegue a su final. Hoy exclamemos lleno de algarabía la esperanza en el retorno de Cristo, como el profeta Juan, cuando el Señor le reafirmó que volvería: “Ven, Señor Jesús”.[5]

Pr. Joe Saavedra

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TIEMPOS DIFÍCILES

“Ahora bien, ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles” (2 Timoteo 3:1 NVI)

id25723En este momento quizás sepas otros detalles de la matanza que sucedió el viernes pasado por la mañana, en el colegio de primaria Sandy Hook, en la localidad estadounidense de Newtown, estado de Connecticut. Ese día, Adam Lanza, un joven de 20 años disparó a muerte a 27 personas,  entre ellos 20 niños y 7 adultos, luego se quitó la vida. Unas horas antes, entró a la habitación de su madre y le disparó en la cabeza mientras ella dormía. Este suceso triste ha conmocionado a los americanos y al mundo entero. El propio presidente Barak Obama, a las pocas horas del incidente dio una entrevista y el mundo entero vio al hombre más poderoso de la tierra, llorar de tristeza.

Muchos reconocidos personajes, se refirieron al tema, uno de ellos el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, consideró que el tiroteo en Newtown es “símbolo, no de civilización, sino de decadencia y algo muy preocupante que la sociedad debe plantearse”. ¡Cuánta razón tiene ese hombre!, porque el presente nos revela que vivimos en un mundo en decadencia en todos los sentidos. Y quizás, no deberíamos sorprendernos por la matanza en el colegio de primaria Sandy Hook, porque las estadísticas en los Estados Unidos, revelan que están llegando al “tope” en la degradación del respeto al prójimo, y esos datos son una muestra de lo que esta pasando el mundo y esto si es preocupante. Veamos la siguiente cronología de muerte en centros de enseñanza y lugares públicos, solo este año:

2 de abril: Fallecen siete personas y tres resultan heridas en un tiroteo en la universidad privada de Oikos, al este de Oakland (California). Detuvieron a One Goh, de origen coreano, exalumno de la universidad que disparó porque estaba enfadado con una empleada y con los estudiantes porque se metían con él y no le trataban “con respeto”.

9 de junio: Un tiroteo registrado en el complejo residencial universitario Heights Drive 202, donde se alojan deportistas de la universidad en Auburn, Alabama (Estados Unidos), causa tres muertos y dos heridos.

20 de julio: Al menos 12 personas murieron y 58 resultaron heridas en un tiroteo en un cine en la localidad estadounidense de Aurora, cerca de Denver (Colorado), en la peor matanza indiscriminada en Estados Unidos desde 2007, hasta hoy. El asesino, James Holmes, fue capturado por la policía.

5 de agosto: Un hombre armado mata a seis personas durante una misa en un templo sij situado en Oak Creek, Wisconsin, antes de ser abatido a tiros por la policía.

13 de agosto: Mueren tres personas (un agente de policía, un civil y el atacante) y otras cuatro resultan heridas en un tiroteo ocurrido cerca de la Universidad Texas A&M en College Station.

24 de agosto: Dos personas pierden la vida y ocho resultan heridas durante un tiroteo fuera del edificio del Empire State de Nueva York en la temporada alta de verano.

28 de septiembre: Cinco personas mueren y otras cuatro resultan heridas por los disparos de un hombre, que luego se suicidó, en las proximidades de una empresa de Minneapolis (Minesota).

21 de octubre: Tres personas fallecen y otras cuatro resultan heridas en un tiroteo en un spa y salón de belleza cerca de un centro comercial a las afueras de Milwaukee, en Wisconsin. El presunto autor apareció muerto horas después.

11 de diciembre: Tres personas mueren, entre ellas el autor de los disparos, en un centro comercial a las afueras de Portland (Oregón).[1]

Esta cronología debe llevarnos a una profunda reflexión y a convencernos que vivimos en tiempos difíciles. Estos tiempos son peligrosos, y cumplen las profecías del fin del mundo, una de ellas dice: “Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará”.[2] Elena de White escribió sobre esto: “Estamos viviendo en una era de iniquidad. Los peligros de los últimos días aumentan a nuestro alrededor. Porque la iniquidad abunda, la caridad de muchos se enfría”.[3] El odio, la locura y la maldad, está apagando las últimas chispas de amor y decencia. Con razón en su último mensaje en la localidad de Newtown, el presidente Barack dijo: “Ya no podemos tolerar esto. Estas tragedias deben terminar y, para terminarlas, debemos cambiar”. Además reconoció que ninguna ley puede eliminar el mal ni prevenir la violencia. El presidente americano, quizás ignore que las cosas no van a cambiar para bien, sino lo contrario, la maldad va de menos a más. Ninguna ley puede cambiar el cumplimiento final de los tiempos, ni transformar el corazón humano. El cambio seguro no radica en ninguna estrategia humana, va más allá del entendimiento humano, se encuentra en las manos de Dios.

