SEIS DÍAS Y UNO ESPECIAL

“Durante seis días se podrá trabajar, pero el día séptimo, el sábado, será de reposo consagrado al SEÑOR… Los israelitas deberán observar el sábado. En todas las generaciones futuras será para ellos un pacto perpetuo, una señal eterna entre ellos y yo” (Éxodo 31:15-17 NVI)

Los expertos en temas de parejas, opinan que una de las razones del fracaso de una relación matrimonial es la ausencia de un tiempo específico para la relación exclusiva de pareja. Y esto afecta directamente la comunicación, confianza y respeto, y sin estos ingredientes el amor no se puede sostener. Luego, con el amor vilipendiado, la rutina o monotonía se abre paso, cómo un asesino de una relación duradera, luego aparece desinterés y apatía, y con esto, el rompimiento está asegurado, pues por más sentimientos que se puedan tener por alguien, si no existe ilusión, motivación y alegría, nada salvará el matrimonio.

Quiere decir que todo fracaso en las relaciones de amor, se inicia cuando se deja a un lado los momentos específicos donde la pareja puede confirmar su amor, confianza y desechar las dudas y los temores. Con razón, se puede encontrar parejas de enamorados que viven ilusionados y felices, que viven contando el tiempo hasta encontrarse nuevamente con la persona que quieren, y una vez que se encuentran, pueden pasar horas y no de dan cuenta. Luego se despiden y desean volver a encontrarse una vez más. El amor se renueva cuando existe tiempo para renovarlo. Y durante ese lapso, el intercambio de ideas, sentimientos y emociones, genera un clima de intimidad donde el amor pueda crecer rebosante.

De la misma forma, el amor por Dios se renueva cuando pasamos tiempo con él, Con razón, el Creador del amor, que conoce perfectamente los más entreverados sentimientos del ser humano, ha provisto un día especial para que pasemos un tiempo específico con él, de tal forma que nuestra alegría de servirlo y adorarlo pueda renovarse. La Biblia dice: “Durante seis días se podrá trabajar, pero el día séptimo, el sábado, será de reposo consagrado al SEÑOR”. El Señor nos da seis días para realizar todas nuestras actividades, para trabajar, esforzarnos y procurar alcanzar nuestros objetivos, es decir para tener relación con todo lo que nos rodea; sin embargo Él separa el sábado como un día exclusivo para estar con nosotros, para renovar nuestro compromiso y fidelidad.

Los israelitas sabían que Dios había reservado un día para ellos, un día especial para relacionarse y fortalecer la confianza en su providencia. Ese día llegó a ser una marca de amor, confianza y seguridad entre ellos y su Creador. De la misma forma nosotros, somos llamados a considerar el sábado cómo el momento exclusivo para fortalecer nuestro amor incondicional por Dios, y obedecer todas las indicaciones que tenga que ver con ese día separado. Elena de White comenta: “Así como el sábado era la señal que distinguía a Israel cuando salió de Egipto para entrar en la Canaán terrenal, es ahora la señal que distingue al pueblo de Dios al salir del mundo y entrar en el reposo celestial. El sábado es una señal de la relación que existe entre Dios y su pueblo, una señal de que ellos honran su ley. Establece una distinción entre sus súbditos leales y los transgresores. . . El sábado dado al mundo como señal de que Dios es el Creador, es también la señal de que es el Santificador. El poder que creó todas las cosas es el que regenera el alma a su propia semejanza. Para aquellos que santifican el sábado es señal de santificación. La verdadera santificación es armonía con Dios, unidad con él en carácter. Se la recibe por medio de la obediencia a esos principios que son el trasunto de su carácter. El sábado es la señal de la obediencia. Aquel que obedece de corazón el cuarto mandamiento obedecerá toda la ley. Es santificado por la obediencia” (La maravillosa gracia, capítulo el “pacto y el sábado”).

Mi amigo (a), renueva tu confianza absoluta en el Señor, esté sábado marca un cita con el Creador, Él desea tener un tiempo exclusivo y sin interrupciones para ti, y desea repetirlo los otros sábados, hasta la eternidad. ¡Feliz sábado!

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

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