UN BUEN EJEMPLO

“Y ahora, hija mía, no tengas miedo. Haré por ti todo lo que me pidas. Todo mi pueblo sabe que eres una mujer ejemplar” (Rut 3:11 NVI)

dar-el-ejemploNada puede reemplazar el ejemplo que damos. La influencia del ejemplo es tan fuerte, que ningún área del desarrollo humano se escapa de eso. Por ejemplo, los estudios de psicología educativa, mencionan que todo proceso educativo se encuentra constituido por una parte de comunicación verbal y otra de no verbal. Ambas igualmente importantes, pues una sirve de soporte a la otra y viceversa. Así surge el aprendizaje por imitación, una de las vías más utilizadas por el cerebro humano durante las primeras edades. El niño hace un permanente y exhaustivo trabajo de observación de lo que a su alrededor se encuentra, sea positivo o negativo, para luego repetir la información que ha absorbido; de ahí que el buen o mal ejemplo de los padres sea tan determinante.

Se entiende por ejemplo, a “aquello que sirve de modelo imitable o eludible, según se considere positivo o negativo”,[1] además “es la conducta que sirve de modelo para que otros asimilen una lección. Es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, su gran influencia en la transmisión de normas y valores, lo convierten en una de las claves de la formación de los hijos. Su efecto es tan arrollador, que puede echar al piso todas las buenas intenciones de un solo tiro”.[2]

Por tanto, poco o nada sirven las charlas y sermones que no van de la mano de actos acordes a lo que se predica. Quizás podamos atiborrar a las personas que nos rodean con palabras de esperanza, con profundas reflexiones de fidelidad, y quizás, hasta podamos quedar afónicos por ser enfáticos en mostrar la verdad, pero de nada sirve si nuestra vida no muestra esperanza, si no somos fieles, si vivimos con una doble vida. Con razón el apóstol Pablo, resaltaba el ejemplo del amor cuando decía: “Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada”.[3] Así es el ser humano que sus obras no confirman lo que predica: “nada”.

La vida de Ruth, es una clara muestra de una persona que predica con el ejemplo. Booz, confirma la influencia de Ruth sobre los demás, cuando se atrevió a decirle: “Todo mi pueblo sabe que eres una mujer ejemplar”. Ella no necesitaba hablar mucho, sus acciones delataban su fe y su forma de vivir. Así cómo esta mujer ejemplar, “los miembros de la iglesia de Cristo han de ser ejemplos de una vida de servicio, una vida de completa obediencia a nuestro gran Ejemplo”.[4] Y Jesús es “nuestro ejemplo, no sólo en su pureza sin mancha, sino también en su paciencia, amabilidad y disposición servicial. Su vida es una ilustración de la cortesía verdadera. Él tenía siempre una mirada bondadosa, y una palabra de consuelo para los menesterosos y los oprimidos. Su presencia hacía más pura la atmósfera del hogar. Su vida era como levadura que obraba, entre los elementos de la sociedad”.[5]

Mi amigo (a), somos llamados a predicar con el ejemplo. Y quién vive así, con una vida cristiana genuina, no anda con miedo, como Ruth quién vivía en paz y bendición. Recuerda este momento, que “cada acto de nuestra vida afecta a otros para bien o mal. Nuestra influencia tiende a elevar o a degradar; es sentida por otros, hace que los demás obren impulsados por ella y en un grado mayor o menor es reproducida por otros. Si mediante nuestro ejemplo ayudamos a otros a desarrollar buenos principios, les damos poder para el bien. A su vez ellos ejercen la misma influencia benéfica sobre otras personas y en esa forma cientos y miles son afectados por nuestra influencia inconsciente. Si por medio de nuestros actos fortalecemos o estimulamos los poderes malignos poseídos por los que nos rodean, compartimos su pecado y tendremos que rendir cuenta por el bien que habríamos podido hacerles y no les hicimos”.[6] ¡Qué responsabilidad tenemos!, por eso aceptemos el llamado de practicar lo que creemos, es decir, enseñar por el ejemplo.

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

www.poder1844.org

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