El mundo de maldad no tiene escapatoria, sin embargo, nosotros sí. Hay esperanza en Jesús, él va a traer liberación y revindicar el amor que todo lo puede. El profeta Daniel hace un comentario sobre esto y dice: “Habrá un período de angustia, como no lo ha habido jamás desde que las naciones existen…” pero, “serán salvados los de tu pueblo, cuyo nombre se halla anotado en el libro”[4] de la vida.

Mi amigo (a), “a medida que nos acercamos a los peligros de los últimos días, las tentaciones del enemigo se hacen cada vez más fuertes y persistentes. Satanás ha descendido con gran poder, sabiendo que tiene poco tiempo”,[5] y “es cierto que el misterio de la maldad ya está ejerciendo su poder; pero falta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene”,[6] y cuando pase esto, el mundo será tierra de nadie y es allí que el justo vivirá por su fe. Ya no es una profecía de larga data,  ver el mundo sumido en un odio extremo, sino “la matanza en el colegio de primaria Sandy Hook” es una prueba más que vivimos en tiempos de angustia, y esto debe terminar. ¡Sí Señor, ven a poner fin a todo esto!

Pr. Joe Saavedra

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[2] Mateo 24:12

[3] Conflicto y valor, Sábado 23 de enero

[4] Daniel 12:1 NVI

[5] Exaltad a Jesús, 29 de noviembre

[6] 2 Timoteo 2:7 NVI

DEJA DE VER

“Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno” (Mateo 5:29 NVI)

TAPA OJOSDiversos estudios ratifican que las imágenes que se almacenan en el cerebro tienen una influencia directa en las reacciones de los individuos. Por eso, ¿qué estás viendo?, ¿qué imágenes han atrapado tu vista?, ¿qué mensajes alimentan tus pensamientos? Recuerda que el proceso que lleva a la ruina, empieza cuando abres el canal de la visión para contemplar lo que no debes.

Un joven me dijo el otro día: “¿Ahora qué hago, si veo lo que no debo?”. Otro me cuestionó: “no estoy viendo cosas limpias, sé que estoy cambiando, ¿cuál es la solución? A los dos muchachos  les di una respuesta altamente eficiente, extraída de la Palabra de Dios: “sácate el ojo y tíralo”. Al ver sus rostros de asombro, les repetí las palabras de Jesús escritas en el evangelio de Mateo, que es el texto de reflexión de hoy.

“Sácate el ojo y tíralo”, no significa que debemos lastimarnos, buscar un objeto punzo cortante y extraer los ojos y tirarlos a la basura, ¡no! El Señor en una forma ilustrativa nos está diciendo que toda imagen que te va a llevar a tomar malas decisiones, no la veas más, es decir, deja de ver imágenes que están enfermando tu cerebro. En este momento podría ennumerarte una lista de imágenes que no deberías ver, pero quizás la haga muy larga o muy corta, pero toma en cuenta estos consejos: (1) Toda imagen que te cambia tu estado de ánimo, y te lleva a estar triste, enojado o solitario, quítala de tu vida. (2) Toda imagen que te lleve al campo de la sensualidad y despierta en tu cuerpo sensaciones de placer sexual, quítala de tu vista, aunque eso signifique quitar de tu vista a una persona. (3) Toda imagen que te despierte violencia o te impulse a lastimar o burlarte de alguien, no la veas más. (4) Toda imagen que te está alejando del Señor, y ya no oras, ni lees tu Biblia como antes, y prefieres quedarte en casa antes que ir a la iglesia, retírala de tus ojos.

Con razón Elena de White exhorta: “Necesitamos cultivar una fe viva en Dios. Necesitamos apartar los ojos de las atracciones de esta tierra para fijarlos en las cosas celestiales. No queremos que ésta se interponga entre Dios y nosotros; por el contrario, queremos mantener la vista fija en la gloria de Dios. Hablamos del cielo y sus bendiciones, y sería una calamidad que lo perdiéramos. Pues bien, si el cielo es tan atractivo, tan deseable, introdúzcanlo en esta vida, introdúzcanlo en el seno de sus familias y eduquen a sus hijos de manera que no vivan para este mundo, sino para la vida futura e inmortal”.[1]

Al transcurrir los días finales de este mundo este mundo, debemos escuchar el consejo del apóstol Pablo: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente”. [2] ¡Amén!, debemos renovar nuestra mente, porque las imágenes de este mundo la están arruinando. Mi amigo (a), cuidemos lo que vemos, retiremos las imágenes que están arruinando nuestra mente y nos están llevando lejos del cielo. Y ese cielo glorioso puede estar en tu casa, en tu vida ahora mismo si “están dispuestos a mantener la vista fija en Dios, no mirando a Cristo la mitad del tiempo y al mundo la otra mitad. Si ustedes viven para Dios, los sostendrá con su brazo eterno…”.[3]

¡Feliz sábado… ¡

Pr. Joe Saavedra

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[1] Cada día con Dios, 19 de septiembre

[2] Romanos 12:2 NVI

[3] Cada día con Dios, 19 de septiembre

DORMIRÁS EN PAZ

“En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el sueño cae sobre los hombres, me sobrevino un espanto y un temblor, que estremeció todos mis huesos” (Job 4:14 R60)

El día de ayer, un fuerte temblor de 7,4 grados de intensidad en la escala de Richter sacudió Guatemala, El Salvador, México y Costa Rica dejando hasta el momento 48 muertos solo en Guatemala. Según los Bomberos Municipales y Voluntarios, al menos 40 casas se desplomaron en San Pedro Sacatepéquez, en el departamento noroccidental de San Marcos, fronterizo con México, y varias personas murieron bajo los escombros. El epicentro del sismo fue localizado en el mar, a 24 kilómetros al suroeste de Champerico, en Guatemala, y a una profundidad de 33 kilómetros, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos.[1]

Esta mañana, al revisar las noticias internacionales, leí que en Guatemala, gran parte de los habitantes del departamento de San Marcos, ubicado en la costa occidental de Guatemala y donde el sismo azotó más fuerte, optaron por pasar la noche en las calles por temor al terremoto, a pesar del frío y la oscuridad que dominaban los alrededores. Algunos de los que no podían dormir, ayudaron a los bomberos, que trabajaron durante toda la noche tratando de remover escombros, y de encontrar sobrevivientes o víctimas fatales. Lo reflexivo de esta información es que nosotros tuvimos un descanso reparador, mientras muchas personas en Centroamérica no pudieron conciliar el sueño por temor al fuerte temblor que estremeció sus casas.

Sin embargo, nosotros también, cuantas veces no podemos descansar por temblores fuertes en nuestra vida que estremecen todos nuestros huesos. Job, ya lo sabía por eso escribió: “En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el sueño cae sobre los hombres, me sobrevino un espanto y un temblor, que estremeció todos mis huesos”. La angustia es terrible, porque el sismo golpea tan fuerte que parece que todo será arrojado por el suelo. ¿Qué terremoto está golpeando tu vida?, ¿Qué sismo echará tu vida por el suelo?, ¿qué problema está estremeciendo tus huesos? No es posible descansar en paz cuando los temblores se hacen más fuertes. El rey David también fue sacudido por fuertes terremotos, por eso exclamó: “Se me estremece el corazón dentro del pecho, y me invade un pánico mortal. Temblando estoy de miedo, sobrecogido estoy de terror”.[2] Y con un fuerte suspiro devela su más anhelado deseo: “¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma y volar hasta encontrar reposo! Me iría muy lejos de aquí; me quedaría a vivir en el desierto”.[3]

Mi amigo (a),  ¿Alguna vez  te encontraste así como David o Job ?, ¿qué hiciste?; ¿Te encuentras así en este momento? ¿Qué vas hacer? Algunos frente a los temblores, se dejan caer y van contando en regresiva sus últimos momentos de vida; otros, corren desesperados tratando de huir del sismo; y no son pocos, los que añaden al fuerte movimiento una carga de ofensas y maldiciones a su existencia. ¿Qué haces tú?, el mismo rey David nos da una alternativa cuando el terremoto sacude: “Pero yo clamaré a Dios, y el SEÑOR me salvará. Mañana, tarde y noche clamo angustiado, y él me escucha”,[4] porque si encomiendas a Dios tus problemas “él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre”.[5]

Quizás los terremotos, han lastimado todo, te han herido, han dejado cosas rotas y todo por el suelo, pero HOY puedes enfrentar el sismo que sacude tu vida y encontrar paz en esa tormenta, y TODO puede comenzar de nuevo. Clama a Dios, levanta tu rostro caído, sécate las lágrimas, porque  la Escritura cuenta que Jesús en medio de una tormenta fatal “se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo”,[6] y ese milagro hoy lo puedes ver. Esta noche, después de mucho tiempo quizás, podrás exclamar como David, cuando encontró calma: “En paz me acuesto y me duermo, porque sólo tú, SEÑOR, me haces vivir confiado”.[7] Dios es la esperanza para tus temblores.

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

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[2] Salmos 55:4,5 NVI

[3] Salmos 55:6,7 NVI

[4] Salmos 55:16,17 NVI

[5] Salmos 55:22 NVI

[6] Mateo 8:26 NVI

[7] Salmos 4:8 NVI

DESECHA LA BASURA

“Sión clama pidiendo ayuda, pero no hay quien la consuele. Por decreto del SEÑOR los vecinos de Jacob son ahora sus enemigos; Jerusalén ha llegado a ser basura e inmundicia” (Lamentaciones 1:17 NVI)

Hoy al leer un diario local, una noticia internacional me dejó sorprendido. El titular decía: “Se acabó la basura en Suecia… y ahora tienen que importarla”. Me pregunté asombrado: “¿se acabó la basura…?”, si vivimos en tiempos donde el mundo produce millones de toneladas de basura y desechos, que contaminan los ríos, el mar y el medio ambiente. Además, recientemente leí un artículo que resaltaba la preocupación de varios científicos  por las cantidades enormes de basura que contaminan y dañan irreparablemente el ecosistema. Sin embargo la noticia era seria, y aunque debía ser una buena noticia, resulta que para los suecos la falta de desechos puede llevarlos a una crisis energética, al punto que han decidido empezar a importar basura de Noruega y otros países para poder subsistir.

En Suecia, la política de reciclaje implica también la incineración de algunos tipos de desechos con el fin de producir energía para calefacción. El tema es que los suecos no producen mucha basura de la que pueden incinerar, por lo que han llegado a un acuerdo con sus vecinos: los de la patria de Alfred Nobel reciben dinero por quemar la basura y devuelven solo las cenizas. Así, el acuerdo aún parece insuficiente. Suecia ha empezado a importar 8 mil toneladas de basura de todo Europa (la mayoría de los noruegos) y según indicó Catarina Ostlund, consejera senior de la Agencia Sueca de Protección Ambiental a la Radio Pública Internacional, esperan también hacerse de la basura de Italia, Rumania, Bulgaria y los países balcánicos.[1] ¡Esta noticia sí que sorprende! ¿o no? Hasta se me pasó por la cabeza mandar algunas encomiendas a Suecia con un poco de basura y así evitar que pasen por problemas.

Uno de los atributos de un cristiano que el  juicio de Dios no pasará por alto es la pureza. “En el AT el término taher (puro, limpio, lo que no tiene defecto) es muy frecuente. Casi siempre está relacionado con el ambiente ceremonial… En el NT se utiliza el término katharos (limpio, puro) y katharismos (purificación). En el libro a los Hebreos se mantiene el sentido del AT cuando se habla de que ‘la sangre de los toros y de los machos cabríos… santifican para purificación de la carne’. Pero se usa para hacer una comparación con ‘la sangre de Cristo’, que limpia la conciencia ‘de obras muertas’ para que sirvamos a Dios”.[2]  Dios se deleita a ver un ser humano puro, limpio y sin mancha. Sin embargo “la basura” del pecado, si no es desechada debidamente, ensucia y contamina una vida pura. Cómo Jerusalén, que amontonó pecado dentro de ella y llegó a ser una ciudad sucia con “basura e inmundicia”.

Con razón el libro de Hebreos aconseja que  nos “despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante”,[3] y Juan, en relación a los que tienen una vida limpia y sin contaminación exclama: “Aquéllos son los que están saliendo de la gran tribulación; han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero”.[4] Porque la basura del pecado se limpia con los méritos de Jesucristo.

Mi amigo (a), ¿hay basura en tu vida?, ¿quizás hay suciedad escondida debajo de las alfombras de tu vida o en un rincón que no te has dado cuenta?, o ¿quizás hemos llegado a ser basura e inmundicia delante del Señor? Escuchemos al  apóstol Pablo que aconseja: “Así que cada uno debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y beber de la copa”. Porque si bien es cierto que el Señor ama al pecador, también es verdad que detesta el pecado y no tiene relación alguna con ella. Hoy puedes desechar la suciedad de tu vida y presentarte delante del Señor limpio y sin mancha.

Donde te encuentres, este mismo momento, eleva una oración al cielo y pide que la sangre de Cristo limpie toda basura de tu vida. ¡Recibe la limpieza del Señor!

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

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[2] Alfonso Lockward, Nuevo Diccionario De La Biblia. (Miami: Editorial Unilit, 2003), 860.

[3] Hebreos 12:1 NVI

[4] Apocalipsis 7:14 NVI